Hay una pieza de joyería que ha adquirido mucho protagonismo en los últimos meses y que se ha postulado como una de las tendencias preferidas de mujeres de todos los estilos. De hecho, aunque está asociada a una imagen rebelde y rockera, hemos visto a mujeres como la princesa Leonor recurrir a ella para aportar un toque moderno, pero también elegante a cada look.
Hablamos del ear cuff, ese pendiente que abraza el borde de la oreja sin necesitar necesariamente un agujero, que parece muy moderno y sofisticado, pero que en realidad tiene antecedentes antiquísimos. Es una pieza que ha vuelto en la actualidad, pero que sus orígenes se remontan el mundo griego y romano.
Y es que, la idea de adornar el pabellón de la oreja rodeándolo o sujetándose a él aparece en distintas culturas desde hace siglos. Como decimos, ya en la historia griega y romana, existieron piezas que se colocaban alrededor de distintas zonas de la oreja y joyas complejas que combinaban pendientes y elementos que recorrían el pabellón.
Por otro lado, en India, la joyería tradicional de la oreja desarrolló formas especialmente elaboradas: algunas piezas conectaban el lóbulo con la parte superior de la oreja mediante cadenas y estructuras ornamentales. También, en otras culturas asiáticas se usaban adornos que ampliaban la joyería más allá del simple pendiente del lóbulo.
La princesa Leonor con un ear cuff.
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Son antecedentes de la idea como la concebimos hoy. Porque no ha sido hasta el siglo XX, momento en el que la joyería empezó a experimentar con diseños que podían transformar la silueta de la oreja sin recurrir a múltiples perforaciones, cuando apareció la versión moderna.
La influencer María Ferna´dez-Rubíes con un ear cuff.
@mariafrubies
Un siglo en el que han surgido diferentes versiones. Por ejemplo, en los años 80 y 90, el ear cuff adquirió una fuerte asociación con las estéticas punk, rock, gótica y alternativa. Era perfecto para crear una apariencia de múltiples piercings sin tener que perforarse la oreja.
Isabelle Junot con un ear cuff de Paulet.
@isabellejunot
Después, durante los 2000 y 2010, pasó progresivamente de los circuitos alternativos a la joyería comercial y a las pasarelas. En la actualidad, regresa con fuerza convirtiéndose en una pieza mucho más sofisticada con opciones desde pequeños aros minimalistas hasta auténticas estructuras metálicas que recorren toda la oreja. Estos son algunos de nuestros ejemplos favoritos.
El ear cuff de Marina García (179 euros), Singularu (17,99 euros) y Agatha (45 euros).
Para las que buscan algo original y que no pase desapercibido, el ear cuff de plata con un diseño tweed de Marina García. Es de plata de primera ley (925) bañada en oro amarillo de 18kt. Para las que prefieren algo sencillo, el de Singularu, de forma irregular y con circonitas, o el de Agtaha, con textura.












