Para muchas personas, ir a la oficina se ha convertido en una tortura. Ambiente enrarecido, competitividad malentendida y ausencia de espíritu de equipo suelen estar detrás de esa desmotivación. La filosofía nos puede ayudar a sentirnos mejor e incluso a conectar con el minimalismo emocional. Y, en concreto, la filosofía Ubuntu, que nació en Sudáfrica, se ha convertido hoy en día en un antídoto contra la soledad y los egos desmedidos.
Juan Carlos Cubeiro, autor del libro Autoliderazgo (Acción Empresarial), señala su potencia para volver a sentirte bien y trabajar en equipo. «Ubuntu es una filosofía sudafricana muy práctica, que jugó un papel determinante en la transición liderada por Nelson Mandela», cuenta. Premio Nacional de Management y coach estratégico desde hace más de 25 años, Cubeiro señala que esta forma de pensar pone el foco en el sentido de comunidad.
Arrimar el hombro todos a la vez
Ubuntu significa ‘yo soy porque nosotros somos’. Algo que, aplicado a organizaciones, suena menos a póster motivacional y más a arquitectura del rendimiento. «Por encima del mérito individual ha de estar el rendimiento colectivo. Los equipos de alto rendimiento generan no sinergias, sino megasinergias», analiza Cubeiro.
Por ejemplo, la toma de decisiones no se busca en asambleas interminables, sino que se fomenta la interdependencia. «Eso no significa que el líder consensúe las decisiones, sino que escuche atentamente a todos los miembros del equipo y posteriormente decida con el mejor criterio posible», precisa el coach.
Esa persona que lidera «debe ser el mejor ejemplo de serenidad, de templanza, para resolver problemas en lugar de generar conflictos. La serenidad, el autocontrol, se puede, y de hecho se debe, aprender», subraya el experto.
El clima emocional no es un accesorio
Una mano es mucho más que cinco dedos. Esa es una de las claves de Ubuntu. Como el ser humano es básicamente social, inmersos en una sociedad tan individualista, hay que recordar que «la soledad no deseada es tan nociva como fumar 15 cigarrillos diarios», destaca Cubeiro. Por eso, señala que hay que mejorar el clima emocional en el entorno laboral.
«El clima emocional es el ambiente en un grupo humano. Auspicia un 44% de los resultados colectivos y está determinado en un 70% por quien dirige el equipo, sea un jefe tóxico o un líder auténtico. El líder, decía Napoleón, es un comerciante de esperanzas», explica.
Adiós al abandono silencioso
El impacto de la filosofía Ubuntu excede la puerta de la oficina. Se trata de buscar el bienestar colectivo y mejorar sus relaciones en todos los sentidos. El pensamiento Ubuntu postula que la humanidad, identidad y felicidad están profundamente conectadas con el bienestar de la comunidad y su entorno. Algo que, cuando se practica, consigue extenderse como olas de bienestar que influyen en la gente que te rodea. Además, por supuesto, mejora el trabajo en equipo. Como asegura Cubeiro, «el Ubuntu es una de las claves del autoliderazgo». Se basa en la coherencia personal y produce un triple impacto: económico, social y de bienestar.
Un equipo feliz siempre es más rentable
«El Ubuntu no hay que declararlo, hay que vivirlo, como hizo Mandela», comenta el directivo. Recuerda que pensar en un dilema entre bienestar o rentabilidad es algo obsoleto. «El bienestar colectivo es el fruto de una organización rentable y sostenible», afirma. En tiempos de quiet quitting, o sea, el abandono silencioso del trabajo, este recordatorio es un salvavidas que recuerda que el rendimiento o es comunitario, o no se sostiene en el tiempo.
Más felices, mejores resultados
El contraste con el paradigma del palo y la zanahoria es absoluto. Pasaron los tiempos en los que presionar con dureza por parte de los jefes se consideraba motivacional. Todos los informes proclaman que a mayor felicidad entre los trabajadores, mayores beneficios.
El estudio Felicidad y Trabajo de la consultora Crecimiento Sostenible le puso cifras. Cuando los trabajadores son felices, se incrementa hasta en un 88% la productividad de la empresa.
Un entorno tóxico reduce el valor de los empleados
Por el contrario, si el entorno laboral te hace sentir mal, puede que no seas tú. Hay entornos que apagan sin gritar, y suele ser producto de un liderazgo malentendido.
«La jefatura tradicional está basada en la motivación extrínseca. Pero el nuevo liderazgo parte de la motivación intrínseca, la que ofrece propósito, autonomía y aprendizaje. Además fomenta el compromiso real y convierte a los jefes en ‘GeFes’. O sea, en Generadores de Felicidad», destaca Cubeiro.
Más allá del juego de palabras, eso supone la existencia de una contabilidad emocional que se traduce en una mayor motivación. Y, como resultado, trabajadores más felices. Y eso, a la larga, se nota en la cuenta de resultados.










