Dejó de ser la primera dama de los Estados Unidos en enero de 2017. Y, a pesar de que hace tiempo que no ocupa ese cargo público, Michelle Obama sigue muy activa en varios ámbitos que hacen que su imagen siga siendo pública. Dedica la mayor parte de su tiempo a la Fundación Obama y participa en conferencias y eventos de manera regular, asistiendo a charlas y giras internacionales en las que habla sobre liderazgo, educación, salud mental, resiliencia y el papel de las mujeres en la sociedad.
Durante ese tiempo también ha escrito varios libros y continúa promoviendo la lectura y participando en actividades relacionadas con sus obras. Pero si hay algo por lo que Michelle sigue siendo una mujer destacada es por esas iniciativas sociales que ya impulsó durante el mandato de su marido, Barack Obama, y que suelen tener el objetivo de apoyar la educación de los jóvenes, la salud, la nutrición y, sobre todo, el empoderamiento de las niñas y las mujeres.
Todas estas apariciones públicas que se han mantenido durante los últimos años han hecho que nos demos cuenta de que Michelle no es solo una mujer con grandes valores, sino también toda una referente de estilo. Y es que, tras dejar la Casa Blanca, modificó su manera de vestir, dejando a un lado ese estilo clásico y protocolario que se le exige a una primera dama y que mantiene ahora Melania Trump, apostando por prendas mucho más originales y diferenciadoras.
De hecho, en los últimos meses hemos podido apreciar una clara evolución en la que se ve a una Michelle más libre en cuanto a ropa se refiere, atreviéndose con opciones mucho más modernas y actuales en las que no duda en hacer referencia a su etnia y raza. Looks repletos de significado que no han pasado desapercibidos y que han convertido a Michelle en una de las mujeres más influyentes de las últimas décadas.
El uso del color, los cortes oversize, los tejidos satinados o metalizados e incluso los complementos, como botas altas y cinturones anchos, han marcado una forma de vestir con la que ha querido comunicar seguridad y autoridad, cercanía, optimismo y modernidad, pero todo sin perder esa profesionalidad con un toque tan personal que tanto la define. Y estos outfits que ha lucido en los últimos meses son la mejor prueba de ello.
Michelle Obama con un look negro muy aplaudido.
D.R,
Hace tan solo unos días, Michelle Obama asistía al festival de cultura Essence de 2026 en Nueva Orleans, Luisiana. Para la ocasión se decantó por este original vestido negro de Proenza Schouler FW26 con una falda decorada con flecos y anillas y que combinó con unos zapatos de tacón a juego de Jimmy Choo.
Michelle y Barak Obama en la inauguración del Obama Presidential Center en Chicago.
gtres
Michelle Obama sorprendió hace unos días luciendo una falda lápiz de Acne Studios que llevaba el rostro de su madre, Marian Robinson, estampado como un emotivo homenaje tras su fallecimiento. La ex primera dama combinó este diseño personalizado con un top negro en la inauguración del Obama Presidential Center en Chicago.
Michelle Obama con una falda de Tory Burch.
D.R.
En abril, Michelle Obama apareció en Los Ángeles con uno de los looks más aplaudidos hasta la fecha. Arrasó con una falda de punto estampada en su salida de la sede de la CNN. Era de Tory Burch (disponible actualmente por 600 dólares) y la combinó con un top blanco de manga corta y zapatos de tacón morados.
El último look de Michelle Obama.
gtres
Michelle Obama lució un traje de seersucker (milrayas) diseñado por Thom Browne durante la ceremonia de dedicación del Centro Presidencial Obama en Chicago. No eran un dos piezas de americana y falda midi al uso, repleto de detalles especiales, una silueta especialmente favorecedora y esos zapatos blancos de estilo retro daban al look un estilo diferente. Además, completó el oufit con dos moños bajos.











