En agosto cuesta beber agua a todas horas, las comidas copiosas no ayudan y el cuerpo lo nota. Por eso la sandía, el melón y el pepino llevan años ganándose fama de alimentos depurativos del verano, una fama que no es casualidad. «Que estos alimentos sean considerados como depurativos se debe a su alto contenido de agua, entre el 90 y el 96%, y a sus compuestos antioxidantes, que ayudan a mantenernos hidratadas y a eliminar las sustancias de desecho a través del sudor y de la orina», cuenta Sandra Lordén, nutricionista deportiva y creadora de contenido en @sandralorden.
Tampoco se quedan solo en el agua. Según cuenta la nutricionista, «aportan micronutrientes que benefician la salud cardiovascular y la piel, y vitaminas que favorecen un efecto antiinflamatorio». Vitaminas, antioxidantes, hidratación: ahí está, para Lordén, lo que hace especiales a estos tres frente a otros alimentos que también pasan por depurativos sin serlo tanto. Eso sí, aclara que no son los únicos con ese efecto.
El riñón es el primer sistema que nota ese aporte extra de líquido. «Ayudan principalmente a mantener un buen estado de hidratación, crucial en meses de calor», señala. Y cuando el cuerpo está bien hidratado, «los riñones pueden filtrar la sangre con mayor eficacia y mantener un volumen adecuado de orina», apunta. Nada fácil en pleno agosto, con temperaturas altas y sudando todo el día, si solo nos fiamos de la sed.
El efecto tampoco se queda en el riñón. «Aumenta el transporte de nutrientes y la circulación, así como permite drenar al cuerpo y desinflamarse», explica Lordén sobre el sistema linfático. En la piel ocurre algo parecido: «una buena hidratación combinada con el aporte de antioxidantes puede contribuir a mantener una mejor elasticidad», matiza, además de proteger frente a los daños de la exposición solar.
¿Cómo y cuándo conviene tomarlos?
«No hay una hora específica concreta; es clave incluirlos en la dieta a lo largo del día, adaptando a los horarios de cada uno», resume Lordén sobre el mejor momento para tomarlos. Eso sí, tiene sus preferencias: «en mi opinión, son ideales para desayunos, meriendas o en ensaladas y gazpachos, y para recuperarse e hidratarse después de un entrenamiento o una sesión de calor», detalla.
Tomarlos solos, eso sí, no siempre sacia de verdad. «Para que te ofrezca una mayor saciedad, es recomendable combinarlo con proteínas o grasas saludables, como yogur o frutos secos», indica la especialista. Y avisa de un error habitual: convertirlos en zumo. «Es importante que su uso no sea el de hacer zumos procesados, ya que se pierde fibra y se incrementa el azúcar libre», advierte.
¿Tienen alguna contraindicación?
Que sean saludables para la mayoría no significa que convengan a todo el mundo por igual. «Aunque son saludables para la mayoría, hay que tener ciertas precauciones, como todo en la vida, depende», reconoce Lordén. En personas con diabetes «será necesario controlar las porciones y combinarlos con proteínas o grasas para reducir el impacto sobre la glucemia». Quienes padecen una enfermedad renal, añade, «será mejor limitar el potasio bajo indicación médica».
El intestino irritable es otro punto a vigilar, aunque no afecta igual a los tres. «Si padeces de síndrome de intestino irritable, la sandía puede causar molestias por su contenido de FODMAP; el melón y pepino suelen tolerarse mejor», precisa. Cada organismo reacciona de una manera. Lo suyo es probar con cautela antes de descartarlos del todo.
Con todo, Lordén prefiere rebajar las expectativas antes de despedirse. «Ningún alimento elimina toxinas por sí solo. Es necesario llevar una dieta equilibrada y variada, junto con una buena hidratación y mover el cuerpo», recuerda. La sandía, el melón y el pepino son, en sus palabras, «varios de los alimentos que puedes tener como opción para aumentar el consumo de antioxidantes y depurar el cuerpo». Pero no los únicos: «hay muchos otros, como la piña, el tomate, la naranja o el calabacín, que pueden ser otras opciones igual de válidas».











