Sandra Hernández

Cada cuerpo reacciona de forma distinta al parón del verano. Inés Jiménez, fundadora de Arde Barre y fisioterapeuta, lo explica con honestidad: «Genéticamente todos somos muy diferentes y no reaccionamos igual al estímulo de dejar de entrenar. Lo que le ocurre al cuerpo al dejar de entrenar pilates es como dejar de entrenar otro deporte: deja de tener tanto tono, se hincha más, pierde fuerza y resistencia«. Hay una buena noticia en todo esto: el cuerpo tiene memoria.

«El deporte también es muy agradecido en cuanto a memoria del cuerpo para recuperar lo que antes se tenía. Ya no cuesta tanto llegar al punto donde estábamos porque el cuerpo tiene memoria«, explica Jiménez. Pero eso no significa que se pueda volver de golpe al nivel previo. »Si antes de dejar de practicarlo hacías X, no querer llegar a ese nivel de inmediato, ya que puede generar frustración, lesión y mucho agotamiento muscular«, advierte.

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Ese agotamiento genera un círculo difícil de romper. «El agotamiento conlleva a una peor recuperación post-ejercicio que generará un cansancio en el que te meterá en un círculo vicioso, porque a su vez, debido al cansancio, entrenarás mal y seguirás cansado», explica Jiménez. Escuchar al cuerpo y saber hasta dónde se puede llegar cada sesión es, para ella, lo más importante al retomar. Cansancio hay siempre al volver. La clave está en distinguir el que es normal del que avisa de que hoy toca bajar el ritmo.

El ejercicio con el que empezar

Al volver, lo prioritario es la respiración, la movilidad y la activación del core. «Uno de los ejercicios que recomendaría es el Pelvic Curl o puente de hombros, ya que activa el core, moviliza la columna vértebra a vértebra, activa la respiración, fortalece toda la cadena posterior (glúteos, isquios y espalda) y además es de muy baja carga«, explica Jiménez. También recomienda el gato-vaca, las rotaciones de piernas tumbada para trabajar torsiones de espalda, y el puente de glúteo.

El error más común es entrenar a la misma intensidad de antes del verano. «Cuando se prioriza la intensidad sin tener la preparación previa, se pierde la respiración, se pierde la técnica, la alineación, el control del movimiento«, advierte Jiménez. No escuchar al cuerpo, otra vez, es el segundo gran fallo que ve en sus alumnos al retomar la práctica en septiembre.


Inés Jiménez, fundadOra de Arde Barre y fisioterapeuta.


D.R.


Cuánto se tarde en recuperar el nivel

No hay un número exacto de sesiones válido para todo el mundo. «Depende de muchos factores, como el tiempo del parón, la actividad física que se haya llevado a cabo en vacaciones, la edad y la capacidad de recuperación, en qué condición física vienen, si han comido y bebido mal o, por el contrario, se han cuidado«, explica Jiménez. Como referencia orientativa, dos semanas suelen ser suficientes, el equivalente a entre seis y ocho sesiones.

¿Existe un ejercicio capaz de resetear el cuerpo por completo? «Partiendo de la base de que ningún ejercicio hace un reset completo del cuerpo, el Pelvic Curl es muy bueno», aclara Jiménez. Más que un ejercicio para «ponerse en forma», sirve para reorganizar el cuerpo antes de volver a entrenar con intensidad.

«Esa combinación de movilidad, estabilidad, fuerza y control es lo que nos impulsa a muchos profesionales a llevarlo a cabo en el return«, resume Jiménez. Es el punto de partida más habitual entre los instructores de pilates precisamente por eso: trabaja varios frentes a la vez.

El cuerpo, recién salido de vacaciones, no necesita un ejercicio espectacular sino uno que le devuelva la conexión perdida. El Pelvic Curl cumple esa función antes de que llegue el momento de exigir más.

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