Aloña Fdez. Larrechi

La Academia Sueca ya ha hecho público el fallo de uno de los premios de las letras más importantes, el Premio Nobel de Literatura. Y la galardonada ha sido la escritora canadiense, Anne Carson. Aunque entre los favoritos sonaban nombres como su compatriota Margaret Atwood, la estadounidense Joyce Carol Oates o escritores de la talla de el estadounidese Thomas Pynchon, el español Enrique Vila-Matas y el francés Michel Houellebecq.

Coge el relevo del húngaro László Krasznahorkai y, en el apartado de ganadoras, de Han Kang, que lo logró un año antes, en 2024. Carson es la decimonovena mujer que lo logra, junto a nombres como Annie Ernaux, Louise Glück, Olga Tokarczuk o Alice Munro, entre otras. Con la poeta canadiense, ya hay más mujeres ganadoras del Nobel de Literatura en este siglo que en todo el siglo XX.

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XXCristal, ironía y Dios, Economía de lo que no se pierde, Albertine/ Rutina de ejercicios o Decreación son los títulos de algunas de sus obras poéticas, que en nuestro país ha publicado la editorial Vaso Roto o Autobiografía de Rojo. Una novela en verso y Hombres en sus horas libres en la editorial Pre-Textos. En cuanto a los ensayos, en los que combina precisión intelectual y crudeza emocional, se han traducido en nuestro país por la editorial Lumen.

Pasión por los clásicos

Carson es la tercera escritora canadiense ganadora del Premio Nobel de Literatura, junto a Alice Munro y Saul Below. Nacida en Toronto en 1950, la autora ha revelado en numerosas ocasiones que su carrera literaria nació a los 15 años, cuando se encontró con una edición bilingüe de los poemas de la poetisa griega Safo. Tras una nueva mudanza por razones laborales de la carrera de su padre, un empleado de banca, Munro fue a parar a un nuevo instituto en el que se encontró con «una profesora de laín, una mujer algo excéntrica, que cuando supo de mi interés por aprender griego se ofreció a darme clases a la hora del almuerzo. Se llamaba Alice Cowan y le debo mi carrera y mi felicidad».


Anne Carson en una imagen de archivo.


Lumen

A pesar de que abandonó en dos ocasiones sus estudios universitarios, al final de sus dos primeros años, y de que no publicó su primer libro hasta 1986, Carson está considerada por la crítica literaria como la poeta viva más importante de las letras anglosajonas. Su capacidad para romper los límites de los géneros literarios, mezclando versos, ensayos, diarios y entrevistas imaginarias o fragmentos en prosa es una de las características principales de sus obras.

Las obras de Anne Carson están impregnadas de su pasión, y su formación, helenista, con referencias a la mitología griega y autores como Homero. Con un lenguaje preciso, directo y a menudo breve, la poetisa canadiense aborda en sus obras temas como el amor romántico, el erotismo, el matrimonio o la pérdida, en ocasiones con ironía y profundidad emocional.

Anne Carson en España

La ensayista y poetisa canadiense fue reconocida en 2020 con el Premio Princesa de Asturias de las Letras, pero no pudo acudir a recogerlo por culpa de la pandemia y las circunstancias que rodeaban todo acto público, seis meses después de la llegada del Covid a nuestras vidas. Sin embargo, Carson envió un bonito discurso de agradecimiento, en el que recordaba su visita a España, cuando tenía 33 años.


Anne Carson en el vídeo de su discurso de agradecimiento del Premio Princesa de Asturias de las Letras.


DR


«Cuando crucé España a pie en 1983 desde los Pririneos franceses hasta la ciudad de Santiago de Compostela, deteniéndome en todos los lugares de peregrinación a lo largo del camino, noté una cosa en particular acerca de los españoles: que no eran de sonrisa fácil. El rostro español es un rostro serio, un rostro sever; no sonríe sin una razón para hacerlo. Hasta que me acostumbré a ello, me preocupaba todo el tiempo estar haciendo algo mal. Los rostros norteamericanos, como saben, sonríen continuamente, con todos los dientes, sin motivo alguno. Pero una sonrisa española es difícil de ganar», escribió.

«Por eso», prosiguió, «es de especial importancia para mí que hayan elegido sonreírme hoy con la entrega de este asombroso y extraordinario premio, auspiciado por la Princesa de Asturias. Quería expresar mi gratitud y también decir algo sobre la gratitud porque es una palabra interesante». En su discurso explicó el origen etimólógico de la palabra, kharis en griego que «por lo general, se traduce como gracia o favor. La gracia es tanto objetiva como subjetiva», apuntaba, antes de señalar que «siempre es recíproca» y agradecer «profundamente esta gracia que hemos intercambiado entre nosotros».

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