
Sentido y sensibilidad acaba de llegar a los cines y ya es uno de los estrenos más importantes del otoño. Esta nueva adaptación de la novela de Jane Austen que se publicó el 30 de octubre de 1811 bajo el anonimato está dirigida por Georgia Oakley y cuenta la historia de las hermanas Elinor y Marianne Dashwood en la Inglaterra de finales del siglo XVIII.
Una fascinante e ingeniosa historia de amor y sororidad que tiene lugar en el periodo de la Regencia británica, que cuenta con un reparto encabezado por Daisy Edgar-Jones y para el que se ha hecho un intensivo trabajo de vestuario, creado por Grace Snell, y de peluquería y maquillaje, por la oscarizada Nadia Stacey (Pobres criaturas o Cruella).
La época en la que transcurre la historia es clave para entender el vestuario elegido. Y es que, la película tiene lugar en un tiempo en el que la moda estaba en un periodo de transición, con un estilo de vestido popular en la década de 1780 y otro emergiendo en la de 1790-1800. Es por ello que, según explica la diseñadora británica, hay muchos vestidos a lo largo de la película y, para cuando llegamos al final, muestran un corte totalmente distinto al del principio.
Por otro lado, dada las circunstancias de empobrecimiento de aquel entonces, era lógico que los personajes repitieran mucho las prendas, en vez de tener un precioso vestido nuevo para cada escena. «Gracias a mi investigación y a las fotografías que tengo de muchas familias y de hermanas en concreto, sé que la ropa se comparte, en ocasiones se roba, se pide prestada y acaba totalmente desgastada sin salir de la familia», asegura Snell.
(Universal Pictures)
«En el caso de Elinor y Marianne, quería que compartiesen prendas y que ambas se mostrasen muy relajadas en su mutua compañía para representar el nivel de intimidad existente entre las hermanas. A menudo, Elinor llevaba el vestido desabrochado o tal vez Marianne no iba totalmente perfecta, con una manga caída del hombro, por ejemplo. Esos detalles, en mi opinión, cuentan la historia humana de lo mucho que se reconfortan una hermana a la otra», detalla.
Tintes naturales y la participación de una artista textil
La evolución temporal queda plenamente reflejada en el vestuario, pero también en el color. Se aprecia cómo los vestidos van cobrando una tonalidad sutilmente más clara con el paso del tiempo y se maneja el luto de una forma especial con tintes naturales que provocan que las prendas no sean negras en su totalidad.
(Universal Pictures)
«En el guion de Diana, hay una línea brillante donde se explica que la familia Dashwood estaba tiñendo la ropa que tenía con tinte negro. Tradicionalmente, es muy difícil conseguir el negro de verdad con un tinte natural, sobre todo si no estás especializado en ese tipo de labores. Por eso, en el caso de esta familia, por ejemplo, la ropa teñida sería oscura, no necesariamente negra», aclara Snell.
Para conseguir un resultado lo más real posible, Snell reclutó a la artista textil Karla Savage para colorear el vestuario de la película usando palo de tinte, pigmentos, peladuras de cebolla e incluso hierro. «Quería conseguir un resultado imperfecto», asegura. «Lo bonito es que, si miras los vestidos incluso ahora, han cambiado de color. Se ha difuminado el color o se han aclarado. Es increíble el modo en que los tintes naturales hacen que la ropa cobre vida propia».
Menos tocados y tinte de cejas
(Universal Pictures)
En cuanto a los accesorios, los tocados tan comunes en anteriores adaptaciones de Austen aquí son menos numerosos, optando más bien por elaborados recogidos y las típicas melenas de pelo suelto, con largos rizos que caen por la espalda, a excepción, claro, de cuando toca asistir al baile.
Nadia Stacey puso hincapié en la naturalidad y dejó claro que no podían saber cómo llevaban el pelo las mujeres dentro de sus casas por aquella época. «Normalmente, cuando vemos películas de época, las mujeres siempre van arregladas, pero en este caso sentíamos que gran parte de la historia transcurría entre ellas, cuando estaban en casa. ¿Cómo iban a llevar el pelo arreglado mientras se comían su tostada por la mañana? Creo que este enfoque añade realismo a la historia«.
(Universal Pictures)
Por último, el maquillaje se diseñó para realzar la piel y las texturas reales, más que algo demasiado sofisticado y pulido. Para ello, se ha recurrido a técnicas como el tinte de cejas y pestañas para no tener que usar máscara o productos similares, usar tintes para la piel en lugar de bases, coloretes sutiles… «Es una estética que me gusta en todo caso, pero más aún para películas de época. No me gusta que el maquillaje sea muy visible, a menos que su función sea precisamente causar impacto», añade Stacey.












