Sandra Hernández

La postura más poderosa del yoga no es la más difícil. Es la más sencilla. Tumbarse sobre los talones, dejar caer el torso hacia delante y apoyar la frente en la esterilla. Eso es Balasana, la postura del niño. Y aunque parezca una postura de descanso, tiene efectos bastante profundos en el cuerpo. Noemi Marcos Alba, directora y profesora de yoga y hot yoga en Hot Yoga Altea School, lo explica así: «Al contactar la frente con la esterilla se estimula el sistema nervioso parasimpático, reduciendo los niveles de cortisol y proporcionando un refugio psicológico que calma la mente profundamente«.

Lo primero que hace la postura del niño es descomprimir la columna. Al flexionar el tronco hacia delante, las vértebras se separan suavemente y se libera la tensión acumulada en la zona lumbar y el sacro. «Alivia la fatiga crónica causada por el sedentarismo o las malas posturas», señala Marcos Alba. Para quien pasa muchas horas sentado o de pie, ese alivio es bastante inmediato. La columna, que pasa gran parte del día soportando tensión, encuentra aquí el espacio que no tiene en casi ninguna otra postura.

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La respiración también cambia, y ese cambio importa. «Al flexionar el tronco, el abdomen presiona ligeramente contra los muslos, lo que bloquea la respiración abdominal superficial y obliga a dirigir la inhalación hacia la parte posterior de las costillas», explica Marcos Alba. El resultado es una respiración más profunda y rítmica, que llega a zonas que normalmente se quedan rígidas. Muchas personas notan ese cambio a las pocas respiraciones, sin haber hecho nada especial para conseguirlo.

Apoyar la frente en la esterilla tiene un efecto sobre el sistema nervioso que va más allá de la comodidad. El nervio vago se activa con ese contacto y envía señales al cerebro que reducen la activación. «Es una pausa mecánica que reduce la actividad mental acelerada», señala Marcos Alba. El cuerpo pasa bastante rápido de la tensión a una sensación de calma, sin que haga falta hacer nada más que quedarse ahí y respirar.

Por qué va más allá del descanso

Dentro de una práctica, la postura del niño ayuda a normalizar la frecuencia cardíaca y la presión arterial entre posturas intensas. Después de practicar, da un momento para que el cuerpo vuelva a equilibrarse, pasando de la activación al descanso. «Es el punto de pausa necesario para evitar que la tensión residual se acumule», explica Marcos Alba. Por eso mucha gente siente que el cuerpo cambia de ritmo casi al momento en que entra en la postura.

Cómo adaptarla a cualquier cuerpo

La adaptabilidad es uno de los grandes valores de Balasana. Para quienes tienen incomodidad en las rodillas, colocar una manta enrollada entre muslos y pantorrillas reduce el ángulo de flexión. Si la frente no llega al suelo, un bloque o las manos apiladas sirven de soporte. «Mantener la cabeza apoyada es crucial para la relajación del cuello y la activación del sistema nervioso», señala Marcos Alba. Y si hay tensión en los hombros, llevar los brazos hacia atrás con las palmas hacia arriba suele ayudar bastante.

La postura puede hacerse con las rodillas juntas o separadas según lo que pida el cuerpo. Separar las rodillas manteniendo los dedos gordos de los pies juntos permite que el abdomen caiga entre los muslos sin presión. No hay una posición correcta universal: hay una posición que funciona para cada cuerpo, y a veces hace falta probar un par de variantes antes de encontrarla.

La rigidez es el principal enemigo de la columna con la edad. «Practicar esta postura regularmente mantiene la flexibilidad de la fascia y del tejido conectivo de la espalda baja«, explica Marcos Alba. Es segura para personas con hernias leves o lordosis lumbar pronunciada, siempre que se adapte bien. Y a diferencia de otras posturas que requieren fuerza o equilibrio, el cuerpo se sostiene casi solo, lo que la hace accesible a cualquier edad.

A veces basta quedarse un minuto para notar que los hombros bajan solos. Hay gente que incluso se queda más tiempo del previsto porque el cuerpo no tiene ganas de salir. No es el ejercicio.

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