Aloña Fdez. Larrechi

Ha sido una de las grandes apuestas de la Feria del Libro de Madrid. Lo has visto en tu librería de cabecera, en el metro o en las stories de tus amigos más lectores. El ama de casa que te mira sonriente desde una portada dividida en dos (que a los más seriéfilos les puede recordar a Bruja Escarlata y Visión) es una de las imágenes de la temporada estival. En su interior se encuentra una de las novelas más comentadas este verano. Porque Caro Claire Burke, autora de Yesteryear, ha sabido conjugar en su ópera prima alguno de los temas del momento a través de un adictivo relato que se adentra en el lado oscuro del universo influencer.

Después de tres meses en la lista de los libros más vendidos de Estados Unidos, AdN ha publicado en España la historia de Natalie Heller Mills. Una mujer que es un trasunto de Nara Smith, Hannah Neeleman o, a nivel nacional, Roro. O lo que es lo mismo, una tradwife. Influencers que abrazan los roles de género tradicionales, priorizando la maternidad y el cuidado de la familia y rechazan el feminismo moderno, la igualdad o la necesidad de tener una carrera profesional. Y entre reels sobre cómo hacer pan, su propia línea de productos del hogar y el odio que le profesan algunas de sus seguidoras, Natalie amanece repentinamente en 1855.

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Con la adaptación de la novela de Burke en marcha, de la mano de Amazon MGM y Anne Hathaway como productora y protagonista, estas son las razones por las que Yesteryear es una de las novelas más comentadas este verano.

Las claves del éxito de Yesteryear

La escritora estadounidense, que hasta la publicación de su primera novela era conocida por presentar el podcast sobre cultura y política Diabolical Lies, narra la historia de Natalie a través de dos momentos de su vida diferentes. Por un lado, el lector acompaña a la confusa tradwife en su aparición a mediados del siglo XIX. Por otro, descubrimos cuales son las circunstancias que han llevado a la protagonista a convertirse en influencer, desde que llega a la universidad y siente que sus creencias y su forma de ser son objeto de burlas de sus compañeras, hasta que vive en una granja con su familia.


Portada de Yesteryear, la novela de Caro Claire Burke.


AdN

A pesar de que el cebo es la primera, y es innegable que la propuesta narrativa está planteada de una manera muy atractiva, es la segunda la que resulta más interesante, porque su arranque son los primeros trazos de esa mujer que no sabe por qué ha perdido de vista el siglo XXI, pero también porque desnuda el universo influencer. Ese en el que no es lo mismo la vida pública que se ve en las redes sociales que la privada, lejos de los encuadres bucólicos, la estudiada iluminación o los estilismos impecables. Todas queremos saber más sobre esto y es muy disfrutable descubrir que, en realidad, todo es pura fachada.

Natalie es la encargada de narrar su(s) propia(s) historia(s) y Burke se sirve de esto para retratar la ideología política del Estados Unidos conservador del que forma parte la protagonista. Una mujer a la que no le tiembla la voz a la hora de afirmar que «las mujeres autoproclamadas progresistas (…) eran químicamente adictas a odiar a las mujeres como yo», pero también que «si querías ser una mujer cristiana rica y mantener una buena posición, tenías que renegar públicamente de todos tus lujos para poder seguir poseyéndolos». Y que consigue emparentarse con un eterno aspirante a la presidencia del país, perteneciente, cómo no, al partido conservador.

Y todo, a pesar de su protagonista

Tan comentado como el argumento de Yesteryear ha sido la personalidad y el carácter de Natalie. Porque la protagonista de la novela de Caro Claire Burke no es una mujer con la que sea fácil empatizar. O mejor dicho, Natalie es una persona horrible. Egocéntrica e interesada, la escritora no ha determinado (cuando se le ha preguntado) la fe de su personaje, dejándola en «cristiana fundamentalista», pero si algo está claro es que son muchas las lectoras que se identificarán como sus «enemigas». Porque la antagonista de Yesteryear, Reena, podríamos ser cualquiera de nosotras.


Caro Claire Burke, autora de YEsteryear.


AdN


Y es que, en esos años universitarios, Natalie encontró todo eso que ella no quería ser, y la mayoría de las mujeres sí, encarnado en su compañera de habitación, Reena: una mujer independiente, que alcance el éxito laboral y se sienta realizada. Y la protagonista crítica sin tapujos la trampa de la mujer trabajadora, analiza el laberinto laboral que aterra a las nuevas generaciones, que no quieren ser madres ni trabajadoras como lo fueron sus predecesoras, y convierte a su antagonista en su pensamiento/consuelo recurrente cuando se quiere convencer de que es ella quien encarna el éxito.

El peso de los valores familiares, tanto los que te imponen como los que se inculcan o la diferencia entre las expectativas que las clases altas tienen puestas en sus hijos y lo que ellos quieren, son otros de los temas que Yesteryear trata en sus casi 500 páginas. Una lectura adictiva e interesante cuyo desenlace no te dejará indiferente y, sobre todo, te planteará diversas interrogantes que te harán recordar esta historia tiempo después de haberla disfrutado.

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