El presidente de Rusia, Vladímir Putin, lamentó este miércoles la muerte de Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, fallecido a consecuencia de un ataque aéreo israelí a mediados de marzo.

«En cuanto al señor Larijani —y ya lo he dicho antes—, considero que, más allá de las definiciones y valoraciones estrictamente jurídicas que ha expresado reiteradamente nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores, aquello fue un grave error«, afirmó Putin durante su intervención en la sesión plenaria de la XXIII reunión anual del Club Internacional de Debate Valdái.

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Destacando las cualidades de Larijani 

El mandatario ruso señaló que conocía personalmente a Larijani y destacó sus cualidades humanas y profesionales. «Era un hombre de actitud muy positiva, dispuesto a buscar acuerdos mutuamente aceptables, siempre —naturalmente y ante todo— en beneficio de los intereses del pueblo iraní», añadió.

Putin insistió en que, al margen de cualquier interpretación legal, la muerte del exjefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán «fue sin duda un error», ya que, según dijo, personas como Larijani resultan esenciales para encontrar «compromisos y soluciones» que permitan avanzar hacia la paz en la región del golfo Pérsico.

Además, el presidente ruso subrayó que el mundo entero «admira el valor, el heroísmo y la resiliencia del pueblo iraní», así como el papel de los funcionarios del Gobierno, de las Fuerzas Armadas y del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. En su opinión, Irán conserva una «gran reserva de talento de primer nivel», conformada por personas dispuestas al sacrificio personal por el futuro de su país.

El 17 de marzo, el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, anunció que un bombardeo de la Fuerza Aérea israelí había acabado con la vida de Larijani. Considerado una de las pocas figuras del ‘establishment’ iraní con la capacidad para conectar el aparato de seguridad con la diplomacia, había asumido un papel clave en la coordinación del sistema tras la muerte del líder supremo Alí Jameneí. Según diversas fuentes, tanto EE.UU. como Israel esperaban que su eliminación supusiera un golpe decisivo a la estructura de poder iraní, aunque el aparato estatal no terminó colapsando.