«Que venga a despedirse del Barsa. ¿Quién se cree que es?». Las palabras salieron de la boca de Joan Gaspart, nada menos que el hombre que comandaba el Barcelona cuando Lionel Messi firmó su primer contrato en una servilleta con apenas 13 años. El empresario catalán sorprendió al reaparecer públicamente con durísimas críticas al rosarino. ¿Qué le cuestiona? Que el capitán de Inter Miami todavía no haya tenido una despedida ante los hinchas y apuntó contra la posibilidad de que ese homenaje dependa de la salida de Joan Laporta de la presidencia.

En una entrevista con el podcast Solo Para Culés, Gaspart, que presidió Barcelona entre 2000 y 2003, reconoció la grandeza futbolística del argentino, pero enseguida lanzó una advertencia. «Leo como futbolista es indiscutible, el mejor del mundo y un buen jugador. Solo hay una cosa que no se tiene que olvidar: que el Barsa está por encima suyo. Y que vaya con cuidado, que vaya con cuidado», afirmó.

Lejos de suavizar su postura, el ex mandatario recordó su participación en los primeros pasos de Messi en Cataluña. «Lo digo desde el amor histórico que yo tengo por un jugador que fiché cuando tenía 13 años y yo era presidente del Barsa. Que vaya con cuidado. El Barça está por encima de su persona. Él es un gran jugador, el mejor del mundo, en parte, no digo en qué porcentaje, en parte del Barsa. Por lo tanto, esto él no se lo puede olvidar», agregó.

El principal motivo de su enojo es la despedida que Barcelona todavía le debe a su máximo ídolo. Messi abandonó el club en agosto de 2021, después de que se frustrara la renovación de su contrato, y se marchó al Paris Saint-Germain sin poder recibir el reconocimiento de los hinchas en el Camp Nou. Aquella salida también marcó una ruptura en su relación con Laporta, quien había prometido durante su campaña electoral que haría todo lo posible para garantizar la continuidad del argentino.

Gaspart considera que esas diferencias personales no deberían interferir en un eventual regreso del futbolista para recibir el homenaje de los simpatizantes. Y fue especialmente duro al referirse a la posibilidad de que Messi espere a que Laporta deje su cargo.

«Por lo tanto, yo le dejo todavía pasar un margen de tiempo, porque llegará un día en que a mí me empezará a molestar que el señor Lionel Messi no tome ni la más mínima pega en venir al Barsa a despedirse de la afición. Sea quien sea el presidente, que venga a despedirse del Barsa«, reclamó.

Después redobló la apuesta: «Si Leo Messi viene a despedirse y no viene porque Laporta es el presidente y viene el día que Laporta no esté, yo no iría a ese homenaje. ¿Quién se ha creído? Un momento, por favor», disparó.

El ex presidente también recurrió a una anécdota familiar para ilustrar cómo las nuevas generaciones de hinchas comienzan a identificar a otros futbolistas como sus grandes referentes. Contó que, cuando les ofreció a sus bisnietos comprarles una camiseta de Barcelona con el nombre de Messi o el de Lamine Yamal, todos eligieron al joven delantero español. Incluso aseguró que algunos le preguntaron quién era el argentino.

Las declaraciones de Gaspart adquieren una dimensión particular por su vínculo con los comienzos de Messi en Barcelona. El dirigente era presidente del club cuando el rosarino llegó a España en 2000, acompañado por su familia y con la ilusión de iniciar una carrera que terminaría convirtiéndolo en una de las mayores leyendas del fútbol mundial.

Sin embargo, la incorporación del argentino estuvo lejos de ser sencilla. Las dudas y demoras de Barcelona para confirmar su fichaje generaron incertidumbre en la familia Messi, especialmente en su padre, Jorge. La situación se destrabó el 14 de diciembre de 2000, durante una reunión en el Real Club de Tenis Barcelona, donde Carles Rexach, entonces secretario técnico del club, escribió en una servilleta el compromiso de incorporar al joven futbolista. El documento también fue firmado por Josep Maria Minguella y Horacio Gaggioli, dos hombres fundamentales en aquella negociación.

Aquella servilleta, que con los años se transformó en una de las piezas más emblemáticas de la historia del fútbol, fue el punto de partida de una relación extraordinaria. Messi permaneció más de dos décadas en Barcelona, conquistó 35 títulos con el primer equipo y se convirtió en el máximo goleador de la institución, con 672 tantos en 778 partidos oficiales.

Gaspart, que dejó la presidencia en febrero de 2003 en medio de una profunda crisis deportiva e institucional, no llegó a disfrutar desde el máximo cargo de los años más exitosos del argentino. Sin embargo, siempre quedó vinculado a aquella decisión que cambió para siempre la historia del club.

Más de 25 años después de aquel primer acuerdo, el ex dirigente volvió a referirse públicamente a Messi, aunque esta vez no para recordar sus logros, sino para cuestionar su postura frente a Barcelona.

Mientras tanto, la despedida del rosarino ante los hinchas sigue pendiente. Una deuda que nació con su abrupta salida en 2021 y que, a juzgar por las declaraciones de Gaspart, continúa generando tensiones entre algunas de las figuras más importantes de la historia reciente del club catalán