Patricia Martín

Ya se han dado a conocer las nominaciones a los Emmy y, un año más, Industry vuelve a quedarse fuera. Para muchos, es una de las grandes olvidadas de estos premios. Y sorprende, porque el drama de HBO lleva tres temporadas recibiendo muy buenas críticas y consolidándose como una de las series más interesantes de la ficción actual.

A simple vista, Industry puede parecer una serie sobre la bolsa, los mercados y las altas finanzas. Creada por Mickey Down y Konrad Kay, dos guionistas que trabajaron durante años en el sector bancario antes de dedicarse a la televisión, la ficción sigue a un grupo de jóvenes recién graduados que compiten por hacerse un hueco en Pierpoint & Co., un prestigioso banco de inversión de Londres. Sin embargo, los números, las operaciones millonarias y los gráficos son solo el escenario sobre el que se desarrolla una historia mucho más universal: la de una generación obsesionada con triunfar.

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Mucho más que una serie sobre finanzas

Lo que convierte a Industry en una serie tan especial es precisamente que nunca habla solo de dinero. Habla de ambición, de ansiedad, de sexo, de adicciones, de salud mental, de clase social y de la necesidad constante de demostrar que uno merece estar donde está. Sus protagonistas trabajan en un entorno despiadado donde cada error puede costarles el puesto y donde la competitividad acaba contaminando también sus relaciones personales.

Todo ocurre a un ritmo frenético, con jornadas interminables, fiestas que sirven para desconectar —o para seguir haciendo contactos— y una presión constante por destacar antes de cumplir los treinta. La experiencia de sus creadores en banca de inversión se nota en cada capítulo, pero no es necesario entender cómo funciona ese mundo para disfrutarla. Industry utiliza las finanzas como telón de fondo para hablar de temas mucho más cercanos.

La heredera de Succesion

Muchos la han definido como el relevo natural de Succession, aunque ambas tienen sinopsis distintas. Si la serie de Jesse Armstrong analizaba el poder desde la cima, rodeada de magnates, herederos y fortunas familiares, Industry lo hace desde abajo, siguiendo a quienes todavía no han llegado y están dispuestos a sacrificarlo todo para conseguirlo.

Ambas series comparten unos personajes llenos de contradicciones. Es difícil admirarlos, pero también dejar de mirarlos. Todos toman decisiones cuestionables, meten la pata una y otra vez y, aun así, consiguen que el espectador entienda sus decisiones. Industry entiende que los personajes más interesantes no son los perfectos, sino aquellos capaces de generar admiración y rechazo casi al mismo tiempo.


Temporada 4 de Industry


HBO


Mención aparte merecen sus protagonistas femeninas. Harper Stern, interpretada por Myha’la, inteligente, impulsiva y dispuesta a asumir cualquier riesgo con tal de demostrar su valía, es uno de esos personajes que generan opiniones enfrentadas y que evolucionan temporada tras temporada sin perder su esencia. A su lado está Yasmin Kara-Hanani, a la que da vida Marisa Abela, cuyo recorrido es probablemente uno de los más complejos de la serie. Lo que comienza como el retrato de una joven privilegiada acaba convirtiéndose en una exploración mucho más profunda sobre el poder, las expectativas y la forma en la que intenta encontrar su lugar en un entorno dominado por hombres.

Gran parte del éxito de Industry pasa también por las interpretaciones de ambas actrices. Myha’la y Marisa Abela consiguen dotar a Harper y Yasmin de una enorme complejidad, alejándolas de cualquier estereotipo. Sus personajes cambian, se equivocan, manipulan, sufren y vuelven a levantarse constantemente, y ellas logran que incluso en sus momentos más cuestionables resulte imposible dejar de mirarlas. Son dos de las mejores interpretaciones de la televisión reciente y una de las razones por las que Industry funciona tan bien.

Si las dos primeras temporadas ya habían convertido a Industry en una recomendación habitual entre quienes buscan series diferentes, la tercera y cuarta han terminado de situarla entre las mejores ficciones del momento. La historia amplía su mirada más allá de las paredes del banco para explorar cómo el poder económico influye en la política, la tecnología o el cambio climático, sin perder nunca el pulso emocional de sus protagonistas.

El nivel de los guiones alcanza aquí una madurez sorprendente. Es una temporada que demuestra hasta qué punto la serie ha evolucionado desde sus primeros episodios sin perder la identidad que la hizo especial. Quizá por eso resulta tan llamativo que Industry siga sin ocupar el lugar que merece en los grandes premios de la televisión. Aunque temporada tras temporada ha recibido elogios prácticamente unánimes por parte de la crítica y cuenta con una comunidad de seguidores cada vez más fiel, nunca ha conseguido entrar de lleno en el circuito de los Emmy.

HBO ya ha confirmado una quinta y última temporada, que pondrá el broche final a una serie que ha ido creciendo con cada entrega y que, pese a seguir siendo una de las grandes olvidadas de los Emmy, se ha ganado un lugar entre las ficciones más sólidas de los últimos años. Si todavía no la has visto, ahora es el momento perfecto para descubrirla antes de su desenlace y entender por qué quienes empiezan Industry rara vez dejan de recomendarla.

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