En una industria del cine que, salvo los meses que preceden la temporada de premios, vive a base de sagas interminables, remakes de éxitos pasados y secuelas inagotables, hay producciones que son un soplo de aire fresco que nos hacen creer que todavía merece la pena gastarse unos euros en una entrada y un cubo de palomitas. Si el verano pasado fue Weapons el largometraje que nos hizo recuperar la fe, este verano, en el que La Odisea y Spider-man: Brand New Day han acaparado los titulares, la película que hay que ver es El final de Oak Street.
Estrenada el pasado viernes con menos expectación de la que merece, la película escrita y dirigida por David Robert Mitchell, responsable de producciones como It Follows y Lo que esconde Silver Lake, tiene como protagonistas a Ewan McGregor y la mujer que, actualmente, lo hace todo en Hollywood, Anne Hathaway. Una pareja de estrellas que, sin embargo, puede no ser suficiente para compensar lo marciano de la premisa de El final de Oak Street y, tal vez, la razón principal por la que los cines no se hayan llenado este fin de semana.
Porque, en su cuarto largometraje, Mitchell nos propone viajar a los años 80 para ver cómo un misterioso fenómeno cósmico traslada una idílica urbanización estadounidense a la era de los dinosaurios. Lo sabemos, sobre el papel puede parecer demasiado absurdo para ser real. En la pantalla, El final de Oak Street es el blockbuster que todos necesitamos a estas alturas del verano, y te contamos por qué.
La idílica urbanización que no lo era tanto
La nueva película de Anne Hathaway e Ewan McGregor arranca con un tono sorprendentemente risueño, en medio de una fiesta vecinal en la que los niños corren felices, las familias compiten en carreras de sacos y las barbacoas se preparan para saciar el hambre de los numerosos asistentes. Cuando el foco se centra en los Platt, la realidad resulta menos grata: Denise (Hathaway) y Greg (McGregor) van de desencuentro en desencuentro, y discuten por las contradicciones que surgen a la hora de educar a Audrey y Brian, sus hijos, o la falta de implicación en la vida familiar.
Ewan McGregor y Anne Hathaway son Greg y Denise Platt en El final de Oak Street.
Warner Bros.
Porque de puertas adentro, el matrimonio de los Platt atraviesa un mal momento. Ella pasa las noches en el sótano, donde escribe una ficción que se parece, sospechosamente, a la realidad que vive y en la que la protagonista sueña con dejar atrás a su familia y mudarse a Nueva York. Él no es capaz de compartir con la mujer con la que tiene dos hijos su nueva realidad laboral, mientras supera el trago escondiendo botellas de whisky en sitios estratégicos de su casa.
La noche siguiente a la fiesta, una luz y un extraño temblor acaban reuniendo a los Platt en el descansillo de su casa. La línea del teléfono se ha cortado, hay que buscar linternas y la inquietante calma que se vive en las calles les lleva a dormir todos juntos en el salón. A la mañana siguiente, cuando Denise y Greg salen del hogar familiar para buscar al perro de la familia e interesarse por sus vecinos, se dan de bruces con la realidad. La urbanización se ha llenado de dinosaurios y su idílica existencia ahora está en peligro.
Acción original y con sentimientos
En medio de su frenética lucha por la supervivencia, trabajando por convertir su casa en un búnker mientras asumen lo que han perdido y tratan de no perder la calma, los Platt tienen un momento para sentarse y buscar sentido a lo ocurrido. Ahí entra en juego la pasión por la ciencia de Audrey, que sin ser una niña pedante es capaz de explicarle a su padre, el que solo va a misa en Navidad pero ahora se pone en manos de Dios, lo que es un agujero negro y lo que ha podido pasar con su urbanización. Un momento especialmente entrañable para los fans de Interstellar y el papel de Hathaway en la película de Nolan.
Anne Hathaway en modo heroína familiar, el personaje que estábamos deseando que interpretase, en El final de Oak Street.
Warner Bros.
En poco más de hora y media, El final de Oak Street es capaz de ofrecer a los espectadores un relato emocionante en el que la acción la ponen los dinosaurios pero donde no faltan los sentimientos y los momentos para la reflexión. Los Platt saben que juntos son más fuertes y que sólo la verdadera unión les permitirá sobrevivir en un entorno tan desconocido como peligroso. Y mientras las extintas bestias les llevan a vivir momentos impensables días atrás, Denise y Greg son capaces de relativizar sus sentimientos y la dimensión de la crisis de su matrimonio.
Vibrante, tierna y capaz de mantener al espectador pegado a la pantalla durante todo el metraje, El final de Oak Street es la prueba de que otro cine es posible. Aquel en el que la imaginación y las emociones van de la mano para crear personajes interesantes, especialmente los femeninos, y proponer una historia atractiva que respeta a la audiencia, le divierte y le hace salir del cine con la satisfacción de haber visto una historia tan original como disfrutable. Si además la historia tiene guardado un lugar especial a una mujer de letras, el gozo es ya insuperable.











