
«Esto es el paraíso», es la primera definición que da sobre la vida en Jordania. «Me adapté más rápido de lo imaginado, pensá que llegué en octubre y estoy muy cómodo. Tengo que definir algunos temas personales, pero este lugar es de las mejores cosas que me pasaron en la vida».
Sin vueltas, el bonaerense de Mercedes, José Comalini (35), alias «Pera», no oculta su bienestar en Amán, la capital jordana donde vive hace nueve meses. Dice que le agarró rápido la mano a las costumbres, los hábitos religiosos, la comida, el horario y está encantado con la gente. «Contra los prejuicios, es muy abierta, supongo que porque Jordania es de los países musulmanes más occidentales culturalmente hablando», dice.
El argentino cuenta que le pusieron Pera por un festejado gol que hizo con el mentón cuando tenía siete años: «Yo lo grité mucho, pero me agarraba la pera y me preguntaban qué había pasado… Y bueno, reconocí que el gol había sido con la pera y desde entonces me llaman así en todos lados… y lo terminé aceptando y me encariñé».
Según Pera, una de las cosas que más lo sorprendió cuando llegó a Jordania fue que se encontró con una idiosincrasia triunfalista. «Obviamente, los jordanos están a full con el Mundial, a pesar de que ya están eliminados. La tienen complicada con Argentina, aunque se ilusionan con dar un batacazo como hizo Arabia Saudita en el mundial pasado, pero no lo creen ni ahí… Es más, cuando me ven, se dan cuenta que soy argentino por mis tatuajes de Messi y Maradona en mis piernas y lo primero que me dicen es que les tengamos piedad. Están preocupados, temen ser humillados y no les gusta perder, ¿sabés?, no toleran la derrota, no les da lo mismo, aunque saben que no tienen cómo pelearla», describe.
Comalini trabaja para la Barça Academy de Jordania, una semillero futbolero que está creciendo en Amán.Futbolero e hincha de Boca, Comalini trabaja para la Barça Academy de Jordania, un semillero de fútbol perteneciente al Barcelona, donde prepara a chicos Sub-10, Sub-12 y Sub-16. «Nos contrataron porque quieren levantar el nivel, buscan parecerse a la mencionada Arabia, que está en otro nivel para la zona y para eso buscan miradas europeas, sudamericanas. Hay muchos chicos interesantes, hay potencial, y si bien la mayoría son jordanos, también vienen a la escuela chicos palestinos, turcos, iraquíes«, relata.
Lo primero que advierte «el profe» es que, en general, «para jugar al fútbol a los jordanos les falta viveza criolla, no tienen calle, no tienen esa picardía necesaria y que con el tiempo uno se las puede transmitir» y agrega: «El Mundial les cambió la cabeza, pero hay que tener en claro que la liga local es muy floja, los partidos son aburridos y las canchas están con las tribunas mitad y mitad. Los equipos más importantes no llegan el Estadio Olímpico, que es donde se juegan los partidos».
Le gusta a José, como buen docente, contar algunas historias o profundizar en algún tema como el clásico del fútbol jordano: Al Faisaly vs Al Wehdat. «Hay una rivalidad que va mucho más allá de lo deportivo, porque divide al país entre los ciudadanos de origen jordano y los de origen palestino. Al Faisaly es el club más antiguo y ganador del país, tradicionalmente con población jordana nativa. Mientras que Al Wehdat surgió en un campamento de refugiados palestinos. Acá el 60 por ciento de la población es de origen palestino», indica.
En tren de aportar simpáticas pildoritas, el argentino cuenta que «la Chiqui Tapia» de la liga jordana es una mujer, ex nadadora olímpica. «Se llama Samar Nassar y no sólo es la actual Secretaria General de la Federación de Fútbol, sino que es conocida como la mente maestra detrás de la histórica clasificación de Jordania al Mundial. Samar dirige la gestión operativa y estratégica de las selecciones y ligas del país», explica.
Comalini en el imponente desierto de Wadi Rum, a unos 320 kilómetros de Amán.Comalini remarca que, curiosamente, Samar Nassar «es licenciada en biología molecular y genética, y nació en Beirut, Líbano, de donde eran oriundos sus padres, que se mudaron a Amán cuando la actual dirigente tenía 5 años. Y desde que maneja los hilos de la Federación, Jordania obtuvo el subcampeonato de la Copa Asiática (2023) y de la Copa Árabe (2025), lo que evidencia el crecimiento».
Son casi las once de la noche en Amán y el argentino se deshace en elogios: «Es una ciudad maravillosa, que no se parece a ninguna otra en el mundo… Y mirá que yo viajé mucho, pero no le encuentro similitudes con otras. Es culturalmente impresionante, con gente amable solidaria, tiene buena comida, consigo carne para asados casi como en Buenos Aires y hay barrios con vida nocturna donde la gente se expresa libremente. ¿Seguridad? Absolutamente, acá no pasa nada, hay calidad de vida. El que roba puede pasarla muy mal: o le cortan la mano o tiene una pena de cárcel muy fuerte».
En Jordania fumar narguile es una tradición profundamente arraigada y popular.Pera sólo una vez sintió cierta sensación de zozobra. «Fue en plena época de la guerra entre Irán e Israel… Acá estamos pegados a la frontera con Israel y a veces las detonaciones me helaban la sangre. Creo que fue el 28 de febrero pasado cuando los misiles pasaron por encima nuestro… Pensá que la Academia donde trabajo está cerca del límite con Palestina y escuchábamos todas las explosiones. Yo temblaba, pero a la vez veía a los pibes que seguían jugando como si nada y ahí me empecé a relajar», recuerda.
Comalini vive en un barrio que se llama Abdoun, «que es como el Palermo de Buenos Aires y donde predomina un ambiente internacional, con lo cual no hay restricciones».
«Yo puedo andar en musculosa y pantalón corto, algo que sería más difícil en otras zonas. Esa imprudencia se llama ‘haram’, que significa prohibido. Pero en lo personal, nunca tuve ningún tipo de inconveniente, hay mucho respeto hacia el extranjero y debo decir que a los argentinos nos aman», cuenta.
«Los asados que comemos acá no tienen nada que envidiarle a los de Argentina», dice Comalini.El argentino dice que ser de la tierra de Messi y Maradona le abrió puertas, le hicieron invitaciones y todo tipo de regalos: «No me deja de sorprender el jordano cuando ve uno de mis tatuajes -también tengo un mate- y quiere demostrarme su empatía y generosidad. Me han invitado a comer, me hicieron regalos como ropa, perfumes y también descuentos. A veces me da un poco de cosita, pero no les gusta que les digas que no, o les rechaces algún presente».
No será un sábado más en Jordania y aunque el partido será a las cinco de la mañana de allá se espera que todos mirarán el partido. «Están todos los bares, restoranes y hoteles reservados. No se lo van a perder por nada en el mundo. Y el Teatro Romano estará hasta las manos. La camiseta de la selección jordana está agotada. No te voy a decir que el fútbol superó a la religión, que acá es sagrada, pero sin duda en estos días se vivió una revolución», señala.
Pera verá el partido solo, o con algunos argentinos. «Veré, porque es a las cinco de la mañana… Me invitaron a un vip en un hotel, pero no me da, yo soy muy especial cuando veo a la Argentina, quiero estar tranquilo…. Y los jordanos lo vivirán a su manera, para ellos se juegan el honor, la vergüenza. Y manifiestan unas ganas locas por ver a Messi contra su seleccionado. Para el jordano que Messi esté del otro lado no tiene precio. Ojalá que juegue un rato para darles el gusto a esta gente tan querida», cierra.








