Patricia Martín

Si hay una autora que siempre me recuerda mi amor por la lectura, esa es Milena Busquets. He leído todos sus libros y nunca defrauda, por eso, en cuanto lanzó su nuevo título, Mujeres elegantes, fui corriendo a por él. Y, una vez más, no me ha decepcionado. Este nuevo libro no solo confirma que Busquets tiene una de las voces más reconocibles de la literatura actual, sino que vuelve a hacer eso que tan bien se le da: encontrar historias y reflexiones en situaciones que cualquiera de nosotros viviría sin darles demasiada importancia.

En esta ocasión Milena no escribe una novela. Mujeres elegantes reúne los textos cortos que la escritora fue publicando durante años en su blog, y que leídos uno detrás de otro, terminan construyendo una especie de diario fragmentado en el que es fácil reconocer muchas de las obsesiones de la autora. Son relatos breves, reflexiones y escenas que hablan de la amistad, el amor, la familia, los libros, la moda, los viajes, el paso del tiempo o las pequeñas cosas que suceden cualquier martes y que, normalmente, olvidamos a los cinco minutos.

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Un libro que invita a vivir

En el prólogo hay una frase que resume muy bien el espíritu del libro: «es difícil hablar de moda sin hablar de belleza, y hablar de belleza sin hablar de amor, y hablar del amor sin hablar del mundo entero». Porque para Milena Busquets la moda nunca habla solo de ropa. Igual que los hombres nunca hablan solo de amor o los libros solo de literatura. Todo acaba conectando con algo mucho más amplio..

Lo que más me interesa de Milena Busquets es que siempre parte de lo concreto. Una comida, una llamada de teléfono, unas vacaciones o un recuerdo sirven de punto de partida para hablar de cuestiones mucho más universales. Nunca fuerza la reflexión; simplemente aparece mientras lees, casi sin darte cuenta. Hay una inteligencia muy discreta en esa forma de escribir. Nunca tienes la sensación de que quiera demostrar nada. Las referencias literarias, el humor y las observaciones sobre quienes la rodean aparecen con la misma naturalidad con la que surgirían en una conversación.

Y también hay bastante ironía. Incluso cuando aborda temas más serios, siempre encuentra la manera de rebajar el dramatismo con una observación inesperada o un comentario que cambia el tono del texto. Eso hace que leerla resulte muy agradable. No porque todo sea ligero, sino porque nunca se pone trascendente. De hecho, una de las cosas que más me gustan de este libro es que consigue ser inteligente sin resultar solemne y divertida sin caer en la frivolidad.

Hay otra cosa que atraviesa todo el libro y que me ha gustado especialmente: la sensación de que Milena Busquets escribe desde un entusiasmo casi contagioso. Habla de los libros, de la moda, de los viajes, de los amigos o de los hombres con la misma intensidad, como si todo mereciera la pena ser vivido y contado.

En El buen amante, por ejemplo, empieza como una lista de requisitos imposibles y acaba convirtiéndose en una reflexión sobre el deseo y las expectativas que ponemos en los demás. Lo mismo ocurre con Veinte señales muy personales y discutibles de que no es el hombre perfecto o con Chinchar a un ex, donde el humor sirve para hablar de relaciones, rupturas y contradicciones sin caer nunca en el cinismo. Milena Busquets escribe sobre el amor con ironía, sí, pero también con una convicción que cada vez se encuentra menos: la de que enamorarse, equivocarse o volver a intentarlo sigue mereciendo la pena.

Esa misma pasión aparece cuando habla de literatura, cine o arte. Me gustó especialmente un texto en el que reivindica la importancia de la cultura y defiende que es una de esas cosas que «elevan el alma«. Lo hace, además, sin ningún tipo de esnobismo. Puede citar a Pasolini, Bergman o Esquilo y, unas páginas después, hablar de Barbie con la misma naturalidad. En su universo no hay una frontera entre la alta cultura y la cultura popular; ambas forman parte de una misma conversación y de una misma manera de entender la vida. Quizá por eso el libro deja una sensación muy poco habitual: la de querer leer más, ver más cine, viajar, enamorarse y, en definitiva, seguir sintiendo curiosidad por el mundo.

El libro perfecto para este verano

El nuevo libro de Milena Busquets en la recomendación que pienso hacer a todas mis amigas este verano. Al estar formado por textos breves, es un libro que se adapta muy bien al ritmo estival. Puedes leer un capítulo del tirón o volver a él unas horas después sin haber perdido el hilo. De hecho, creo que es una de sus mayores virtudes. No invita a correr para descubrir qué pasa después, sino a detenerse en una frase, cerrar el libro un momento y retomarlo cuando te apetezca. Hay pocos libros que acepten tan bien las pausas.

Por eso me parece una lectura tan apropiada para esta época del año. El verano también consiste en bajar el ritmo, en recuperar las conversaciones largas, las sobremesas y el tiempo para observar cosas que durante el resto del año pasan desapercibidas. Y eso es exactamente lo que hace Milena Busquets en Mujeres elegantes. Empieza hablándote de un vestido, de un ex, de una película o de una comida entre amigos y, cuando cierras el libro, tienes la sensación de que, en realidad, ha estado hablándote de la vida todo el tiempo.

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