El inicio de una nueva era para Francia, con Zinedine Zidane en el banco como nuevo seleccionador, comenzó con una trabajada victoria ante Turquía por 1-0 y con una preocupación que excede el resultado: la lesión de su goleador y capitán, Kylian Mbappé.

El delantero del Real Madrid, que por decisión del nuevo técnico volvió a ocupar la banda izquierda, tuvo una participación limitada y no contó con demasiadas ocasiones. Sin embargo, fue decisivo por su condición de goleador. Marcó el único tanto del partido, aunque su salida posterior encendió las alarmas tanto en la selección francesa como en el conjunto madrileño.

Mbappé rompió la igualdad a los 54 minutos, cuando recibió un pase de Michael Olise y, con su pierna derecha, venció a Ugurcan Cakir con un remate desde dentro del área. Pero, inmediatamente después de la definición, el delantero quedó tendido en el césped. Hizo gestos de dolor y se tocó la rodilla izquierda. La lesión se produjo sin contacto con ningún rival y después de realizar el disparo.

El capitán francés fue atendido y regresó al terreno de juego, aunque poco después volvió a tirarse al suelo y pidió el cambio. Con las manos en la cara y evidentes gestos de preocupación, abandonó el campo poco antes de la hora de partido y dejó su lugar a Désiré Doué.

«No pinta bien, por desgracia. Creo que tendrá que volver. No vamos a correr ningún riesgo. Desarrolló hipertensión en la rodilla durante la inyección. No es muy alentador que pueda continuar», dijo Zidane tras el encuentro y en relación al próximo compromiso de Francia por la Liga de Naciones, el lunes ante Bélgica.

Mbappé ya se vio obligado a parar la temporada pasada por unos problemas en esta misma rodilla izquierda. Lo hizo, de hecho, hasta en dos ocasiones: después de que se destapase que el primer examen no se le realizó en la rodilla que tenía afectada por parte de los servicios médicos.

Hasta ese momento, el encuentro había sido áspero y complicado para Francia. Turquía había conseguido manejar buena parte del juego, con Arda Güler como principal conductor. El futbolista del Real Madrid fue el eje del conjunto local y participó en la mayoría de las acciones de peligro generadas por el equipo dirigido por el italiano Vincenzo Montella.

Turquía llegaba con nueve partidos consecutivos sin perder como local en la Liga de Naciones y buscaba dejar atrás la decepción de su última participación mundialista. Ante Francia, ofreció una buena imagen y complicó al equipo de Zidane, que volvía a dirigir después de cinco años alejado de los bancos.

Mike Maignan tuvo intervenciones importantes para sostener a los franceses. Los dirigidos por Zidane aparecían de manera intermitente en ataque: primero con alguna participación de Mbappé; luego con Rayan Cherki, que tardó demasiado en definir dentro del área y terminó con su remate interceptado por Merih Demiral. Pero la ocasión más clara de la primera parte fue de Michael Olise.

El delantero recibió sobre la derecha, se hizo espacio y sacó un remate con efecto que parecía dirigirse hacia la red. Sin embargo, Ugurcan Cakir apareció para realizar una gran atajada y evitar el gol francés.

Turquía, con Güler inspirado y manejando los hilos del equipo, tampoco conseguía encontrar al último receptor para transformar su dominio en ocasiones claras. Ferdi Kadioglu tuvo una oportunidad de cabeza, pero su remate fue demasiado débil y terminó en las manos de Maignan.

El partido se abrió en la segunda parte. Turquía estuvo cerca de ponerse en ventaja tras un córner ejecutado por Güler que encontró a Abdulkerim Bardakci completamente solo y a pocos metros del arco. El defensor cabeceó a quemarropa, pero Maignan reaccionó a tiempo y protagonizó una de las grandes atajadas de la noche.

Después llegó el gol de Mbappé, su posterior lesión y el protagonismo de Maignan, que volvió a ser determinante para contener la reacción turca. Francia tuvo que realizar cambios, entre ellos el de Olise, también con problemas físicos, y se dedicó a resistir para conservar la ventaja.

Con el partido todavía abierto, Francia encontró algo de alivio a cinco minutos del final. El arquero turco Cakir salió del área para disputar un mano a mano con Bradley Barcola y terminó resolviendo la jugada con el brazo. El árbitro recurrió al VAR y decidió expulsar al guardameta.

Con Turquía con diez jugadores, Francia pudo controlar mejor los últimos minutos y terminó asegurando el triunfo. Así comenzó la nueva etapa de la selección francesa bajo el mando de Zidane, con una victoria trabajada, tres puntos importantes y la incertidumbre por el alcance de la lesión de Mbappé.