

Newman sigue imparable. Dio vuelta un partido que tenía a Alumni al frente, extendió su racha sin derrotas a 24 encuentros y alcanzó la final. En una semana intentará retener el título conseguido en 2025: jugará ante CASI o Hindú, según quién gane el sábado el partido de la otra semifinal. El Rojiblanco sometió por momentos al campeón y líder de la fase regular de la URBA, que se recuperó y festejó.
De entrada, Newman se mostró expeditivo. Cuando tuvo la primera oportunidad con el pie, buscó los palos. No intentó un line cerca del ingoal. A los cuatro minutos, Gonzalo Gutiérrez Taboada consiguió los primeros tres puntos con una patada formidable. Pero la ventaja no duró mucho, porque Ignacio Cubilla logró cortarse y fue derechito a apoyar el primer try del partido. Bautista Canzani convirtió.
En apenas ocho minutos, el partido estaba encendido. Newman volvió a pasar al frente con un try de Santiago Marolda, convertido por Scooby Gutiérrez Taboada. Palo y palo en la Catedral. El Rojiblanco no se quedó atrás y otra vez Cubilla y Canzani hicieron lo suyo: el primero apoyó y el segundo convirtió.
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La gran diferencia en la primera parte la consiguió Canzani con dos penales derechitos entre los palos. El campeón defensor e invicto durante 23 partidos parecía haberse apagado. Sin embargo, salió a torcer la historia en el segundo tiempo y, a los seis minutos, después de un maul arrollador que avanzó más de diez metros, el árbitro Mauro Rossi sancionó un try penal. Además, amonestó a Bautista Vidal y Alumni quedó con 14 jugadores.
El Cardenal no logró sacar ventaja durante ese lapso. Alumni aguantó en inferioridad numérica y protegió el marcador a su favor. Paradójicamente, cuando volvió a estar con 15 jugadores, Canzani falló el penal con el que podría haber aumentado la ventaja.
Minutos después, fue Newman el que se quedó con 14 por la amarilla a Miguel Prince y el Bordó, que venía dominando el scrum, debió preocuparse por cubrir espacios. Y vaya si lo hizo bien, porque cuando Alumni buscó el line, perdió la pelota y de esa jugada nació el empate: hubo un nuevo penal y Scooby no falló.
La reacción fue contagiosa, porque a cinco minutos del final Newman consiguió apoyar y, después de una revisión en pantalla, el árbitro convalidó el try de Fermín Perkins, aunque Gutiérrez Taboada falló la conversión. Cuando Alumni se jugaba la última pelota con un line cerca del ingoal, el Cardenal interceptó el lanzamiento y después solo fue cuestión de aguantar y festejar el pase a la final para intentar conseguir el bicampeonato.








