Es el partido más importante del año de Boca. La revancha de las semifinales de la Copa Sudamericana ante Vasco da Gama es el objetivo máximo para el equipo que conduce el Vasco Arruabarrena. Aunque Boca pelea en todos los frentes, el torneo internacional es la gran ambición de este equipo que quiere devolverle al club el prestigio olvidado. Para acceder a la final del 21 de noviembre en Barranquilla deberá revertir el 1-0 que el conjunto brasileño consiguió en la Bombonera el último martes. Y para conseguirlo Leandro Paredes pondrá en riesgo su físico, pero estará en el Maracaná.

El plantel arribó este domingo cerca de las 19 a un hotel en Barra de Tijuca con 33 futbolistas, la nómina completa con la que trabaja Arruabarrena desde junio. Incluso viajaron Adam Bareiro, Agustín Marchesín, Tomás Aranda y Tomás Belmonte que se recuperan de serias lesiones y recién podrán volver a jugar en el próximo semestre.

En una Rio de Janeiro convulsionada por la multitudinaria marcha en favor de Lula da Silva, el presidente brasileño que el próximo domingo irá a un balotaje con Flávio Bolsonaro, quien se impuso en la primera vuelta, Boca llegó a la Ciudad Maravillosa y fue recibido por un nutrido grupo de hinchas que, como es habitual, se sacaron fotos con los jugadores.

El itinerario indica que Boca cenará, descansará y el lunes por la mañana realizará un entrenamiento en el predio del Flamengo que será clave para definir a los once que jugarán el martes en el Maracaná frente al Vasco da Gama. Hay una certeza: Paredes va a jugar. Hay una incertidumbre: Paredes jugará de arranque o ingresará en el segundo tiempo.

El capitán de Boca sufrió un desgarro grado 2 en el isquiotibial de la pierna derecha hace 9 días en Córdoba, en el empate 2-2 ante Instituto. Es el mismo músculo que se había desgarrado antes del Mundial, en la entrada en calor previa al duelo con Universidad Católica por la última fecha de la fase de grupos de la Copa Libertadores. Boca perdió y cayó a la Sudamericana. Paredes realizó un tratamiento con plasma y se recuperó a tiempo para la Copa del Mundo, aunque se perdió el debut con Argelia. El nacido en San Justo realizó un tratamiento con plaquetas para acelerar la cicatrización del músculo, pero no hay milagros. Cuando Paredes salga a jugar en el Maracaná lo hará desgarrado y con apenas 11 días de recuperación.

«De uno a diez, él está cinco. Él quiere estar siempre. Llegado el momento hablaré con la parte médica y con él. Está en plena recuperación. Siempre quiere estar, pero hay tiempos», había dicho el entrenador tras la victoria del viernes sobre Talleres.

Desde el momento de la lesión hasta este arribo a Río de Janeiro, Paredes se exigió en campo y formó parte de las prácticas de fútbol reducido que dispuso Arruabarrena. Después de la práctica de este domingo, antes de emprender el viaje a Brasil, el entrenador y el capitán tuvieron la charla que se debían. Y no hubo mucho que decir, Paredes quiere jugar y el Vasco lo necesita.