Desde que te levantas hasta que te acuestas tienes cientos de responsabilidades, reales o autoimpuestas, que hace que lleguemos al final del día con la lengua fuera y la sensación de que no hemos llegado a todo. ¿Te suena? Si es así, necesitas urgentemente aprender a organizar tu día a día. Existen diferentes métodos, como el de Marie Kondo o el de Ivy Lee, pero todos se basan, en mayor o menor medida, en realizarte una lista de las cosas que tienes que hacer durante el día.
Y hoy vamos un poquito más allá, ya que no únicamente te aconsejamos escribir una lista con todas tus obligaciones, sino asignarle un tiempo en tu horario, ya que, si no le asignas un tiempo concreto en tu día, acaba convirtiéndose en una lista de propósitos y… ¿recuerdas lo que pasa con la lista de propósitos para el nuevo año? Pues lo mismo con la lista de propósitos para el día, que no la cumples.
Lo primero que debes saber a la hora de construirte un horario, es que lo ideal es hacerlo de atrás hacia adelante. Cuando planeas tu día desde atrás, das por hecho la hora a la que terminas con el trabajo, por lo que la sensación de control es mayor. Si sabes a qué hora tienes que acabar el trabajo, tú misma serás más eficiente durante esas horas, dejando tiempo extra para dedicarte a lo que elijas en tu tiempo libre. Si, por el contrario, planeas tu día de mañana a tarde, solo consigues que cada actividad se vaya posponiendo, por lo que llegarás a la noche con cosas por hacer y sin haber disfrutado de ocio.
Cómo crear el mejor horario para toda la semana
No realices un horario solamente para el día de hoy. Es conveniente extender ese horario a toda la semana, ya que esto te dará una visión más amplia del tiempo del que dispones para realizar tus diferentes tareas. Ya sea porque tus tareas laborales son monótonas o porque no todo lo tienes que entregar en el mismo día, planear con antelación y bajo horarios, hará que puedas sacar adelante los proyectos que tienes entre manos. Una vez tienes tu horario semanal, verás la imagen completa de tu jornada laboral y podrás ser más productiva en cada hora. Por no hablar de la cantidad de estrés que te ahorras al saber exactamente qué tienes que hacer en cada momento para que tu plan se cumpla.
Mujer organizando todas sus tareas semanales, sin agobios.
UNPLASH
Evidentemente, existen eventualidades que pueden ocurrir en tu día a día y que hagan que todo se demore. Una llamada inesperada, una reunión, un fallo en tu ordenador… Para planear correctamente tu horario, es necesario que contemples esas cosas que pueden surgir añadiendo un tiempo extra a cada una de tus actividades. Si, en condiciones normales, tardas en realizar una tarea 30 minutos, dale un espacio en tu horario de 45 o 50 minutos para posibles retrasos, así no te estresarás si llega la hora y no la has terminado.
¿Y cómo empiezas a planificar tu horario? Empieza todas las semanas el mismo día, por ejemplo, el domingo por la tarde. Realiza una lista de todas las tareas que tienes que hacer a lo largo de la semana y asígnales a cada una de ellas un tiempo concreto y un hueco en tu horario empezando desde la hora de salida del trabajo, a la hora de entrada. De este modo, no solamente organizarás tu vida laboral, sino tu tiempo de ocio, dedicándote un tiempo a ti misma o a tu familia cada día.












