A la hora de hablar de las migraciones, también viene a la cabeza la Odisea. Al fin y al cabo, el homérico es un poema sobre el viaje, el desarraigo, el exilio. Nos lo ha devuelto a la memoria Christopher Nolan, pero también la crisis que se está viviendo en Ceuta a raíz de la entrada de miles de personas entre los días 30 y 31 de julio. De pronto, Ceuta era la isla griega de Lesbos o la italiana de Lampedusa. Ambas en nuestro mar, el Mediterráneo compartido. Un símbolo del problema migratorio en Europa. Migrantes, refugiados, asilo, menores no acompañados, devoluciones en caliente… Estas palabras se han colado en nuestro hablar de cada día. Han agitado la convivencia y puesto en jaque la multiculturalidad.
Como no podía ser de otra manera, el asunto está en el centro de la conversación, en lo político, lo social, lo religioso, lo cultural. Tanto que hasta los reyes Felipe y Letizia han viajado, por primera vez, a la ciudad autónoma y presidido un homenaje ecuménico en memoria de las personas fallecidas en el mar cuando intentaban cruzar la frontera. Los movimientos migratorios han existido siempre. Pero no es lo mismo leerlo en un libro de historia que vivirlo en carne propia. Los desplazamientos masivos suponen un desafío moral y político. Y son un generador de controversia.
El hombre se ha movido de un lugar a otro desde la noche de los tiempos. Huyendo de la sequía, el hambre, la guerra. Lo que le ha colocado frente a frente con lo desconocido y el diferente. «Si tú no emigraste, emigró tu padre, y si tu padre no necesitó mudar de sitio fue porque tu abuelo, antes que él, no tuvo otro remedio que irse, cargando la vida sobre las espaldas en busca del pan que su tierra le negaba». Son palabras de José Saramago. Desde el autor del Ensayo sobre la ceguera nos es fácil llegar hasta Jorge Volpi y después hasta Hannah Arendt. En definitiva, hasta estos nueve libros que invitan a la reflexión sobre Ceuta y todas las Ceutas. En sus páginas hay muchas odiseas.
Portada del ensayo Invasión alienígena, de Jorge Volpi.
DEBATE
Jorge Volpi. Invasión alienígena. Debate
El novelista, ensayista y dramaturgo Jorge Volpi defiende en este libro la tesis de que la invasión alienígena no existe. O lo que es lo mismo, «los migrantes no colapsan fronteras, no aumentan el crimen, no arrebatan empleos. Y, sin embargo, millones de personas están convencidas de que hordas de extranjeros amenazan su forma de vida». ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?, se pregunta. Volpi desmonta la que, en su opinión, es la mayor ficción de nuestro tiempo: «Esa mentira que convierte a los más vulnerables en monstruos y transforma el miedo en política».
El mexicano cree que «el verdadero problema no es la migración, sino quienes insisten en que lo es». Para él, el problema migratorio es, en gran medida, «una ficción política». Y el migrante se ha convertido en «el monstruo central de nuestra época. No un adversario político, no un trabajador vulnerable, no una persona en tránsito, sino una criatura extraña, amenazante, inclasificable. Un alien».
Portada de Los vigías, de Taina Tervonen.
ERRATA NATURAE
Los vigías. Taina Tervonen. Errata Naturae
«La historia es de una simplicidad desarmante: hay que escuchar a quien necesita hablar». Las palabras de la periodista franco-finlandesa Taina Tervonen son una buena introducción a su libro sobre «los vigías». Cinco centinelas de las fronteras. Cinco ciudadanos anónimos, comunes y corrientes que trabajan en la sombra por una mayor humanidad en las rutas marítimas del exilio. Forman una red informal que proporciona asistencia a quienes intentan cruzar a Europa.
Alertan a la guardia costera, ayudan a buscar a desaparecidos, ofrecen previsiones meteorológicas para prevenir naufragios o se comunican directamente con personas en plena ruta. Son historias reales, contemporáneas y muy cercanas. La autora se hace preguntas que nos interpelan como sociedad. Por ejemplo: «¿Por qué es de más ayuda para los migrantes la cuenta de Facebook de una jubilada francesa que cualquier institución pública europea?».
Portada de Nosotros, refugiados, de Hannah Arendt.
ALTAMAREA
Nosotros, refugiados. Hannah Arendt. Altamarea
Estamos ante el primer manifiesto político sobre las migraciones, del puño y letra de una apátrida como Hannah Arendt, que lo escribió en 1943, dos años después de llegar a Nueva York. Arendt, una de las pensadoras más influyentes del siglo XX, había nacido en Hannover y estudiado en las universidades de Marburgo, Friburgo y Heidelberg, donde se graduó en Filosofía. De origen judío, tuvo que emigrar a París tras el ascenso del nazismo y seguidamente, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, a Estados Unidos. El libro se presenta como una brújula para orientarse en el escenario político actual, donde «ha aumentado la masa de quienes, atrapados entre fronteras nacionales, son considerados cuerpos extraños, superfluos, residuos de carne y hueso». Esta edición incluye un estudio crítico de la filósofa y académica Donatella Di Cesare.
Portada de Tío grande, de Jacobo Bergareche.
LIBROS DEL ASTEROIDE
Tío grande. Jacobo Bergareche. Libros del Asteroide
La muerte de su hermano Roque, víctima de un asalto en Luanda -capital de Angola-, arrojó a Jacobo Bergareche, de una manera más vehemente, en brazos de la literatura. Ahora, esta historia tan de tierra adentro se entrelaza con la de Amadou, el joven encargado del local en el que se organiza el torneo de mus en su memoria. Jacobo le cuenta cómo fue el trágico episodio, y Amadou hace lo propio, solo que con él como protagonista. Un niño de doce años que huye de su casa en Guinea-Conakri junto con cinco amigos. Objetivo: Europa.
¿Un viaje largo? No, un viaje no, otra odisea. Una aventura de cuatro años. Y solo dos de ellos la culminaron. A partir de ahí, Bergareche viaja con Amadou hasta su aldea, Bominí, que no sale en los mapas, mirando a los ojos a tantos y tantos migrantes invisibles. De ahí, de esa visibilidad, salió Tío grande, que es un viaje y muchos viajes. Un road trip, un viaje hacia delante, un viaje interior.
Portada de Una casa para mi madre, de Cheikh Kane y María Albarral.
PLAZA Y JANÉS
Una casa para mi madre. Cheikh Kane y María Albarral. Plaza & Janés
Sí, Cheikh Kane es el protagonista de una de esas historias que nos salen al paso de vez en cuando y nos resultan fascinantes por lo que tienen de sueño hecho realidad. Cheikh fue un niño interno en una daara -escuela coránica- de Senegal, vivió en la calle, pasó hambre, mendigó, sufrió maltrato, decidió emigrar, cruzó el Atlántico en un cayuco, llegó a Canarias y estuvo años en España sin papeles abriéndose camino. Hasta que un fotógrafo lo vio en Marbella. Empezó entonces su carrera de modelo. Lo detalla en este libro escrito mano a mano con la periodista granadina María Albarral, que primero le entrevistó y luego viajó con él a su país para reconstruir y documentar su biografía. Siempre con una idea en mente: construir una casa para su madre, Mbali.
Portada de Marruecos, el vecino incómodo.
LA ESFERA DE LOS LIBROS
Marruecos, el vecino incómodo. Sonia Moreno. La Esfera de los Libros
La periodista Sonia Moreno, corresponsal en Marruecos durante más de una década y especialista en el norte de África y el Sahel, pone contexto a lo que está ocurriendo en Ceuta, haciendo hincapié en las ambiciones geoestratégicas, territoriales y económicas de nuestro vecino del sur. Analiza, con testimonios directos, la monarquía de Mohamed VI, un régimen con unos servicios de inteligencia enfrentados, que ha ocasionado un profundo malestar social por la falta de oportunidades y que sigue silenciando las voces críticas por la vía de la represión. Asimismo, se centra en por qué este país es esencial para España en las relaciones internacionales, el comercio, los flujos migratorios y la seguridad. Sobre todo, después de lo ocurrido a finales de julio.
Portada de El cielo en la cabeza.
NORMA EDITORIAL
El cielo en la cabeza. Antonio Altarriba, Sergio García, Lola Moral. Norma Editorial
Esta epopeya es gráfica y no viene de tiempos micénicos, sino de la actualidad. Está basada en hechos reales, en «una infortunada verdad»: la de los miles de inmigrantes africanos que ponen rumbo a las costas de Europa. Tiene, como precisan, ecos de tragedia y pinceladas de realismo mágico. Es la historia de Nivek, para quien el horizonte termina en los márgenes de la mina de coltán donde trabaja. Tras sobrevivir de milagro a un derrumbe, emprende un viaje en el que, al igual que Odiseo, tiene que enfrentarse a «cíclopes, lestrigones y el colérico Poseidón», según narra Cavafis en su celebérrimo poema Viaje a Ítaca.
Un viaje aterrador por «las bellas, traicioneras y mágicas tierras de África en un trayecto cuya distancia no se mide en kilómetros, sino en horrores y en vidas humanas». El guion corre a cargo de Antonio Altarriba, Premio Nacional de Cómic por El arte de volar. Los dibujos son de Sergio García, Premio Nacional de Ilustración. Y el color lo pone Lola Moral.
Portada de Solito, de Javier Zamora.
RANDOM HOUSE
Solito. Javier Zamora. Random House
Esto no es una novela. No es ficción. Es la realidad del autor, quien con solo nueve años emprendió un viaje de cinco mil kilómetros desde su patria, El Salvador, hasta Estados Unidos. Lo hizo para reencontrarse con sus padres. El recorrido, junto a un grupo de desconocidos, guiados por un coyote, iba a durar dos semanas y terminó durando dos meses. Este angustioso periplo se convirtió en una odisea. Por Guatemala, México y el desierto de Sonora. Javier Zamora no solo está contando su peripecia personal, sino la de millones de seres humanos a los que no les quedó más remedio que emigrar.
La reseña del New York Times incidía en que «Solito es tanto una obra de sanación personal como una demanda implícita a los países, incluido Estados Unidos, para que aborden las dificultades y el peligro que la inmigración supuso para Zamora y los riesgos que sigue entrañando para muchas otras personas». Zamora, que ha disfrutado de varias becas literarias, vive en Tucson (Arizona).
Portada de El derecho de gentes, de John Rawls.
PAIDÓS
El derecho de gentes. John Rawls. Paidós
Siempre viene bien recurrir a sabios como John Rawls (1921-2002). En este clásico de la filosofía política, Rawls compone una «utopía realista» en la que la pluralidad cultural convive con la justicia global. Esto es, expande su teoría de la justicia más allá del Estado liberal para pensar un orden internacional justo y pacífico sin que eso signifique abandonar las diversas tradiciones políticas y culturales. Dicho de otra manera, el filósofo estadounidense ofrece un nuevo marco para establecer normas justas que promuevan la paz, los derechos humanos básicos y la ayuda mutua. Autor de la imprescindible Teoría de la justicia y de Justicia como equidad, dio clases de Filosofía Moral en la Universidad de Harvard.












