{"id":67964,"date":"2023-03-05T15:30:00","date_gmt":"2023-03-05T15:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/somoscordobeses.com\/2023\/03\/05\/golondrin\/"},"modified":"2023-03-05T15:30:00","modified_gmt":"2023-03-05T15:30:00","slug":"golondrin","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/2023\/03\/05\/golondrin\/","title":{"rendered":"Golondrin"},"content":{"rendered":"<div id=\"news-body\">\n<div>\n<p>Acostumbro a titular el relato con el nombre del sujeto que configure su tema central. A veces son hallazgos caprichosos, o simples y curiosas deformaciones idiom\u00e1ticas. En este caso es el nombre de un bote de madera, y quieran los dioses del r\u00edo, siga si\u00e9ndolo, que fue nuestra primera y fundacional embarcaci\u00f3n, all\u00e1 por la Isla Nag\u00fce. Quien lo pint\u00f3, por primera y \u00fanica vez, ten\u00eda su orgullo de carpintero y letrista, pero comenz\u00f3 a estampar el nombre sobre la banda de estribor, desde la mitad hacia la proa, con<br \/>letras grandes, pretenciosas, y claro, le falt\u00f3 espacio.<\/p>\n<p> Sobraba un car\u00e1cter y no entr\u00f3 la \u201ca\u201d. Entonces le qued\u00f3 \u201cGolondrin\u201d. Este elemento, esencial para el isle\u00f1o, lleg\u00f3 a nuestras manos por absoluta casualidad. Cierta tarde de<br \/>principios de oto\u00f1o, con nuestro amigo Iturbides, vecino y cuidador de la casa, decidimos internarnos isla adentro, pechando la maciega. \u00cdbamos en busca de una horqueta, bifurcaci\u00f3n de dos arroyos muy angostos, que eran la verdadera sangr\u00eda de la isla.<\/p>\n<p> Por all\u00ed entraba la marea del Rio de la Plata, muy pr\u00f3xima en esa zona hace m\u00e1s de 50 a\u00f1os, y por all\u00ed tambi\u00e9n, sal\u00eda en la bajante. Al decir del gu\u00eda \u201cera un buen pesquero\u201d. Y as\u00ed llevamos equipos de pesca y algunas provisiones, vestidos con ropa liviana y sombreros de paja. Ahorro, para otra oportunidad, relatar el sacrificio sobrehumano de aquella marcha. Lo cierto es que alcanzamos a uno de esos arroyos en plena bajante.<\/p>\n<p> Encarnamos con trocitos de coraz\u00f3n de vaca, lombrices coloradas y gordas, pero los piques no fueron tantos ni tan valiosos: alternamos bagres&nbsp;sapos, peque\u00f1os pat\u00edes, y una tararira. Ya nos pon\u00edamos en marcha de regreso cuando&nbsp;Iturbides se qued\u00f3 inm\u00f3vil, mirando lejos desde el albard\u00f3n. Aferrado a una rama de un \u00fanico sauce, su \u00edndice derecho se\u00f1alaba el fondo del arroyo, cuyas aguas en bajante siempre eran muy transparentes.<\/p>\n<p> Nos asomamos tambi\u00e9n, a ver algo que brillaba cerca de la superficie. Sin vacilar, me intern\u00e9 en el agua con fondo de barro blando y algunas ra\u00edces; aspir\u00e9 hondo<br \/>y me sumerg\u00ed. Casi al mismo tiempo, reaparec\u00ed entusiasmado y en un grito:<\/p>\n<p> -\u201cEs un bote, toqu\u00e9 el remate de la roda de bronce. Eso es lo que brillaba. Parece que est\u00e1 bastante entero\u201d, alcanc\u00e9 a explicar.<br \/>-\u201cEste se ha soltado de alguna chata arenera\u201d, alguien advirti\u00f3. \u201cHabr\u00e1 que ver si lleva el nombre o la matr\u00edcula del buque madre\u201d<\/p>\n<p> Muy lejos de reparar en cuestiones legales, nos gan\u00f3 la euforia de haber encontrado un bote sobre el lecho del r\u00edo. All\u00ed mismo iniciamos la removida de las que parecieron toneladas de barro, esas que lo hab\u00edan mantenido sujeto en el fondo, al que lleg\u00f3, seguramente, empujado por alguna sudestada. Lo cierto es que conseguimos alivianarlo hasta poder&nbsp;izarlo sobre los juncos y apoyarlo, pesadamente, sobre un enorme camalote. Mostraba un respetable rumbo en la aleta de estribor, por donde se habr\u00eda llenado de agua y, por ser de madera, habr\u00eda recorrido vaya a saber uno cu\u00e1nta distancia a media agua hasta tropezar con la horqueta.<\/p>\n<p> Bien amarrado, lo dejamos hasta el d\u00eda siguiente, que volvimos en una lanchita que nos prestaron, provistos de un trozo de encerado, y sogas de diversos largos y<br \/>grosores. Con la lona ensayamos un parche que funcion\u00f3 y as\u00ed, en un remolque casi \u00e9pico hasta la isla, nos llev\u00f3 m\u00e1s de medio d\u00eda pero lo rescatamos. En cambio, el arreglo cost\u00f3 m\u00e1s de media temporada, porque el Golondrin era bastante harag\u00e1n y solo se pon\u00eda a trabajar en serio los fines de semana, cuando frente a nosotros no hab\u00eda excusa valedera.<\/p>\n<p> En pocos meses todo el bote hab\u00eda sido prolijamente recorrido y reparado el rumbo con unas tablas de cedro paraguayo que nos hab\u00eda regalado el due\u00f1o del astillero Caracoles; hasta nos dimos el gusto de barnizarlo completo y hacerle un piso de listones que era casi una perfecci\u00f3n. Colecta por medio, compramos dos remos y dos toletes y, con el tiempo, hizo su aparici\u00f3n un motorcito Arch\u00edmedes, 2 HP, y a partir de entonces todo el Bajo del Temor pas\u00f3 a ser nuestro.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Texto de Rodolfo Perri<\/p>\n<p> Acostumbro a titular el relato con el nombre del sujeto que configure su tema central. A veces son hallazgos caprichosos, o simples y curiosas deformaciones idiom\u00e1ticas. En este caso es el nombre de un bote de madera, y quieran los dioses del r\u00edo, siga si\u00e9ndolo, que fue nuestra primera y fundacional embarcaci\u00f3n, all\u00e1 por la Isla Nag\u00fce. Quien lo pint\u00f3, por primera y \u00fanica vez, ten\u00eda su orgullo de carpintero y letrista, pero comenz\u00f3 a estampar el nombre sobre la banda de estribor, desde la mitad hacia la proa, con<br \/>letras grandes, pretenciosas, y claro, le falt\u00f3 espacio.<\/p>\n<p> Sobraba un car\u00e1cter y no entr\u00f3 la \u201ca\u201d. Entonces le qued\u00f3 \u201cGolondrin\u201d. Este elemento, esencial para el isle\u00f1o, lleg\u00f3 a nuestras manos por absoluta casualidad. Cierta tarde de<br \/>principios de oto\u00f1o, con nuestro amigo Iturbides, vecino y cuidador de la casa, decidimos internarnos isla adentro, pechando la maciega. \u00cdbamos en busca de una horqueta, bifurcaci\u00f3n de dos arroyos muy angostos, que eran la verdadera sangr\u00eda de la isla.<\/p>\n<p> Por all\u00ed entraba la marea del Rio de la Plata, muy pr\u00f3xima en esa zona hace m\u00e1s de 50 a\u00f1os, y por all\u00ed tambi\u00e9n, sal\u00eda en la bajante. Al decir del gu\u00eda \u201cera un buen pesquero\u201d. Y as\u00ed llevamos equipos de pesca y algunas provisiones, vestidos con ropa liviana y sombreros de paja. Ahorro, para otra oportunidad, relatar el sacrificio sobrehumano de aquella marcha. Lo cierto es que alcanzamos a uno de esos arroyos en plena bajante.<\/p>\n<p> Encarnamos con trocitos de coraz\u00f3n de vaca, lombrices coloradas y gordas, pero los piques no fueron tantos ni tan valiosos: alternamos bagres&nbsp;sapos, peque\u00f1os pat\u00edes, y una tararira. Ya nos pon\u00edamos en marcha de regreso cuando&nbsp;Iturbides se qued\u00f3 inm\u00f3vil, mirando lejos desde el albard\u00f3n. Aferrado a una rama de un \u00fanico sauce, su \u00edndice derecho se\u00f1alaba el fondo del arroyo, cuyas aguas en bajante siempre eran muy transparentes.<\/p>\n<p> Nos asomamos tambi\u00e9n, a ver algo que brillaba cerca de la superficie. Sin vacilar, me intern\u00e9 en el agua con fondo de barro blando y algunas ra\u00edces; aspir\u00e9 hondo<br \/>y me sumerg\u00ed. Casi al mismo tiempo, reaparec\u00ed entusiasmado y en un grito:<\/p>\n<p> -\u201cEs un bote, toqu\u00e9 el remate de la roda de bronce. Eso es lo que brillaba. Parece que est\u00e1 bastante entero\u201d, alcanc\u00e9 a explicar.<br \/>-\u201cEste se ha soltado de alguna chata arenera\u201d, alguien advirti\u00f3. \u201cHabr\u00e1 que ver si lleva el nombre o la matr\u00edcula del buque madre\u201d<\/p>\n<p> Muy lejos de reparar en cuestiones legales, nos gan\u00f3 la euforia de haber encontrado un bote sobre el lecho del r\u00edo. All\u00ed mismo iniciamos la removida de las que parecieron toneladas de barro, esas que lo hab\u00edan mantenido sujeto en el fondo, al que lleg\u00f3, seguramente, empujado por alguna sudestada. Lo cierto es que conseguimos alivianarlo hasta poder&nbsp;izarlo sobre los juncos y apoyarlo, pesadamente, sobre un enorme camalote. Mostraba un respetable rumbo en la aleta de estribor, por donde se habr\u00eda llenado de agua y, por ser de madera, habr\u00eda recorrido vaya a saber uno cu\u00e1nta distancia a media agua hasta tropezar con la horqueta.<\/p>\n<p> Bien amarrado, lo dejamos hasta el d\u00eda siguiente, que volvimos en una lanchita que nos prestaron, provistos de un trozo de encerado, y sogas de diversos largos y<br \/>grosores. Con la lona ensayamos un parche que funcion\u00f3 y as\u00ed, en un remolque casi \u00e9pico hasta la isla, nos llev\u00f3 m\u00e1s de medio d\u00eda pero lo rescatamos. En cambio, el arreglo cost\u00f3 m\u00e1s de media temporada, porque el Golondrin era bastante harag\u00e1n y solo se pon\u00eda a trabajar en serio los fines de semana, cuando frente a nosotros no hab\u00eda excusa valedera.<\/p>\n<p> En pocos meses todo el bote hab\u00eda sido prolijamente recorrido y reparado el rumbo con unas tablas de cedro paraguayo que nos hab\u00eda regalado el due\u00f1o del astillero Caracoles; hasta nos dimos el gusto de barnizarlo completo y hacerle un piso de listones que era casi una perfecci\u00f3n. Colecta por medio, compramos dos remos y dos toletes y, con el tiempo, hizo su aparici\u00f3n un motorcito Arch\u00edmedes, 2 HP, y a partir de entonces todo el Bajo del Temor pas\u00f3 a ser nuestro.<\/p>\n<\/div>\n<p>Texto de Rodolfo Perri.<\/p>\n<h4>por Juan Ferrari<\/h4>\n<div>\n<h3>Galer\u00eda de im\u00e1genes<\/h3>\n<\/p><\/div>\n<\/div>\n<nav class=\"navigation post-navigation\" role=\"navigation\" aria-label=\"Continue Reading\">\n<h2 class=\"screen-reader-text\">Continue Reading<\/h2>\n<\/nav>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acostumbro a titular el relato con el nombre del sujeto que configure su tema central. A veces son hallazgos caprichosos, o simples y curiosas deformaciones idiom\u00e1ticas. En este caso es el nombre de un bote de madera, y quieran los dioses del r\u00edo, siga si\u00e9ndolo, que fue nuestra primera y fundacional embarcaci\u00f3n, all\u00e1 por la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":67965,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[20,2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67964"}],"collection":[{"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=67964"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67964\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/67965"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=67964"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=67964"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=67964"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}