Lo primero que sorprende cuando uno visita los ateliers de Odette Álvarez es la serenidad de los espacios. La decoración en tonos blancos y neutros, con escogidas piezas de diseño del siglo XX, subraya una atmósfera serena y luminosa. «Es curioso, pero es muy distinta a mis creaciones, que unen un gran colorido con tejidos muy ricos. Es un contraste que necesito para crear y que me da paz», señala esta mujer autodidacta.
Es difícil no dejarse fascinar por este mundo de inspiración boho-chic con vestidos de corte setentero y estampados de aire decó, un universo de colores contrastados donde reinan unos dorados y unos plata que brillan de forma especial.
Odette Álvarez viaja constantemente entre Madrid y Santander, donde nació. En ambas ciudades cuenta con un atelier de Teté by Odette y Odette Álvarez, dos marcas made in Spain nacidas en 2009 y basadas en la producción local y la artesanía. Su segunda firma, de costura, desfila en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid desde el año 2021.
Rincón del taller de Odette Álvarez con dos elementos icónicos del diseño: el sofá blanco Marshmallow Love Seat (Amor por las nubes) de Irving Harper, creado en 1956; y la lámpara de pie Moooi Dandelion, de Richard Hutten, de 2004.
Antón Goiri
Los dos talleres están enclavados en edificios del siglo XIX —el de la capital está ubicado en la calle Argensola— y sus interiores reflejan esa misma armonía: dejan al descubierto el ladrillo original de muros y tabiques y los más que centenarios pilares de hierro.
Rincón de trabajo con rollos de tela y varios bocetos.
Antón Goiri
Sin embargo, el atelier de Santander es mucho más que un espacio de creación para la diseñadora: aquí, en un inmueble de 1885 situado en el paseo de Menéndez Pelayo, una zona llena de árboles y jardines que transcurre paralela al mar, trabaja, pero también vive. «Santander es mi refugio. Aquí me aíslo y desconecto», explica.
Tanto el perchero como la mesa de trabajo, de roble, están hechos a medida
Antón Goiri
Lo que hoy en día es la sede de su marca y su residencia fue un edificio que albergó una conocida cafetería y estuvo cerrado 14 años. El gabinete de arquitectura Mendoza+Simal tardó dos años en poder acometer la obra de este complejo que tiene cuatro plantas: dos de vivienda y dos para el atelier y el almacén.
Vestido de una de las últimas colecciones de Álvarez, cuyas propuestas creativas presenta en la Mercedes-Benz Fashion Week de Madrid.
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«Tiramos casi todas las paredes, las que conservamos se dejaron al descubierto y restauramos los ladrillos originales», aclara Odette. Sus grandes ventanales dan sobre un paisaje de árboles y sobre un patio donde crece una buganvilla. «Podría quedarme aquí sin salir y sin ver a nadie», confiesa.
Vestidos de la firma prêt-à-porter Teté by Odette expuestos junto a una moto Vespa restaurada que la diseñadora regaló a su marido y que, aunque hoy preside el atelier, sigue funcionando perfectamente.
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No era fácil trabajar y vivir en el mismo espacio. Pero Odette aceptó la apuesta. «Y lo conseguimos. Cierro la puerta y termino la jornada con ese simple gesto y puedo bajar al taller un fin de semana sin problemas. Las fronteras entre una cosa y otra se difuminan», reflexiona, satisfecha de haber logrado ese equilibrio.









