Sandra Hernández

Durante años, entrenar abdomen ha sido sinónimo de hacer crunches en el suelo. Tumbarse boca arriba, manos detrás de la cabeza y subir el tronco una y otra vez. José Ruiz, entrenador personal y fundador de Malagaentrena, lleva tiempo cambiando ese enfoque en sus clientes: «Muchas personas llegan haciendo crunches durante años, pero siguen con dolor lumbar, mala postura o sensación de abdomen débil. Y cuando cambiamos el enfoque hacia ejercicios de estabilidad, control y fuerza real, empiezan a notar mucha más mejora«. A partir de los 45, la conversación no debería ser sobre crunches sino sobre core.

El crunch trabaja principalmente el recto abdominal, la parte más superficial del abdomen. «Pero el core real es mucho más que eso», aclara Ruiz. El problema añadido es que el crunch implica flexionar repetidamente la columna, lo que en personas con molestias lumbares, poca movilidad o mala técnica puede aumentar la tensión en la zona lumbar y cervical. En mujeres de más de 45, además, hacer abdominales tradicionales con mala gestión de la presión puede ser contraproducente para el suelo pélvico.

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El core no es solo el recto abdominal. Es un sistema completo de músculos que trabajan juntos para estabilizar la columna, la pelvis y el tronco. El transverso abdominal actúa como una faja natural profunda. Los oblicuos internos y externos ayudan a rotar, inclinar y estabilizar el tronco. Los multífidos y erectores espinales estabilizan la columna desde la parte posterior. El suelo pélvico y el diafragma también forman parte del sistema: la respiración influye directamente en cómo se gestiona la presión abdominal.

«Entrenar el core eficazmente no consiste solo en flexionar el tronco. Consiste en aprender a resistir movimientos, estabilizar la pelvis, controlar la respiración y transmitir fuerza entre la parte superior e inferior del cuerpo«, explica Ruiz. Un core fuerte es el que permite moverse sin dolor, cargar peso con seguridad y mantener la postura durante horas. Eso no se consigue con crunches.

Los ejercicios que Ruiz recomienda después de los 45

La plancha frontal adaptada, apoyando rodillas o antebrazos, enseña al cuerpo a alinearse sin hundir la lumbar ni bloquear la respiración. El bird dog, desde cuadrupedia, extiende brazo y pierna contraria sin perder estabilidad: «Parece sencillo, pero enseña al cuerpo a controlar la columna mientras se mueven las extremidades», señala Ruiz. El dead bug, tumbado boca arriba, mueve brazos y piernas de forma alterna manteniendo la zona lumbar estable. Es muy útil para aprender control abdominal profundo.

El Pallof press con banda trabaja antirotación: el abdomen aprende a resistir que el cuerpo gire, con mucha transferencia a la vida real. La plancha lateral trabaja oblicuos, cuadrado lumbar y estabilidad lateral. El puente de glúteo también forma parte del trabajo: una pelvis estable necesita glúteos fuertes. «Muchas veces los mejores ejercicios de abdomen no parecen abdominales tradicionales. Pero son los que más protegen y fortalecen«, resume Ruiz.

Cómo estructurar el trabajo de core

Ruiz no empieza buscando fatiga. Empieza buscando control. Primero, ejercicios de respiración y activación: aprender a respirar sin elevar los hombros, activar el abdomen profundo y mantener pelvis neutra. Después, ejercicios en el suelo con más control: dead bug, bird dog, puente de glúteo o planchas adaptadas. «El criterio siempre es el mismo: técnica, respiración, control y ausencia de dolor», señala el entrenador. Si aparece dolor lumbar, presión pélvica o pérdida de control, hay que ajustar.

¿Puede una persona de más de 45 fortalecer el core sin hacer un solo crunch? «Sí, perfectamente. De hecho, muchas personas mejoran mucho más cuando dejan de obsesionarse con los crunches y empiezan a entrenar el core de una forma más inteligente«, afirma Ruiz. José ha visto clientes que llevaban años con abdominales tradicionales y seguían con molestias de espalda. El cambio de enfoque produjo más estabilidad, menos dolor y más seguridad al moverse.

Hay algo más que conviene aclarar: un abdomen más definido no depende solo de hacer ejercicios de core. Depende de la composición corporal, la alimentación, el nivel de grasa, la masa muscular y el descanso. «Puedes tener un core muy fuerte y no tener el abdomen marcado si hay grasa cubriéndolo. Y puedes tener un abdomen aparentemente plano pero un core débil», explica Ruiz. Después de los 45, el objetivo debería ser un abdomen funcional, no solo uno que se vea bien en el espejo.

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