Patricia Martín

Si Karol G puede sacar algo bueno de haber vuelto a tener el corazón roto, sin duda es su nuevo disco. No Me Arrepiento de Sentir Tanto nace de una ruptura y de todo lo que viene después: la rabia, la nostalgia, las dudas, las ganas de volver, la necesidad de entender qué ha pasado y, finalmente, aprender a seguir adelante. Porque si algo consigue la colombiana en su sexto álbum de estudio es hacer algo mucho más difícil que convertir una ruptura en una colección de canciones tristes: convertirla en un recorrido por todo lo que sentimos cuando una relación termina.

Mientras que su disco anterior era una celebración de la música latina, con un concepto mucho más expansivo, colorido y festivo, en No Me Arrepiento de Sentir Tantomira hacia dentro. No significa que la artista haya renunciado al sonido latino que tanto la caracteriza, pero sí que hay una intención diferente detrás. Aquí parece menos preocupada por demostrar que puede hacer un hit y más interesada en contar qué ocurre cuando termina una historia de amor.

Y eso convierte al disco en uno de los trabajos más personales de su carrera. Karol G utiliza la experiencia universal de una ruptura como punto de partida para hablar de algo mucho más reconocible: lo complicado que resulta acostumbrarse a una vida que ya no es la que habías imaginado.

Su álbum más íntimo

El disco está pensando para escucharlo en orden y, como si de tu propia ruptura se tratara, ir pasando por todas las fases que tienen lugar cuando alguien sale de nuestra vida. No es un proceso ordenado, porque las rupturas tampoco lo son. Puedes sentir que has avanzado y, unas horas después, volver exactamente al mismo lugar.

El álbum empieza con Te Llevas To, que habla de esa mezcla de enfado y desconcierto que aparece cuando todavía estás intentando asumir que algo que formaba parte de tu vida ya no está. Después llega Maybe, que se mueve en un terreno mucho más ambiguo: el de seguir dejando una puerta abierta aunque sepas que probablemente no deberías hacerlo. Karol G entiende que una ruptura no empieza necesariamente con la aceptación y que, antes de llegar ahí, hay muchas preguntas que no tienen respuesta.

Bebiendo Lágrimas continúa por ese camino y lleva el disco a una parte más vulnerable, mientras que Ahí, junto a Drake, introduce otro de los pensamientos habituales después de una ruptura: qué pasa cuando aparece alguien nuevo pero tú todavía no estás preparada para empezar otra historia. La colaboración puede llamar la atención por el nombre de Drake, pero encaja dentro del relato del disco y amplía su paleta musical con un sonido más cercano al R&B. Las colaboraciones, de hecho, son uno de los elementos que ayudan a que el álbum no quede encerrado en una única fórmula.

Entre tanta canción más contenida, MATADORA aparece como el corte más cañero del disco y también como el que más nos devuelve a la Karol G que conocemos. Es directa, bailable y tiene esa actitud que ha convertido a la colombiana en una de las artistas más reconocibles del género. Después de varias canciones en las que la encontramos mucho más reflexiva, aquí vuelve a aparecer su versión más descarada y segura, demostrando que este cambio de registro no significa que haya dejado atrás lo que mejor sabe hacer.

La principal diferencia respecto a otros discos de su carrera está también en la producción. Si aquel disco estaba construido alrededor de una celebración de los sonidos latinos, aquí hay una búsqueda mucho más atmosférica. Aparecen sintetizadores, guitarras, bases más contenidas y arreglos que dejan espacio a la voz. Hay influencias de pop alternativo, R&B y electrónica suave que conviven con el reguetón y el urbano que forman parte del lenguaje de Karol G.

Las colaboraciones del disco

Las colaboraciones son otro de los puntos fuertes de este disco. Bruno Mars aparece en Still, una canción íntegramente en inglés que supone uno de los cambios de registro más evidentes del álbum. Y BbY WOW reúne a Karol G con Judeline y Rusowsky, dos de los nombres más interesantes de la nueva escena española. La elección no parece casual: ambos aportan al disco una sensibilidad mucho más cercana al pop alternativo y experimental que a la música urbana más convencional.

La colaboración con Greg Gonzalez en Después de ti es, sin embargo, la que mejor encaja con el universo general del álbum. La voz y las guitarras del líder de Cigarettes After Sex llevan la canción a un terreno más cercano al dream pop y terminan de construir esa atmósfera nocturna que atraviesa buena parte del disco. Es una canción que no necesita grandes arreglos para funcionar y que, precisamente por eso, permite apreciar mejor hasta qué punto Karol G ha querido experimentar con otra forma de contar sus canciones.

Quizá por eso el título del álbum termina funcionando tan bien. No Me Arrepiento de Sentir Tanto no intenta presentar la ruptura como una experiencia necesaria para crecer ni convertirla en una historia con moraleja. Simplemente parte de ahí y construye un disco alrededor de todo lo que ocurre después.

Y eso es lo que hace que funcione. Karol G firma un álbum más personal, con una producción más cuidada y un sonido diferente al de sus últimos trabajos, pero sin alejarse demasiado de la artista que conocemos. No es el disco más fácil de escuchar de su carrera ni el que más canciones tiene pensadas para convertirse en hits, pero probablemente sí uno de los que mejor explica quién es Karol G en la intimidad de una ruptura.