Sandra Hernández

Llega julio y el gimnasio se queda medio vacío. No es pereza, es sentido común: correr, saltar o encadenar series intensas con treinta y tantos grados obliga al corazón a acelerarse más de la cuenta y al cuerpo a generar más calor del que puede eliminar solo con sudar. Laura Cabral, instructora en Corpora Pilates, lo comprueba cada verano en sus clases: si nadie ajusta el ritmo, el resultado puede ser mareo, agotamiento o incluso un golpe de calor.

¿Por qué el reformer y no otra máquina? «Ofrece numerosas posibilidades, tanto acostada como sentada o de pie sobre él, con o sin implementos, regulando las cargas, las repeticiones… para adaptarlo a la persona y por supuesto al entorno veraniego», explica Cabral. Nada de rutinas cerradas: cada sesión se construye a la carta según quién esté delante y qué temperatura marque el termómetro ese día.

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El pilates, en general, es un método que se puede regular con mucha más facilidad que otras disciplinas. «Todo depende de la planificación de la sesión, sea en mat, en el suelo, o en máquinas», explica Cabral. No se trata de renunciar al ejercicio en verano, sino de elegir formatos que permitan bajar la intensidad sin que el calor del ambiente se sume al esfuerzo del entrenamiento.

En los centros especializados, las sesiones de verano no son iguales a las de cualquier otra época del año, aunque tampoco cambian de forma drástica. «Primero, en verano, hay que tener en cuenta que la sala donde se hace pilates esté acondicionada y aclimatada», señala Cabral. A partir de ahí, «el ritmo, intensidad y tipos de ejercicios se van a adaptar a como se encuentra la alumna según la edad y las condiciones«, añade.

Qué aporta el reforme más allá del calor

El reformer no es solo una solución de temporada. «El principal beneficio es el que reportan las máquinas del método pilates: fuerza, flexibilidad, movilidad, coordinación, control, mejora funcional… sea verano o invierno«, explica Cabral. La gran variedad de ejercicios que permite esta máquina hace que, incluso en los meses en los que el cuerpo tiende a estar menos activo, se pueda seguir progresando. Eso sí, «depende de la pericia del instructor que el ejercicio produzca un grado de bienestar como en cualquier otra época del año», matiza.

«Las indicaciones del reformer no tienen por qué cambiar en verano si el centro está bien acondicionado«, señala Cabral desde Corpora Pilates. Además, en esta época el cuerpo ya suele tener un gasto calórico añadido gracias a actividades propias de la temporada: caminar más, nadar, hacer deporte al aire libre. Por eso recomiendan el pilates para todos los perfiles de alumnas, planteando estas sesiones como un momento de mantenimiento en medio de un verano más activo de lo habitual.

Para quién está especialmente indicado

El reformer resulta especialmente interesante para mujeres a partir de los 45 años, para quienes atraviesan la menopausia o para corredoras que necesitan una fase de descarga sin dejar de moverse del todo. «El entorno caluroso no tiene por qué influir si el centro está acondicionado y los ejercicios tienen en cuenta que ya hay un gasto calórico externo con las actividades propias del verano: caminar, natación, deportes al aire libre, salir de casa más a menudo«, apunta Cabral. Por eso, en Corpora Pilates plantean estas sesiones como »un momento de mantenimiento« para todos los perfiles de alumnas.

Ahora bien, «no necesariamente» el reformer es la mejor alternativa cuando el calor limita otras actividades, reconoce la propia Cabral. «El pilates reformer se ha expandido tanto porque es un equipo que permite muchas posibilidades y ocupa poco espacio, pero tanto si es por el calor o no, los demás equipamientos ofrecen alternativas equivalentes», explica. El trapecio o Cadillac, de hecho, «es incluso mejor para gente con problemas de movilidad o deportistas en período de rehabilitación«.


Mujer practicando pilates reformer


Pexels


«No en vano, en verano se puede acudir a gimnasios y hacer actividades incluso de alto impacto porque esos espacios están acondicionados, e incluso se puede hacer natación. Y no digamos los múltiples implementos para el suelo: bandas elásticas, flex ring, mini ball, fit ball, foam roller. En definitiva, se trata de entrenar con un método que, como definió el Dr. Juan Bosco Calvo cuando lo presentó en España, ‘Pilates es el yoga occidental’«, resume Cabral.

El verano tampoco obliga a renunciar por completo a entrenamientos de mayor exigencia. Los gimnasios y centros climatizados permiten seguir practicando actividades de alto impacto sin que el calor sea un obstáculo, e incluso la natación se convierte en una opción perfecta para estos meses. El pilates reformer, en cualquier caso, se consolida como una alternativa inteligente, segura y adaptable para quienes prefieren cuidar su cuerpo sin dejar de moverse cuando el termómetro aprieta.

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