Patricia Martín

Este viernes, Álvaro de Luna publica lo siento, el último adelanto antes de la llegada de Azulejos, su nuevo álbum. Una canción en la que el artista se acerca al blues americano y deja espacio a una de las emociones que atraviesan este nuevo proyecto: el desgarro. Después de tres años desde su anterior disco, el cantante está a punto de presentar un trabajo que, asegura, habla de todo lo que ha vivido durante este tiempo.

«Este disco habla muy bien de estos tres años, de los procesos por los que he pasado y cómo me he sentido en determinados momentos», explica Álvaro de Luna. Lo define como un álbum «honesto, contundente y sobre todo muy yo», una manera de resumir un proyecto en el que asegura sentirse especialmente representado en este momento.

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Los dos primeros adelantos ya han empezado a encontrar su sitio entre el público y se han convertido en algunos de los temas más escuchados del verano. Una acogida que el cantante recibe con ilusión, especialmente cuando escucha sus canciones cantadas a viva voz. «Es la gente la que hace grandes a las canciones», reconoce.

Cine y música

El lanzamiento llega mientras Álvaro de Luna continúa explorando otros universos creativos. Este año ha pasado por el Festival de Venecia, una experiencia que le ha permitido acercarse al mundo del cine y coincidir con actores y actrices a los que admira. También ha descubierto una ciudad que describe, sencillamente, como «absolutamente preciosa».


Álvaro de Luna en el Festival de Venecia


Marc Piasecki

La experiencia le ha servido para reencontrarse con una de sus grandes aficiones. Del cine le fascina esa capacidad de introducir al espectador en un universo durante unas horas, algo que encuentra también en los conciertos. Por eso, si algún día pudiera encargarse de la banda sonora de una película, no tendría demasiadas dudas: «Cualquiera me motivaría», afirma, porque supondría enfrentarse a «un nuevo reto».

Entre sus referencias cinematográficas aparece Interstellar, de Hans Zimmer, una pieza que escucha habitualmente y que asocia a esos momentos en los que busca «calma, paz interior». Música y cine comparten así un territorio que el cantante conoce bien: el de las historias que son capaces de acompañarnos y quedan ligadas a determinados momentos de nuestra vida.

Una nueva etapa

Aunque lleva años sobre los escenarios, todavía hay una parte de publicar un disco que consigue ponerle especialmente nervioso. Curiosamente, no tiene que ver con cantar delante de miles de personas, sino con algo mucho más prosaico: la fabricación de los vinilos. «Suele ser lo que puede retrasarte un lanzamiento», explica, por lo que hasta recibir la luz verde definitiva no termina de relajarse.

Sobre lo que está por venir, prefiere no desvelar demasiado. Sí tiene claro, en cambio, cómo quiere que se perciba el resultado: «Un disco maduro, muy cuidado y escrito con mucha honestidad y corazón». Tres años de vida convertidos en canciones y una nueva etapa para Álvaro de Luna que está a punto de empezar.

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