Cuando la digestión pesa, la mayoría busca hacer algo, cualquier cosa, para acelerar el proceso. Ligeya Garza, profesora de yoga de Cando Living, propone justo lo contrario: escuchar antes de actuar. «Si practicamos yoga podemos conectar con nuestro cuerpo y escuchar sus necesidades, y así poder controlar, sanar y mejorar nuestro estado de salud», explica. Las posturas son, según ella, una guía para acompañar el funcionamiento natural del sistema digestivo, no para forzarlo.
Hay cuatro posturas que Garza recomienda especialmente para la digestión pesada. «Padottanasana con los pies un poco separados nos ayuda a relajar el abdomen y activar las piernas», señala. Adho Mukha Svanasana, con un buen alargamiento de espalda, da espacio a los órganos para funcionar mejor. Las torsiones, o Parivrtta, «siempre nos van a ayudar a limpiar y activar el sistema digestivo».
Supta Baddha Konasana ocupa un lugar especial en esta lista. «Sería la postura reina en un momento donde queremos dar espacio a que el cuerpo físico tenga toda la energía y espacio para hacer su trabajo», explica Garza. Todas estas posturas comparten un mismo principio: combinan compresión y extensión del torso, dos movimientos que activan los procesos naturales del cuerpo. «Las posturas van a acompañar nuestra propia biología para poder llegar a sentirnos mejor», resume.
Cuando practicarlas y con qué ritmo
No hay una regla fija válida para todo el mundo. «Cada cuerpo tiene sus tiempos y depende de cada fisonomía y salud», explica Garza. Su recomendación general es sencilla: practicar cuando el propio cuerpo se sienta cómodo, sin forzar el momento por seguir una pauta externa. «Siempre tú eres tu propio maestro y es bonito hacerse cargo de tus posturas y de tu cuerpo».
Cuando el objetivo es más curativo, menos es más. «Pocas posturas y, si puedes, mínimo de tres a cinco minutos, con una respiración profunda y consciente», señala Garza. No se trata de encadenar una secuencia larga, sino de sostener pocas posturas el tiempo suficiente para que el cuerpo pueda responder a ellas.
Lo que conviene evitar después de comer
Las inversiones son la principal contraindicación tras una comida copiosa. «No son recomendables porque no ayudan a los procesos naturales del cuerpo y podrían causar acidez», advierte Garza. Frente a ellas, insiste de nuevo en la misma postura: «Supta Baddha Konasana siempre es la mejor en caso de buscar la digestión».
¿Puede el yoga aliviar de forma rápida una digestión pesada? «El yoga sí que puede ayudar, ya que con las posturas vamos a fomentar el funcionamiento correcto de los órganos y de nuestra mente», afirma Garza. Pero los beneficios se acumulan con el tiempo más que con una sesión aislada: «Seguramente notemos más beneficios si tenemos una práctica continua, y sabremos escuchar mejor a nuestro cuerpo, para controlar excesos y malestar».
En Cando Living, el yogano se entiende como un remedio puntual para un mal día de digestión. «No entendemos el bienestar como una acción puntual, sino como una forma de vida. Por eso el yoga forma parte de una propuesta de bienestar 360 en la que conviven actividad física, nutrición, descanso, prevención y conexión social», explica Garza. La digestión pesada de after de un exceso concreto es solo la puerta de entrada a un enfoque mucho más amplio del cuidado del cuerpo.
Cuatro posturas, pocos minutos y una respiración consciente son, según Garza, suficientes para acompañar al cuerpo en sus momentos de mayor pesadez. No como solución inmediata, sino como parte de un hábito que, sostenido en el tiempo, cambia la forma en que el cuerpo digiere y se recupera.












