Patricia Martín

Cuando Hinds empezó a tocar en Madrid en 2011, no había demasiadas bandas como ellas. Ana Perrote y Carlotta Cosials formaron parte de una nueva generación de grupos femeninos que rompieron con una escena todavía muy masculina y llevaron el garage rock español mucho más allá de nuestras fronteras. Lo hicieron además a su manera, sin ajustarse a las expectativas que durante años habían rodeado a las mujeres en el rock: construyeron una identidad propia y acabaron convirtiéndose en una de las bandas españolas con mayor proyección internacional.

Desde entonces, su recorrido habla por sí solo: han girado por todo el mundo, han pasado por algunos de los festivales más importantes del planeta —fueron la primera banda española en tocar en Coachella y también en actuar en uno de los escenarios principales de Glastonbury— y han compartido cartel y escenario con nombres como The Strokes, The Black Lips o The Libertines. En 2016 se convirtieron además en el primer grupo español en actuar en The Late Show with Stephen Colbert, uno de los programas nocturnos más importantes de la televisión estadounidense.

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Desde aquel primer salto internacional hasta hoy han publicado cuatro discos, han atravesado una pandemia y varios cambios en su formación. Viva Hinds, publicado en 2024, marcó el comienzo de una nueva etapa para Ana y Carlotta, que continúan ahora el proyecto como dúo. Nos encontramos con ellas en Formentera, donde han formado parte del cartel del décimo aniversario de SON Estrella Galicia Posidonia, para hablar de estos años, de cómo ha cambiado el grupo y de lo que tienen entre manos ahora.

Hinds lleva más de una década existiendo. Si pudierais sentaros ahora mismo con las Hinds que empezaron, ¿qué les diríais?

Ana: Que todo va a salir bien. Disfrutamos muchísimo, pero hubo momentos en los que dejé que algunas críticas me hundieran demasiado, incluso las envidias de gente cercana. Nos fue muy bien y muy rápido, tuvimos mucha suerte, y eso a veces nos hacía sentir un poco mal. Era como si tuviéramos que celebrar algo en una habitación, en privado, y después pensar cómo contárselo a determinadas personas. Con el tiempo te das cuenta de que no merece la pena vivir así. Además, esas personas ya no están en nuestra vida.

Carlotta: Yo les diría que no tomasen ninguna decisión por miedo. Creo que al principio lo hicimos muy bien y, si pudiera hablar con las Hinds de después del primer disco, les diría: «Ni caso a nadie. Confiad en vuestro instinto. Confía en Ana. Sois el núcleo de todo esto». A veces dudas porque piensas que los demás tendrán razón, pero tomar una decisión por miedo nunca es una buena decisión.

En todos estos años habéis vivido éxitos, viajes, cambios y también momentos difíciles. ¿Qué habéis aprendido la una de la otra?

Carlotta: El sentido del humor. Ante la mayor desgracia, el humor es una herramienta de supervivencia increíble. Hace que todo sea un juego y que puedas quitarle importancia incluso cuando la has cagado. Nos ha pasado con cosas tan tontas como hacer mal un pedido de merchandising: sabes que lo vas a hacer mal igualmente, así que haces un chiste y todo se vuelve mucho más llevadero.

Ana: Y aprender a que nos dé un poco más igual. En este trabajo es muy fácil obsesionarte y tomártelo todo demasiado en serio. El humor ayuda a quitarle hierro a las cosas y a mantener los pies en la tierra.

En vuestro trabajo la incertidumbre parece ir siempre de la mano. No sabéis qué va a pasar con una canción, una gira o incluso con vuestra propia vida. ¿Cómo habéis aprendido a convivir con ella?

Ana: Yo me apoyo mucho en Carlotta porque tiene una personalidad completamente distinta a la mía: piensa que todo va a salir bien y yo tiendo a pensar lo contrario. Así que, en los momentos de incertidumbre, intento que se me pegue un poco esa forma de ver las cosas. También ayuda haber pasado por tantas situaciones: aunque las cosas no salgan como esperabas, sabes que de alguna manera acabarán funcionando. Nos adaptamos bastante bien.

Carlotta: Además, cuando decides ser artista, la incertidumbre viene incluida. Es muy difícil pedirle al mundo del arte seguridad financiera o de futuro. Los tiempos cambian, el público cambia y todo está en movimiento. Tienes que aprender a convivir con eso.

¿Cómo nace una canción de Hinds? ¿Primero aparece una melodía, una frase, una guitarra, una historia…?

Carlotta: Hay mil maneras de escribir. A veces intentas recuperar algo que te funcionó en otra canción, pero de pronto no funciona y tienes que buscar una manera nueva. Solemos apoyarnos en acordes o en alguna idea musical; escribir desde la nada pocas veces nos ha funcionado. En realidad, nuestro proceso es muy variado.

Ana: Con las letras nos gusta mucho trabajar cuando acaba de pasarnos algo. Nos vemos prácticamente todos los días, así que sabemos qué está ocurriendo en nuestras vidas, qué estamos sintiendo, qué libro hemos leído, qué película hemos visto o qué conversación hemos tenido. Cuando algo nos remueve, lo hablamos y, si estamos muy emocionadas, enfadadas o incluso llorando, es un momento muy bueno para escribir.

Carlotta: Por eso es tan importante no dejar escapar una canción. Todo en la vida se pasa y, si no escribes algo a los tres días, puedes dejar de recordar exactamente qué sentías. Puedes intentar recrearlo después, pero ya no será lo mismo. Para poner las entrañas en una canción tienes que atraparla en ese momento.

¿Hay alguna canción de Viva Hinds que hoy entendáis de una manera diferente a cuando la escribisteis?

Carlotta: Sí. De hecho, cambiaría una parte de la letra de Coffee, la parte que dice There’s nothing as sweet as living in Madrid. Es una frase que escribimos en un momento completamente diferente al actual. Si la tocáramos hoy, me habría gustado cambiarla.

Si tuvierais que elegir una canción de Viva Hinds para explicar quiénes eran Hinds en ese momento, ¿cuál sería?

Ana: Superstar. Aunque hay algo importante: esas canciones las compusimos entre 2022 y 2024 y ha pasado bastante tiempo. Representan mucho lo que fuimos durante esos dos años, pero ya no somos exactamente esas personas.

Carlotta: Siempre hay que seguir adelante. Aunque lo nuevo todavía no haya salido, para nosotras Viva Hinds ya es una versión anterior de Hinds.

Hinds fue uno de los grupos que abrió camino en esta nueva ola de bandas femeninas en España. ¿Creéis que hoy una chica que quiere montar una banda se encuentra con un mundo diferente al que os encontrasteis vosotras?

Ana: Es un mundo diferente y me alegro muchísimo, pero está lejísimos de ser perfecto, justo o igualitario. Nadie debería haber pasado por lo que hemos pasado nosotras. Si hubiéramos sido un grupo de chicos, probablemente habríamos disfrutado muchísimo más de aquella época porque no nos habrían criticado de la misma manera.

También creo que ahora existe una red de apoyo muy bonita entre los grupos de chicas, al menos en Madrid, que es la escena que conocemos más. Nos ayudamos, hablamos entre nosotras y no existe tanta pose. Pero eso no significa que todo esté solucionado. Estoy segura de que seguimos cobrando la mitad. Al final, el público sigue siendo la sociedad española y la sociedad no cambia tan rápido.

Carlotta: El mundo ha cambiado, pero todavía no estamos en la meta. Así que sí, sigue habiendo motivos para enfadarse.

¿Qué os sigue molestando que se pregunte a las mujeres músicas y que nunca se preguntaría a un grupo de hombres?

Carlotta: Ellos no tienen que hablar constantemente de cómo se sienten ni responder una y otra vez a preguntas sobre feminismo. Y creo que habría que darle la vuelta a la tortilla. Las preguntas de feminismo deberían hacérselas a los hombres: «¿Qué estás haciendo tú para que el mundo sea más feminista?».

Ana: Me desespera ver, por ejemplo, listas de los mejores conciertos o grupos favoritos en las que no aparece ni una mujer. Ya no estamos hablando de que haya un 50% de representación. Estoy hablando de que, entre cinco grupos que admiras, haya al menos una mujer que te inspire lo suficiente como para estar ahí. Me cuesta entender que ni siquiera se den cuenta.

Carlotta: Hay que cambiar el foco. Las preguntas de feminismo tienen que afectarles a ellos. No puede ser que miren hacia otro lado como si la lucha feminista no tuviera nada que ver con ellos. Si hablamos de la lucha feminista de verdad, el problema también está en ellos. Son ellos quienes tienen que concienciarse, aprender, estudiar y cambiar.

Después de todo lo que habéis vivido, ¿qué os sigue haciendo ilusión y qué os da miedo?

Ana: Ahora mismo estamos en un momento muy ilusionante. Viva Hinds ha funcionado muy bien y nos ha colocado en una posición en la que podemos volver a tener ilusión sin estar completamente ahogadas, tomando cada decisión en función de cada céntimo.

Estamos pensando en un nuevo disco y, sobre todo, en un nuevo directo. Queremos hacer un show más grande, dedicarle más tiempo y cariño y que no tenga nada que ver con lo que se ha visto de Hinds hasta ahora. Llevamos muchos años haciendo esto y nos apetece darle un giro radical.

Eso da mucha ilusión, pero también bastante miedo porque significa salir de nuestra zona de confort. Ahora mismo estoy más cómoda encima de un escenario que en mi propia casa. Romper con esa comodidad y apostar por algo completamente diferente me da un poco de miedo pero también me ilusiona muchísimo. Es poder permitirte jugar.

Si dentro de diez años volvemos a sentarnos a hablar, ¿qué os gustaría poder contarme que ha pasado entre hoy y ese día?

Ana: Me gustaría poder contarte que ha habido un decreto de vivienda en Madrid y en toda España que prohíbe los fondos buitre, limita los Airbnb y los pisos turísticos y establece impuestos para quien tenga más de dos pisos.

Carlotta: Eso haría que España fuese fenomenal económicamente: que subieran los sueldos y que el país se convirtiera en un sitio mucho más atractivo. Y, mientras tanto, Hinds habría hecho un disco rarísimo en el que nadie confiaba al principio: «Esto va a ser demasiado extraño». Y de repente todo el mundo diría: «No, no, no. Esto es la hostia».

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