No es lo mismo hacer aquagym en el agua que practicar pilates sobre el agua. Teresa Vázquez de Castro, responsable de Educación y Producto de Club Pilates España, aclara esta distinción antes de nada: para practicar pilates hace falta una superficie sobre la que trabajar, como una tabla de SUP o una plataforma flotante de piscina. No se trata de hacer ejercicios de pie dentro del agua sin ningún apoyo.
Cuando la práctica se traslada a una superficie inestable como una tabla de SUP, algunos principios del método pasan a un segundo plano. «El control, la precisión o la fluidez pasan a un segundo plano porque el propio entorno hace mucho más difícil mantenerlos«, explica Vázquez de Castro. Otros principios, en cambio, ganan protagonismo: »La concentración o la coordinación cobran todavía más importancia. Estar en una situación de desequilibrio constante obliga a estar mucho más presente«.
No es, según Vázquez de Castro, el escenario ideal para practicar pilates de forma habitual. «Pero sí una opción divertida para salir de la rutina. Y no hay que olvidar que disfrutar también forma parte de una vida saludable«, señala. El valor de esta práctica no está tanto en el método en sí como en el entorno que la rodea.
«Más que aportar beneficios específicos al método pilates, creo que el mayor valor está en el entorno. Estar en contacto con el agua y con la naturaleza tiene un efecto muy positivo a nivel físico y mental«, explica Vázquez de Castro. Caerse forma parte del juego. Y quizás ahí está la clave: cuando el error es lo normal, deja de dar miedo. Se disfruta más sin perseguir la perfección en cada movimiento.
Qué ejercicios funcionan mejor en el agua
Más que hablar de los ejercicios ideales, Vázquez de Castro prefiere señalar cuáles evitar. «No recomendaría ejercicios muy exigentes en cuanto a estabilidad o aquellos que requieren un control muy preciso de la columna o de cualquier otra articulación«, explica. La razón es sencilla: en una tabla que se mueve constantemente, cualquier ejercicio que ya sea exigente en tierra se vuelve mucho más arriesgado.
En un entorno inestable es preferible optar por movimientos sencillos que permitan mantener una buena técnica. «Aprovechar la resistencia del agua sin luchar constantemente contra ella«, resume Vázquez de Castro. La prioridad no es la dificultad del ejercicio sino la calidad con la que se puede ejecutar sobre una superficie que no deja de moverse.
Pilates sobre tabla SUP.
Pexels.
Para quién es recomendable y para quién no
El pilates sobre tabla es una opción para personas con un estado físico relativamente bueno y sin lesiones importantes. «No sería la opción más adecuada para personas con lesiones relevantes, problemas importantes de equilibrio o situaciones especiales como el embarazo, ya que la inestabilidad añade un nivel de dificultad que puede no ser el más recomendable«, advierte Vázquez de Castro.
¿Ofrece los mismos beneficios que la práctica en estudio? «Son experiencias diferentes. Sin duda, el mejor lugar para practicar pilates sigue siendo un estudio especializado, donde existen las condiciones ideales para aprender, recibir correcciones y aplicar correctamente los principios del método«, afirma Vázquez de Castro.
El pilates en el agua puede ser una alternativa muy entretenida para el verano y una forma distinta de moverse. «Pero no sustituye el trabajo que se realiza sobre la esterilla o en reformer cuando el objetivo es progresar en la práctica«, concluye Vázquez de Castro. Sirve como complemento estacional, no como sustituto de la práctica habitual.












