El kéfir se ha vuelto cada vez más popular entre las influencers de vida healthy, y no es de extrañar, pues esta alternativa al yogur tiene múltiples propiedades beneficiosas para la salud. Gracias a su alto nivel de probióticos, este alimento fortalece el sistema inmunitario, aumenta las defensas y mejora la digestión.
Este producto de aspecto líquido similar al yogur es el resultado de incorporar a la leche estos gránulos fermentados con bacterias y levaduras. Su sabor puede resultar algo ácido y agridulce, pero permite múltiples combinaciones que harán que se conviertan en tu opción favorita para desayunos y meriendas.
Aunque el consumo de kéfir se haya puesto de moda en estos momento, su historia se remonta a la Antigüedad. Su origen se ubica en la región del Caúcaso y viene acompañada de una leyenda: dicen que fue el mismo profeta Mahoma quien se lo presentó a los monjes ortodoxos de la región con el único requisito de no desvelar el misterio de su elaboración para que no perdiese sus propiedades.

Beneficios del kéfir
El resultado de añadir kéfir a la leche o al agua, bebida con la que también se puede mezclar, es un probiótico natural que aportas numerosos beneficios al cuerpo. Gracias a su efecto la digestión mejora considerablemente y el sistema inmunológico queda reforzado, por lo que las defensas quedan considerablemente favorecidas.
En conjunto con la leche de cabra o de vaca es cuando más se potencian sus propiedades. El kéfir es rico en calcio, proteínas y vitamina B. Gracias a esto, previene enfermedades como la osteoporosis, pues su alta presencia de calcio ayuda a fortalecer los huesos. Además, reduce el contenido de lactosa, por lo que es una gran opción para aquellos que son intolerantes.
El kéfir, como probiótico que es, cuida la microbiota y regenera la flora intestinal. Sin embargo, si sufres de problemas graves en el sistema digestivo, es mejor que consultes con tu médico antes de lanzarte a su consumo, pues aunque goza de grandes propiedades también puede llegar a causar el efecto inverso en aquellos que padecen enfermedades de este tipo.
Alimento apto para dietas
Como el kéfir mejora el tránsito intestinal, también ayuda a reducir la hinchazón, por lo que lo convierte en un alimento perfectamente compatible con dietas para bajar de peso. Si bien la dieta no debe reducirse únicamente a su consumo, sí que es un excelente complemente para ellas, pues además tiene una alta carga nutricional.

Para compensar ese sabor agridulce, el kéfir puede mezclarse con miel o frutos rojos que endulcen su sabor. También puede consumirse en desayunos con cereales y frutas, ya que tiene un efecto saciante que te dará la energía que necesitar para afrontar el día.
Una de las formas más divertidas y sabrosas de consumirlo es en formato batido. Con la fruta que prefieras y endulzado con miel o stevia, puedes pasarlo por la licuadora y disfrutar de un batido, nutritivo, refrescante y asegurarte la garantía de que le estás haciendo mucho bien a tu cuerpo.








