Aloña Fdez. Larrechi

Hay una escena en La maldición de Widow’s Bay, la comedia revelación del año, en la que Rosemary, una mujer que lleva 8 episodios siendo el tormento del protagonista, Matthew Rhys, (y el alivio cómico de la narración) revela durante varios minutos un árbol genealógico tan extenso como relevante para la serie. La escena hizo que, durante el rodaje, el propio Rhys, le preguntase a la creadora de la producción, Katie Dippold, si odiaba a Dale Dickey, la actriz que interpreta a Rosemary y que para esa secuencia tenía que aprenderse nueve páginas de guión.

Dickey resolvió el desafío con maestría, porque la veteranía es un grado, y aunque tal vez no sea una intérprete muy conocida, sí que es una veterana secundaria curtida en mil batallas. O, más concretamente, según su perfil en IMDb, en 150. Nada mal para una mujer que, según ella misma ha contado al The New York Times, al no encajar en los «estándares de belleza» ha tenido problemas no solo para conseguir trabajo o presentarse a castings, también para encontrar un agente que le ayudase a encarrilar su carrera.

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En la noche del lunes, y a sus 64, Dickey asistirá a la ceremonia de los premios Emmy como nominada por primera vez por su papel en la mencionada producción de Apple TV. Después de tres décadas de carrera audiovisual, el éxito tal vez ha tardado en llegar, pero esta mujer nacida en el estado de Tennessee nunca se dio por vencida a la hora de conseguir su sueño de dedicarse a la interpretación.

Sin dinero para poder trabajar

La filmografía de Dickey arranca a mediados de los años 90, con pequeños papeles en series de televisión modestas y películas que no pasaron a la historia del cine. «Mi página de IMDb estaba llena de cosas que nunca vieron la luz del día, donde el catering consistía tal vez en un sándwich de mantequilla de cacahuete, y te alojabas en un Holiday Inn infestado de cucarachas. Pero bueno, soy una chica de camping. Necesito una cambia y un baño. No necesito nada lujoso», ha comentado en una entrevista en Variety.


Dale dickey en una imagen de la miniserie de 2019, Creedme.


Netflix


Aquellos fueron años difíciles, viviendo en Nueva York, a donde se mudó tras graduarse en la Universidad de Tennessee. Amante de la interpretación desde niña, porque creció en un Knoxville que, como ella misma ha descrito, «tenía una vibrante comunidad artística», en la ciudad de los rascacielos «no conseguía un agente. No era lo suficientemente guapa ni lo suficientemente peculiar. Pero seguí adelante». Y se mudó a Los Ángeles, donde no cree que «hubiera podido continuar si no hubiera recibido el apoyo de los directores de casting».

Al comienzo de su carrera, Dickey trabajó en la película de Sean Penn El juramento y en papeles episódicos de series como Expediente X. Trabajos tan esporádicos que no podía pagar su seguro del sindicato de actores estadounidense, algo sin lo que los intérpretes no pueden formar parte de una producción. Y entonces llegó un pequeño papel en la serie del momento, Frasier. Pero ella no podía pisar el plató hasta que no pagase sus cuotas. Afortunadamente, Dickey dio con un amigo que le prestó el dinero, y pudo trabajar en la conocida comedia. Con lo que ganó, devolvió el préstamo.

Lágrimas dentro del dinosaurio sin perder la esperanza

Las chicas Gilmore, Caso abierto, Urgencias, C.S.I, la película de Angelina Jolie, El Intercambio, Breaking Bad o Me llamo Earl, en la que interpretó un personaje secundario, Bones, Mentes criminales o Weeds, son algunos de los títulos en los que trabajó ya en este siglo. Y aunque le siguieron títulos como los largometrajes Super 8 o Comanchería y series como True Blood y Justified, la precariedad de los roles episódicos (la mayoría) le obligó a convertirse en una mujer más polifacética de lo que a ella le hubiese gustado.


Dale Dickey en la serie Ellas dan el golpe, estrenada en 2022.


Prime Video


Conductora de camiones de reparto de sándwiches y globos, camarera, aparcacoches o animadora de fiestas infantiles enfundada en el traje morado del dinosaurio Barney, Dickey no tenía reparos a la hora de trabajar para conseguir pagar las facturas. Y mientras tanto, nunca dejó de presentarse a audiciones ni perdió la esperanza de conseguir un gran papel. Aunque dentro del disfraz del dibujo animado hubiese momentos en los que la desesperación le hiciese llorar mientras pensaba que ella solo quería actuar, según ha compartido ella misma.

Su compañero de reparto, Matthew Rhys, doblemente nominado a los premios Emmy por sus trabajos en La bestia en mí y La maldición de Widow’s Bay, ha dicho de ella que «nunca comete errores. Siempre te lanzará buenas bolas, lo difícil es no reírse». Ella, por su parte, ha reconocido que «es muy divertido molestar a Matthew». Y Dippold la creadora de la serie de Apple TV, ha revelado que supo que tenía a su excéntrica y peculiar Rosemary en cuanto vio la cinta de la audición de la actriz de Knoxville.


Aunque ha confesado que, para acudir a la fiesta de la televisión que se celebra el 14 de septiembre en Los Ángeles, cuenta con estilistas, Dickey afirma que aprendió a «aceptar mi peculiar apariencia hace mucho tiempo. Soy atractiva a mi manera, pero no cumplo con los estándares de grandes bellezas. Me enorgullece haberlo aceptado y haber dejado de lado mi vanidad. Consigo papeles maravillosos». Y, a pesar de los malos momentos, no duda en compartir que «uno de los mejores halagos fue cuando una chica me dijo: ‘Gracias por hacerme creer que no tengo que ser una muñeca Barbie para ser actriz’».

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