Sandra Hernández

En los últimos años, el colágeno se ha convertido en uno de los suplementos más populares dentro del cuidado de la piel. Sin embargo, no todos los productos que encontramos en el mercado funcionan igual ni responden a las mismas necesidades. «No todos los suplementos de colágeno son iguales», explica Claudia Popa, química, experta en dermocosmética y formulación y fundadora de Eiralabs. Aunque muchos parten de los mismos péptidos de colágeno hidrolizado, existen diferencias importantes entre ellos, desde el origen del colágeno hasta la dosis o la formulación completa del producto.

Una de las claves está en cómo se obtiene ese colágeno. «No todos los péptidos de colágeno son iguales: el proceso de hidrólisis determina el perfil de péptidos bioactivos y su funcionalidad en el organismo», señala Claudia Popa. Este proceso divide la proteína en fragmentos más pequeños que el cuerpo puede absorber con mayor facilidad. Aun así, el resultado final puede variar bastante dependiendo de la tecnología empleada o de la materia prima utilizada.

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En suplementación, los tipos más habituales son el colágeno tipo I y tipo III, presentes de forma natural en la piel, el cabello y las uñas. Por eso suelen ser los más utilizados en fórmulas orientadas al cuidado cutáneo. «En el cuidado de la piel, lo más habitual es encontrar péptidos de colágeno hidrolizado tipo I, derivados normalmente de colágeno marino o bovino», explica la especialista. También existe el colágeno tipo II, que aparece con más frecuencia en productos destinados al cuidado de las articulaciones y el cartílago.




Select Collagen Active Mobility & Joints de Eiralabs, con colágeno marino, ácido hialurónico y vitamina C, ayuda a apoyar la movilidad y el bienestar de las articulaciones.


D.R.


A la hora de elegir un suplemento, no basta con fijarse únicamente en el reclamo principal del envase. Tal y como advierte Popa, conviene revisar la dosis real de colágeno, ya que algunos productos contienen cantidades demasiado pequeñas para resultar eficaces. También influyen otros factores, como la calidad de la materia prima o la formulación global del producto. De hecho, el colágeno suele funcionar mejor cuando se combina con nutrientes que favorecen su síntesis, como la vitamina C o determinados minerales.

En los últimos años también ha aumentado la investigación científica sobre este ingrediente. Diferentes estudios han analizado el impacto de los péptidos de colágeno hidrolizado en distintos tejidos del organismo. En el caso de la piel, algunas investigaciones apuntan a que su consumo regular puede ayudar a mejorar parámetros como la elasticidad, la hidratación o la apariencia de las arrugas. Aun así, los resultados dependen de factores como la dosis, el tipo de péptidos o la duración de la suplementación.

Por eso, antes de elegir un suplemento conviene tener claro cuál es el objetivo. «Si se busca mejorar la apariencia de la piel, lo más habitual es optar por péptidos de colágeno tipo I combinados con nutrientes que apoyen la salud cutánea», explica Claudia Popa. En cambio, cuando el foco está en las articulaciones, se suelen utilizar otras formas de colágeno o combinaciones con ingredientes específicos para el tejido cartilaginoso. En cualquier caso, cada vez más expertos coinciden en que no se trata solo de tomar colágeno, sino de apostar por fórmulas bien diseñadas que apoyen la salud desde diferentes vías.

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