
Alguna vez se deben haber preguntado por qué los tiro libres de Lionel Messi tienen curva, cuánta precisión tiene que tener, cuán difícil es hacer lo que hace uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. La explicación simple sería en que tiene un don. Sí, es evidente que hay algo natural. Pero específicamente haber convertido su gol 19 en Mundiales desde una pelota parada contra Jordania es producto del trabajo… y de la física. Claro, además del fútbol, Messi también domina la naturaleza.
«Yo no pateo tiro libres», le dijo Leo en 2007 al periodista argentino Christian Martin, mientras grababa una actividad para una empresa británica. En los hechos, una de las imágenes más icónicas que dejó la «Pulga» fue en la Copa América 2011, cuando en la cancha de Colón de Santa Fe lanzó un remate altísimo, que provocó chiflidos de los hinchas de la Selección. Otra época, alejada del idilio actual.
Les footix ne sont pas assez intelligent pour comprendre les analyses .
Ils ne veulent que crier Suuuu 😭🤣 pic.twitter.com/lamLCrconi— Jim 🇨🇵🇺🇸🇳🇱🇦🇷 (@Jimjim3004) June 28, 2026
Hubo mucho tiempo de trabajo atrás, de horas post entrenamiento perfeccionando un remate que «no le salía». La historia de «Coco» Basile (DT de la Selección entre 2006 y 2008) pidiéndole que imite a Juan Román Riquelme y «soltara» el pie; o la de Diego Armando Maradona en esas prácticas de la Albiceleste en la Universidad de Pretoria en el Mundial de Sudáfrica 2010 cuando dejó una explicación icónica: «Poné la pelota acá y escúchame bien: no le saques tan rápido el pie a la pelota, porque si no ella no sabe lo que vos querés”; y ahora también aparece la de la física.
«Pegaba en la barrera, día tras día. Ahora sus tiros libres o los para el arquero, o es gol, o da en el palo o el travesaño. Sí, hay un don. Sí. Pero hay que trabajarlo», dijo por estas horas el francés Thierry Henry, que fue compañero de Leo en sus inicios en Barcelona y hoy analiza en televisión este Mundial 2026.
El tiro libre de Lionel Messi a Liverpool por la Champions League 2019, explicado con la física.Pablo Segura es ingeniero y aficionado por la física. «Alguna vez me pregunté por qué Messi hacía lo que hacía con la pelota, empecé a investigar, a jugar por curiosidad y hasta creé un simulador», le contó a Clarín. «Con la física podés explicar la trayectoria, pero otra cosa es llevarlo a la realidad. Me encantaría poder saber lo que Messi piensa antes de patear un tiro libre. Podemos simularlo, seteando dos ángulos, la velocidad inicial y una angular, pero el único que sabe cómo le pega es él, esa es su magia y por eso domina la naturaleza«, agregó.
«¿Por qué el simulador? Porque quería entender realmente cuán difícil es lo de Leo, y lo hice público para que cualquiera pueda jugar y acercar a las ciencias con cosas apasionantes como el fútbol«, completó.
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El gol de Lionel Messi a Jordania, explicado por la física.
Hay tres puntos clave para empezar a entender los por qué: la gravedad (hace que la pelota vaya hacia abajo, la fuerza que hace que cuando saltamos volvamos a bajar); la resistencia al avance (el ‘freno’ que ejerce el aire en sentido contrario al movimiento como cuando andamos en bicicleta muy rápido y nos cuesta más avanzar); y el efecto Magnus, en honor al científico Heinrich Magnus (“cuando un objeto circular se desplaza girando se genera una diferencia de presión de un lado respecto del otro, y aparece una nueva fuerza que hace que la pelota no se desplace en forma lineal”).
Un tiro libre de Lionel Messi con Inter Miami, explicado con la física.Messi, entonces, debe ajustar cuatro variables para dominar la naturaleza y transformar un tiro libre en un gol (o un golazo): cuán arriba/abajo le va a pegar a la pelota; cuán a la izquierda o derecha va a impactar; la fuerza que utilizará; y la velocidad con la que girará la pelota para que se curve el remate (similar a lo que ocurre con el top spin en el tenis).
El efecto Magnus indica que «un objeto esférico que rota ya no se desplaza sobre una línea recta». Por eso «la pelota dobla» cuando Messi (o cualquier otro futbolista) le pega con mucha «rosca» -velocidad angular, en términos físicos-. Uno de los más impactantes es el de Roberto Carlos en un partido entre Brasil y Francia en 1997 cuando generó la «curva imposible».
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El gol del brasileño Roberto Carlos a Francia, explicado por la física.
«La pelota no dobla», fue la histórica frase de Daniel Alberto Passarella cuando como entrenador de la Selección Argentina en 1996 justificó una derrota ante Ecuador en la altura de Quito. Claro, la densidad del aire influye activamente en el efecto Magnus, por lo que en los lugares más altos donde esta densidad es menor provoca que «doble menos».
Entonces, si por ejemplo, ubicáramos el tiro libre de Messi al Liverpool por la Champions League 2019 con la camiseta del Barcelona en un simulador que permita posicionarlo a 2900 metros de altura (la misma que Quito) ese remate bajo las mismas condiciones de golpeo hubieran mandado la pelota mucho más a la izquierda y fuera del arco, sin entrar al ángulo.
El tiro libre de Lionel Messi a Liverpool por la Champions League 2019, explicado con la física.Pero volviendo a la trayectoria, hay un punto indispensable del fútbol y es la pelota. Cada una tiene sus detalles que influyen notablemente en el comportamiento aerodinámico. Hay científicos que se dedican a estudiar eso y trabajan para las marcas deportivas. Así, los gajos, el material, la longitud de costura y todo lo que sea la superficie influye en ese comportamiento.
— Pablo (@PABLOMS1983) June 14, 2026
En el simulador desarrollado por Pablo Segura, se calculan fuerzas (gravedad, Magnus, la resistencia al avance), y con eso aceleraciones, velocidades y variaciones en pequeños intervalos de tiempo, lo que desemboca en la trayectoria de la pelota desde el pie de Messi hasta el arco rival, pasando por la barrera adversaria.
La magia de la «Pulga», entonces, está en la forma de golpeo. Una vez que impacta, es cuando domina la naturaleza. Todas estas variables juntas que llevan la pelota desde su botín hasta dentro del arco. Ya van 72 goles de tiro libre en su carrera para Lionel, que alcanzó al brasileño Juninho en el tercer lugar de la tabla histórica. Solo le queda alcanzar a Roberto Dinamite (75) y Marcelinho Carioca (78).
El detalle de su carrera es que entre el primero (el 4 de octubre de 2008) y el quinto (26 de febrero de 2012) pasaron cuatro años y medio. Esa temporada 2011/12 fue el verdadero quiebre.
Con la camiseta de la Selección, el último había sido vs Ecuador, por Eliminatorias, en 2023. El de Jordania, el sábado pasado en Dallas, desbloqueó otro récord: ningún argentino había convertido dos veces mediante esa jugada en un Mundial. Ya lo había hecho en Brasil 2014 contra Nigeria, también en el último encuentro de la fase de grupos. Fue apenas el sexto gol de tiro libre en la historia de la Selección en Copas del Mundo, después de Luis Monti (1930), Ernesto Belis (1958), Miguel Ángel Brindisi (1974) y Daniel Passarella (1982).
Pasaron doce años entre su primer gol de tiro libre en un Mundial y el segundo. Entre uno y otro hubo cientos de entrenamientos, incontables repeticiones y una búsqueda constante. La faceta que alguna vez aprendió mirando a Maradona y Riquelme, terminó convirtiéndose en otra de las marcas registradas de Lionel Messi. «Isaac Newton puede haber explicado la naturaleza con fórmulas, pero Lionel la domina. Como dice la canción: Una locura, no la trates de entender», cerró Segura.







