El Gobierno de Hungría pidió en julio al rey Carlos III devolver dos caballos Lipizzaner entregados en 2024 como regalo de coronación. Sin embargo, el Ministerio de Agricultura aseguró después que la solicitud fue redactada de forma incorrecta y aclaró que no pretende recuperar los animales.

Los caballos, llamados Nelson e Iveco, fueron seleccionados por funcionarios del Palacio de Buckingham en la yeguada estatal de Szilvásvárad y trasladados a la Royal Mews. Aunque fueron entregados como regalo, el Ministerio de Agricultura reveló que técnicamente permanecen como propiedad del Estado húngaro bajo un acuerdo de préstamo.

El episodio provocó una polémica política en Hungría y fue calificado por la oposición como la «Guerra de los Caballos Húngaro-Británica». El Gobierno atribuyó el incidente a un error administrativo y afirmó que trabaja para que los animales pasen definitivamente a ser propiedad del rey británico.