Aloña Fdez. Larrechi

Solo falta una semana (y un día) para que la película más esperada del año se estrene en los cines de todo el mundo. La expectación es máxima, los críticos estadounidenses ya han compartido sus primeras impresiones en redes y las noticias no podrían ser mejores. Pero, antes de que nos embarquemos en una aventura de casi tres horas, no podemos evitar pensar en la constante en la carrera cinematográfica de Matt Damon, el protagonista de La Odisea. Porque, una vez más, el intérprete se pone en la piel de un hombre que sólo quiere regresar a su casa.

Desde que interpretó al archiconocido soldado Ryan, el actor ha visto como en su carrera se sucedían personajes que, de una u otra forma, trataban de salir del lugar en el que la ficción les había situado, para volver a su hogar. «Me da igual, solo quiero que sigan haciéndolo», ha comentado el propio Matt Damon sobre el interés de los directores de cine por ofrecerle roles que tienen un destino similar. Lo cierto es que los resultados cinematográficos han sido desiguales pero es innegable que Hollywood se ha gastado mucho dinero en rescatarle en la ficción.

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En su tercer trabajo con Christopher Nolan, tras Interstellar y Oppenheimer, Matt Damon es Odiseo, o Ulises, un hombre que tras luchar en la guerra de Troya emprende su camino de regreso a casa, la isla de Ítaca. Y a lo largo de los diez años que durará la travesía, deberá enfrentarse a todo tipo de peligros. Estas son las películas previas, y su presupuesto, con las que hemos visto sufrir a Matt Damon.

El soldado escurridizo

Aunque hay medios como la revista Time que sitúan el comienzo de la carrera cinematográfica de «los regresos de Damon» en la película En honor a la verdad, de 1996, vamos a quedarnos con Salvar al soldado Ryan, mucho más conocido y en el que tenía verdadera importancia para la trama. Tanto que era el culpable de esa incansable búsqueda que emprenden Tom Hanks y sus hombres porque el ejército estadounidense quería devolver vivo a su madre al menos a uno de sus hijos. Galardonada con dos Globos de oro, y vilipendiada en los Oscar por Shakespeare in love, la película tuvo un coste de 90 millones de dólares.


Matt Damon en una imagen de Salvar al soldado Ryan.


Universal Pictures


En Syriana, el thriller político estrenado en 2005 y protagonizado por George Clooney, Damon interpretó a Bryan Woodman, un analista financiero del sector energético que, tras una tragedia familiar, accede a trabajar para un ambicioso príncipe de una región indeterminada de Oriente Próximo. Una trama repleta de espías, tráfico de armas y operaciones encubiertas de la CIA de la que logra salir airoso por un módico presupuesto de 50 millones de dólares, y un Globo de oro y un Oscar para su amigo George Clooney.

En Green Zone: Distrito Protegido, la cinta de Paul Greengrass estrenada en 2010 en la que interpretaba al Subteniente Roy Miller, Damon se adentra en la patraña de las armas de destrucción masiva en Irak para terminar siendo capturado por un general del ejército del país después de varios asaltos, ataques, traiciones y torturas. La película no pasó a la historia, más allá de que llevó a la pantalla lo que muchos soldados vivieron por culpa de la guerra de Irak de 2003, y contó con un presupuesto de cien millones de dólares.

Matt Damon, un hombre espacial

A mediados de la década pasada, Damon enlazó dos proyectos cósmicos, con dos de los directores más prestigiosos de Hollywood, el propio Nolan y Ridley Scott. En su primer trabajo con el angloestadounidense, Interstellar, el intérprete se ponía en la piel del doctor Hugh Mann, uno de sus personajes rescatados con los que resulta más difícil empatizar. Y es que encarna el reverso oscuro del instinto de supervivencia y logra ser rescatado después de engañar a toda la humanidad. Con un presupuesto de 165 millones de dólares, la participación de Damon en esta película se mantuvo en secreto para que el impacto del desarrollo de la trama fuese mayor.


Matt Damon es el astronauta Mark Watney en Marte (The Martian).


20th Century Fox


Un año después, en 2015, Ridley Scott llevó a la gran pantalla la primera adaptación de una novela de Andy Weir, Marte (The Martian), en la que nuestro héroe interpretaba al astronauta Mark Watney. Durante una misión en el planeta rojo, y tras desatarse una tormenta, sus compañeros le dan por muerto y le abandonan en Marte y sólo contará con su instinto de supervivencia, su sentido del humor y muy pocos medios para sobrevivir y comunicar a la NASA que está vivo. La odisea marciana contó con un presupuesto de cien millones de dólares.

Si sumamos los presupuestos de las cinco cintas de «rescate al hombre» en las que ha participado Damon nos da un coste general de más de quinientos millones de dólares. Si le añadimos La Odisea, su próximo estreno, la cifra sube 250 millones de dólares más. Y si ajustamos la inflación a largometrajes como Salvar al soldado Ryan el presupuesto de ésta prácticamente se duplica. Así que traer de vuelta a casa a los personajes de Matt Damon le ha costado a Hollywood aproximadamente mil millones de dólares. Nada mal para un joven de Massachusetts que creció en una comuna.

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