Contemplar el savoir faire de la moda española es uno de mis petit plaisirs más importantes desde que trabajo en la industria de la moda y, sin duda alguna, SIMORRA es una cita indiscutible en plena Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. En su nueva propuesta nos encontramos con la colección «Fold In», donde el pliegue en el tejido se convierte en el concepto central. No es solo el tejido entendido como material, sino como un punto de partida creativo. Una idea que envuelve, abraza y se adapta al cuerpo femenino.
Para SIMORRA, «Fold In» parte de la curiosidad del propio Antoine de Saint-Exupéry y de una forma de descubrir aquello que permanece oculto. Porque el pliegue va más allá y se refleja como un elemento constructivo y no únicamente decorativo. Entonces, ¿vemos una relación entre materia, forma e identidad? Sí, y eso es lo que hace aún más especial esta colección, llena de detalles que nos permiten vislumbrar un imaginario nuevo que debemos descubrir.
De hecho, el cuerpo forma parte del centro de la colección de SIMORRA, sobre todo porque las prendas se adaptan a la perfección a la silueta, pero siempre a través de curvas y envolturas. Una relación que sitúa el movimiento y el volumen como ejes centrales de una propuesta que no te mantiene indiferente. Una idea que consiste en crear belleza transformando una superficie plana sin necesidad de cortar.
El tejido como una segunda piel para SIMORRA
Eva Dimas, Head of Brand, y Victoria Mitjans, Head of Design, entienden el tejido como mucho más que una materia prima. «Es fuente de inspiración, es una forma de expresión. Nos permite hablar, sin palabras, contar historias, crear conceptos y simplemente ser nosotros mismos», explican. Una manera de entender el material que atraviesa toda la propuesta Fold In SS27, construida alrededor de la capacidad de las telas para adaptarse al cuerpo.
El concepto de envolver y abrazar se convierte así en una cuestión tanto física como emocional. «Si tradujéramos el concepto Fold In SS27 de materia a palabras, hablaríamos de adaptarse, abrazarse, ponerse en la piel de otra persona y dejar de ser rígidos». Los pliegues, las dobleces y los juegos de formas permiten que las prendas se adapten a cada cuerpo sin recurrir a cortes rígidos.
El contraste es, precisamente, el elemento que da vida a esta propuesta. «Un tejido completamente liso y rígido no tiene profundidad; es precisamente al plegarlo cuando nacen las luces y las sombras, la estructura y el movimiento». Ligereza y estructura, transparencia y opacidad o mate y brillo expresan también una idea de mujer que, como la propia realidad, «nunca es plana ni de una sola capa, sino rica, compleja y llena de matices».
Esa búsqueda encuentra otro de sus puntos de partida en el diálogo entre tradición e innovación, una dualidad que forma parte del ADN de SIMORRA. «Somos el peso de la tradición y la artesanía, pero también somos la ligereza de la innovación». De ahí nace el concepto de neocraft: trabajar desde el conocimiento manual del hilo y combinarlo con maquinaria y tecnología de última generación para crear «plisados arquitectónicos o volúmenes 3D imposibles de conseguir de otra manera».
Lo que permanece intacto es su esencia como «Textile Tellers»: «Somos una familia textil y la materia prima siempre será el principio de todo». Lo que ha cambiado es la manera de manipularla, pasando de la costura tradicional a una investigación casi arquitectónica en la que experimentan con tejidos, vacían materiales y esculpen volúmenes para hablar el lenguaje de la mujer actual.
Una moda que abraza, se adapta y reconecta
Más allá de la primera impresión, Dimas y Mitjans invitan a mirar la colección con curiosidad y detenerse en sus detalles. «A primera vista verán prendas con mucha presencia arquitectónica, pero si se detienen, descubrirán que no hay cortes rígidos, sino telas que ceden y se adaptan». Detrás de esa construcción existe también un mensaje de empatía: «Un diseño creado para no juzgar y para ser un refugio».
La mujer de SIMORRA tampoco responde a una edad concreta, sino a una sensibilidad. «Imaginamos a una mujer curiosa, que busca la empatía y que necesita romper con la rigidez que a menudo nos impone la sociedad». Una mujer que valora la autenticidad y el diseño con intención, y que busca prendas que «la abracen, que se amolden a su ritmo de vida real y que le den la libertad de moverse siendo absolutamente ella misma».
En un momento en el que la moda busca sorprender constantemente, la artesanía continúa siendo su gran punto de apoyo. «La artesanía es nuestra gran ancla y el verdadero lujo de nuestro tiempo», defienden. Frente a una sorpresa visual que puede resultar efímera, reivindican el tiempo dedicado a comprender cómo cae un hilo o cómo se dobla una tela: «La mayor sorpresa que puedes dar hoy en día es ofrecer algo auténtico, hecho a fuego lento y con significado».
Con esta mirada, SIMORRA aspira a consolidarse como un referente de diseño conceptual y autenticidad material dentro de la moda española. «Queremos ocupar ese espacio donde el valor del diseño de autor, de los tejidos únicos creados desde cero, se cruza con la realidad de una marca familiar que sabe vestir y emocionar a la mujer de la calle». El objetivo es demostrar que «el diseño inteligente y arquitectónico también puede ser empático y funcional».
Look de SIMORRA en Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.
MBFWMADRID
Look de SIMORRA en Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.
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Look de SIMORRA en Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.
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La moda puede ser también una forma de detener el ritmo cotidiano. «Vivimos muy deprisa y en una realidad muy plana», explican. Por eso, cada colección parte de un «concepto de origen» que busca invitar a la pausa a través de un tejido especial, un pliegue que cambia con el movimiento o una prenda transformable que obliga a «tocar, observar y reconectar con los detalles».
Y, después de tantos años explorando la materia, todavía sienten que queda prácticamente todo por descubrir. «Lo más fascinante para nosotras es entender que el tejido es un lenguaje vivo, imprevisible y que nunca se agota». Nuevas mezclas de fibras, formas de entrelazar o doblar la materia y, sobre todo, nuevas maneras de contar historias mantienen abierta una investigación cuyo verdadero motor sigue siendo el mismo: «Lo que de verdad nos apasiona es contar historias a través de nuestros tejidos».












