Buscar casa en las grandes ciudades se ha convertido en un trabajo a tiempo completo. No es nada sencillo encontrar un piso que nos guste, que se adapte al mismo tiempo a nuestras necesidades y a nuestro presupuesto y, mucho más difícil todavía, que esté en la zona que deseamos. Pero, ¿y si te digo que me he enamorado de un apartamento de solo 35 metros cuadrados?
En esta sección somos fieles defensoras de que, si hablamos de casas, el tamaño no (es lo que más) importa. Y hoy vengo a reafirmar esta teoría. Porque, a veces, la decoración y el interiorismo se alían con la luz y el color para que surja la magia donde menos nos lo esperamos. Y, además, revela posibilidades que a priori no imaginábamos en espacios complejos.
En el caso que hoy nos ocupa, el reto era complicado: transformar un diminuto piso de solo 35 metros cuadrados en una vivienda amplia, funcional y versátil. Aunque su gran baza era la ubicación, el cotizadísimo barrio de Chamberí de Madrid, el estado del apartamento no era ni mucho menos apetecible para sus nuevos habitantes, ya que el espacio estaba dividido en estancias independientes con una organización rígida que limitaba su uso, reducía la entrada de luz natural y, además, los colores de suelos y paredes no ayudaba a dar sensación de amplitud.
«El proyecto propone un cambio de enfoque, sustituyendo la sucesión de estancias por un único espacio continuo con capacidad de transformarse. La vivienda deja de entenderse como un conjunto de piezas independientes para convertirse en un sistema flexible que responde a diferentes situaciones de uso«, explican desde DmasC Arquitectos, el estudio que se ha encargado de esta reforma integral.
Cortesía DmasC Arquitectos
Los elementos móviles que transforman un piso en segundos
Para transformar la vivienda, que ahora tiene capacidad para dos personas de forma permanente y hasta cuatro en situaciones puntuales, se ha creado un proyecto a medida (y al milímetro) en el que los elementos móviles son la piedra angular para que cada rincón tenga su función dependiendo de las necesidades y el momento del día.
La distribución, además de la paleta crómatica y la luz natural, es la clave que marca el éxito de este proyecto: se han tirado tabiques y se ha unificado el espacio de forma integral con la filosofía open-concept. «La vivienda se articula como un espacio único vinculado a la fachada, donde se concentran las principales funciones», detallan desde DmasC Arquitectos.
Cortesía DmasC Arquitectos
Eso sí, este espacio abierto es completamente versátil y transformable. Así, aunque la zona principal actúa como zona de día, área de trabajo y lugar de reunión, se han incorporado tabiques móviles que permiten «graduar la privacidad según las necesidades, generando desde espacios abiertos para trabajo conjunto hasta áreas más reservadas para uso individual», explican.
Precisamente esa capacidad de transformación de la vivienda es su gran atractivo, ya que además del tabique móvil, también dispone de mobiliario abatible (desde la cama a la mesa de comedor) y elementos extraíbles (los armarios) que permiten que la vivienda puede adaptarse a distintos usos a lo largo del día.
Cortesía DmasC Arquitectos
Desde DmasC Arquitectos detallan que «el espacio permite configuraciones como salón, comedor, zona de trabajo, vestidor o dormitorio sin necesidad de modificar la estructura, simplemente mediante la activación de los distintos elementos integrados, como los propios armarios, los cuales están motorizados y salen y se recogen solos«.
El color, la luz y los materiales para dar sensación de amplitud
Por último, además del mobiliario a medida y la creación de un espacio 100% convertible, el color y la luz juegan un papel fundamental a la hora de generar sensación de amplitud. Por un lado, se potencia la iluminación natural a través de dos grandes ventanales que presiden el espacio. Por el otro, la paleta utilizada, engamada en grises claros y tonos beige, aporta calidez al espacio y lo amplía visualmente.
Cortesía DmasC Arquitectos
Además, al eliminarse marcos y molduras y apostar por un panelado unificado de todas las superficies, tanto en las zonas de almacenaje extraíble como en la propia cocina integrada, se genera homogeneidad y sensación de continuidad, lo que también ayuda a que la estancia parezca mucho más grande.
«La vivienda se ha convertido en un espacio continuo, flexible y adaptable, donde una única superficie es capaz de albergar múltiples usos. La mejora en la iluminación natural, la eliminación de barreras visuales y la integración del mobiliario permiten optimizar el espacio sin aumentar la superficie construida«, concluyen desde el estudio de arquitectos responsable del proyecto.











