
Cada jueves, un grupo de barberos voluntarios se instala frente al Cabildo para ofrecer cortes de pelo y arreglo de barba gratuitos a personas en situación de calle, movidos por la empatía y el deseo de ayudar.
La Plaza San Martín se convirtió en el escenario de una movida solidaria que tiene como protagonistas a un grupo de jóvenes barberos de Córdoba. Desde febrero, cada jueves a las 13 horas, este colectivo monta una ‘barbería móvil’ frente al histórico Cabildo para cortar el cabello y arreglar la barba de personas en situación de calle.
El proyecto, reflejado en un móvil en vivo de Canal 10, nació de manera imprevista a partir de una experiencia laboral individual. Según relató Simón, uno de los impulsores, todo surgió cuando otro integrante, Lautaro, ‘tuvo un cliente que está en situación de calle en su barbería y me tiró la idea de venir a hacer una atención allá en febrero’. ‘Yo accedí, dije que sí, obvio, y éramos tres. Vinimos un día jueves acá, empezamos a llamar gente, vinimos con una mesita, con unas máquinas, y de ahí empezamos a cortar. Sinceramente nos agarró un amor, una pasión por esto, un cariño que no esperábamos’, recordó Simón.
Hoy el grupo cuenta con una red de 20 barberos de distintos puntos de la ciudad, de los cuales asisten entre 9 y 10 cada jueves para armar estaciones de corte con herramientas profesionales, espejos y detalles de clubes cordobeses. Cristian, otro barbero, expresó: ‘Nosotros sentimos una satisfacción, una felicidad inmensa saber que esta gente puede contar con nosotros. Venimos de familias humildes también, nunca nos sobró nada y sabemos lo que es pasar por ahí’.
Valentín Ceballos, de 21 años y vecino de barrio Bella Vista, contó cómo se inició: ‘Me lo inculcó un nenito del barrio, que se llama Pedrito, que era un vecinito mío, que viene una tarde y me dice «tío, me corté el pelo». Y le corté, y ahí como que me nació eso, me anoté, y ahí arrancó mi locura por la barbería’. Hoy atiende en la barbería que montó en su propia casa. Alan Gaso, que comanda su local en Avenida Rancagua y Usandivaras, coincidió en que la profesión requiere capacitación constante.
Las filas de personas esperando su turno evidencian la magnitud de la asistencia. Uno de los beneficiarios, al ser consultado sobre su realidad, ratificó: ‘En este momento estoy en un lugar de situación de calle’, valorando el espacio de contención estética y humana. El grupo recibe donaciones de alimentos no perecederos y ropa de abrigo los jueves en la Plaza San Martín, que distribuyen entre los asistentes.








