En 1938 se inauguró, a unos pasos de la prestigiosa Royal Academy of Arts de Londres, la galería Guggenheim Jeune. Sólo permaneció abierta 18 meses, y acogió una veintena de exposiciones, pero tuvo tiempo de convertirse en un referente para los movimientos de vanguardia de la época. Especialmente en una ciudad tan conservadora y elitista como era Londres, que apenas supo comprender su innovadora propuesta.
A pesar de la brevedad de su existencia, la galería fue el catalizador que hizo de su fundadora, Peggy Guggenheim, la mecenas artística que fue hasta su muerte. Y ahora, el museo que lleva su apellido en Venecia acoge una exposición, hasta el 19 de octubre, que reúne las obras clave exhibidas en aquellas muestras pioneras: Peggy Guggenheim in London: The Making of a Collector.
Cerca de cien obras clave que se exhibieron en esas muestras pioneras, así como objetos de la época y obras de artistas que la mecenas coleccionó posteriormente, ayudan al visitante a descubrircómo ella quedó definida por esa incursión artística que casi llegó por casualidad.
Una galería de vanguardia
Peggy tenía casi 40 años cuando tuvo que decidir qué hacer con la herencia que recibió tras la muerte de su madre; algo menos de medio millón de dólares que sus amigos le aconsejaron invertir en una editorial o una galería. Ella se decantó por lo segundo y, gracias a la ayuda y a la formación artística que le proporcionó su amigo Marcel Duchamp, viajó a París para comprar obras de arte. Meses después, con Jean Cocteau como artista protagonista, abrió las puertas Guggenheim Jeune.
Peggy Guggenheim en Hayford Hall, uno de los lugares en los que vivió durante su estancia en Reino Unido, en 1934.
Colección Privada/Guggenheim Venecia
En apenas año y medio, este espacio que algunos miraban con recelo se convirtió en un referente para la vanguardia artística de la época, en el que la promoción de artistas locales e internacionales, muchos de ellos vinculados al surrealismo, era su punto fuerte. Desafiando las normas establecidas, y a través de un audaz programa de exposiciones, la Guggenheim Jeune fue, junto a la Redfern Gallery, la Mayor Gallery y la London Gallery, una plataforma esencial para el arte que acababa de nacer y se adentraba en lo, hasta entonces, desconocido.
Peggy Guggenheim in London: The Making of a Collector recorre al detalle ese breve periodo de tiempo, reflejando las principales corrientes artísticas que sustentaban el programa de la galería. La muestra de escultura moderna que se convirtió en un acontecimiento clave en la historia cultural de Londres antes de la II Guerra Mundial, retratos del artista galés Cedric Morris o las creaciones del Atelier 17, un taller de grabado fundado por Stanley William Hayter, son algunos de las exposiciones y obras que ahora se recuperan en Venecia para plasmar el nacimiento de la pasión artística de la coleccionista estadounidense.
Un exitoso fracaso
La primera exposición individual de Vasili Kandinsky en Londres o las creaciones de artistas como Max Ernst, Piet Mondrian o Rita Kernn-Larsen fueron algunas de las obras que Peggy Guggenheim quiso acercar a los londinenses y que también están presentes en la pinacoteca italiana. Sin embargo, su valiente apuesta por los (por aquel entonces) desconocidos nombres que terminarían transformando la historia del arte moderno, no recibió la acogida que ella esperaba.
Peggy Guggenheim junto al pintor frances Yves Tanguy en una imagen tomada en 1938.
Colección Privada/ Guggenheim Venecia
A mediados de 1939, tres meses antes del comienzo de la II Guerra Mundial, la galería se encontraba en números rojos y Peggy decidió echar el cierre. Los cuadros que con tantas expectativas había adquirido, no encontraron comprador y ella decidió abandonar la capital inglesa para abrir en París un museo de arte moderno. Pero la contienda no lo permitió, aunque sí hizo posible que adquiriese nuevas obras que escondió en el granero de un amigo, después de que el Louvre se negase a guardárselas por considerar su colección demasiado moderna.
En julio de 1941, ante el avance de los nazis, Peggy regresó a Estados Unidos y dos años después inauguró la primera exposición de su nueva galería, Art of this Century. Un espacio que vio nacer a artistas como Jackson Pollock pero que, tras cinco años frenéticos aderezados con demasiadas fiestas, la coleccionista cerró en 1947. Fue entonces cuando decidió regresar a Europa y establecerse en Venecia, donde adquirió el Palazzo Venier dei Leoni que, tras su muerte, se convirtió en el museo de la Fundación Guggenheim que conocernos hoy.












