{"id":57865,"date":"2022-11-18T23:27:00","date_gmt":"2022-11-18T23:27:00","guid":{"rendered":"https:\/\/somoscordobeses.com\/2022\/11\/18\/mundos-intimos-mi-tatarabuela-fue-esclava-yo-vivo-lejos-de-mi-familia-y-a-veces-pienso-como-habra-sido-para-ella-dejar-la-suya\/"},"modified":"2022-11-18T23:27:00","modified_gmt":"2022-11-18T23:27:00","slug":"mundos-intimos-mi-tatarabuela-fue-esclava-yo-vivo-lejos-de-mi-familia-y-a-veces-pienso-como-habra-sido-para-ella-dejar-la-suya","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/2022\/11\/18\/mundos-intimos-mi-tatarabuela-fue-esclava-yo-vivo-lejos-de-mi-familia-y-a-veces-pienso-como-habra-sido-para-ella-dejar-la-suya\/","title":{"rendered":"Mundos \u00edntimos. Mi tatarabuela fue esclava: yo vivo lejos de mi familia y a veces pienso c\u00f3mo habr\u00e1 sido para ella dejar la suya"},"content":{"rendered":"<p>Hoy me han vuelto a preguntar por qu\u00e9 estoy aqu\u00ed. Otra vez. Supongo que es inevitable. Cuando hablo queda claro que hay algo a lo que no pertenezco, algo que no soy, que no es lo m\u00edo. \u00bfC\u00f3mo llegu\u00e9 aqu\u00ed? \u00bfC\u00f3mo ca\u00ed en esta humilde capital de provincias? \u00bfQu\u00e9 hago en Pamplona?, me preguntan con cierta curiosidad, como si algo no encajara, como si no tuviera del todo sentido.<\/p>\n<p>Me pregunto si a mi tatarabuela de Cabo Verde le hac\u00edan esa pregunta en Buenos Aires o si simplemente asum\u00edan que era una esclava de alg\u00fan lugar lejano. Me pregunto de qu\u00e9 origen fue arrancada. De qu\u00e9 violencia ven\u00eda. C\u00f3mo hac\u00eda para pertenecer. A qu\u00e9 se aferraba. En d\u00f3nde buscaba su libertad. En d\u00f3nde encontraban <strong>sus manos los hilos para tejer amor, para crear su mundo <\/strong>en unas circunstancias tan crueles. Me pregunto si lleg\u00f3 a encontrar su propio lugar en tierra ajena.<\/p>\n<p>Y \u00bfyo? \u00bfQu\u00e9 hago aqu\u00ed? Antes ten\u00eda que mentir, ocultar el verdadero motivo. Utilizar palabras sin verdad, muertas. Ahora digo que estoy aqu\u00ed por amor. Ya no tengo motivos para mentir, ya no tengo que cubrirle las espaldas a nadie. Vine por un hombre. Me enamor\u00e9 y me lanc\u00e9 a la aventura. Me movi\u00f3 el amor, pero de alg\u00fan modo ya arrastraba el anhelo de irme. Me imaginaba viviendo lejos. Pensaba en la distancia. \u00bfQu\u00e9 es lejos? \u00bfLejos de qu\u00e9?<\/p>\n<div data-index=\"1\"> <picture> <span> <svg> <use xlink:href=\"http:\/\/www.clarin.com\/#icon-expand\" xmlns:xlink=\"http:\/\/www.w3.org\/1999\/xlink\" \/> <\/svg> <\/span> <\/picture><figcaption>Paula, la tatarabuela de Cabo Verde que fue esclava, junto a Juan, t\u00edo de Roc\u00edo Wittib, cerca del a\u00f1o 1948. <\/figcaption><\/div>\n<p>Pienso que aprend\u00ed a anhelar esa distancia de los ojos, de la alegr\u00eda, del acento de una de mis bisabuelas. En ella hab\u00eda un horizonte, un lugar lejano, una forma diferente de hacer las cosas, de nombrar, de cantar, de vivir. Era de Corvelle, un pueblo de Ourense. La abuela Conce, la abuela de mi mam\u00e1 y de mis t\u00edas. La madre de la t\u00eda Luz, el t\u00edo Hugo y de mi abuela Yolanda, la abuela que no conoc\u00ed. Yolanda, la madre que le falt\u00f3 a mi mam\u00e1 y a mis t\u00edas demasiado pronto. Ahora tengo 33, los a\u00f1os que ten\u00eda cuando muri\u00f3. Los cumpl\u00ed muy consciente de la edad que estaba alcanzando. Supongo que el tiempo que somos est\u00e1 marcado por el tiempo que fueron nuestras personas antes. Igual que nos marcan sus historias, sus or\u00edgenes.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed mucha gente habla de sus apellidos, de sus ocho apellidos. Hay un orgullo particular entre algunas personas por el hecho de que todos sean del mismo origen. Las ra\u00edces, los lugares de nacimiento, los antepasados. Es curioso. <strong>Mis or\u00edgenes son tan diversos que ser\u00eda absurdo sentirme orgullosa de uno y no de otro<\/strong>, de aqu\u00ed y no de all\u00e1. Supongo que me resulta azaroso y anecd\u00f3tico el lugar de nacimiento, y por eso no encuentro raz\u00f3n de orgullo en ello porque mi historia, igual que la historia de la humanidad, es la historia de las migraciones. Es decir, la historia del azar.<\/p>\n<p>Wittib, Grimoldi, Olivera, Rodr\u00edguez, Sartori, Poma, Luckaup, Gonz\u00e1lez. Esos son mis ocho apellidos. Mi abuelo, el padre de mi pap\u00e1, naci\u00f3 en Transilvania aunque pertenec\u00eda a una colonia de alemanes. Mi segundo apellido es italiano, no sabemos bien qui\u00e9n lo trajo a nuestra sangre. Mi bisabuela y bisabuelo por parte de mi mam\u00e1 llegaron a Buenos Aires desde Galicia. Alguien lleg\u00f3 del norte de Argentina. Mi bisabuela por parte paterna era italiana y mi bisabuelo era hijo de mi tatarabuela de Cabo Verde y de un marinero sueco.<\/p>\n<div data-index=\"2\"> <picture> <span> <svg> <use xlink:href=\"http:\/\/www.clarin.com\/#icon-expand\" xmlns:xlink=\"http:\/\/www.w3.org\/1999\/xlink\" \/> <\/svg> <\/span> <\/picture><figcaption>En la imagen (de izquierda a derecha, sentadas) la t\u00eda Clotilde, la bisabuela Mar\u00eda, la bisabuela Conce y, de pie, a la madre de Roc\u00edo Wittib con ella en brazos. <\/figcaption><\/div>\n<p>Pienso en Paula, mi tatarabuela esclava. Vivi\u00f3 m\u00e1s de 100 a\u00f1os, dicen que 110. Su apellido real no lo sabemos, llevaba el de la familia a la que serv\u00eda, Olivera. Tuvo dos hijos. Tom\u00e1s con un hombre esclavo y Pedro con el marinero sueco. As\u00ed que Pedro, el abuelo de mi pap\u00e1, naci\u00f3 negro con ojos azules. Al parecer a Paula se la llevaron de Cabo Verde unos portugueses, la vendieron en Brasil y de Brasil la llevaron a Argentina. Nunca volvi\u00f3 a Cabo Verde.<\/p>\n<p>Supongo que si tengo alguna fortaleza en mi ser, viene de ah\u00ed. De la fuerza de mi tatarabuela Paula para soportar la esclavitud, para sobrevivirla, para seguir adelante y vivir m\u00e1s de 100 a\u00f1os. De la fuerza de Magda que sali\u00f3 con 10 a\u00f1os del puerto de G\u00e9nova y nunca volvi\u00f3 a salir de Buenos Aires. <strong>De la fuerza de mi bisabuela Concepci\u00f3n al irse con 18 a\u00f1os de Corvelle <\/strong>a buscar su propio destino, a vivir su propia vida. De la fuerza de todas y todos los que resistieron y se aventuraron con mi sangre antes que yo.<\/p>\n<p>Mi bisabuela Concepci\u00f3n lleg\u00f3 a Buenos Aires en barco huyendo de un casamiento que le hab\u00edan arreglado sus padres. Quer\u00edan casarla con un hombre mayor. Se neg\u00f3 al casamiento y se march\u00f3. Nunca volvi\u00f3 a ver a su madre, ni volvi\u00f3 a su pueblo hasta que fue mayor, 50 a\u00f1os despu\u00e9s. La hu\u00edda tambi\u00e9n es b\u00fasqueda. Aunque no sepamos muy bien de qu\u00e9. Al tiempo de llegar a Buenos Aires se encontr\u00f3 un d\u00eda por Avenida de Mayo con Isauro, un hombre aproximadamente de su edad, vecino de otro pueblo de Galicia. Y naci\u00f3 el amor.<\/p>\n<p>Mi amor naci\u00f3 en una mirada. Yo ten\u00eda 22 a\u00f1os, la edad en la que el amor se encuentra as\u00ed, un d\u00eda de repente, a primera vista. Entr\u00f3 en mi vida como un animal salvaje, me comi\u00f3 el coraz\u00f3n. Estaba casado y ten\u00eda 46 a\u00f1os. Trabaj\u00e1bamos en la misma empresa. Viv\u00edamos en Buenos Aires, mi ciudad, donde \u00e9l era un directivo forastero. Me enamor\u00e9 al mirarlo, sin saber absolutamente nada de \u00e9l, sin haberlo visto nunca antes. De esa mirada nacieron ocho a\u00f1os de aventuras. Esa es la historia que me trajo hasta aqu\u00ed. Un relato cl\u00e1sico de amor rom\u00e1ntico ya un poco pasado de moda.<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 a Pamplona con un visado franc\u00e9s. Fue la \u00fanica manera que encontr\u00e9 para poder moverme libremente por Europa durante un a\u00f1o. Los visados, esa forma de colonialismo actual. Depende qu\u00e9 pasaporte o nacionalidad tengas puedes ir a tal o cual pa\u00eds con o sin visado, con o sin restricciones de tiempo, con m\u00e1s o menos posibilidades. <strong>No somos iguales unas que otros<\/strong>. Mis bisabuelos de Galicia no tuvieron mayor inconveniente al llegar a Buenos Aires. No ha sido igual para m\u00ed al hacer la ruta inversa casi 100 a\u00f1os despu\u00e9s. No es lo mismo ir de norte a sur que de sur a norte.<\/p>\n<p>Cuando caduc\u00f3 el visado estuve a punto de volver a Argentina: no encontraba alternativas para quedarme al amparo de la legalidad. Pero el hombre al que amaba me pidi\u00f3 que no me fuera. Dijo que se iba a divorciar y que podr\u00edamos casarnos para no tener problemas de papeles. Las promesas, otro cl\u00e1sico del amor rom\u00e1ntico de amantes. As\u00ed fue como entr\u00e9 en la ilegalidad. Puede que haya tomado malas decisiones, no lo niego, no me importa demasiado. Si es as\u00ed, ni siquiera me arrepiento.<\/p>\n<p>\u00bfSe preguntar\u00edan mis tatara y bisabuelas, de tanto en tanto, qu\u00e9 hac\u00edan en Buenos Aires? \u00bfQu\u00e9 significaba para ellas estar ah\u00ed? \u00bfC\u00f3mo sent\u00edan el territorio en el cuerpo, en la identidad? Llevo casi siete a\u00f1os en esta amable ciudad y a veces, de pronto, me invade una extra\u00f1a sensaci\u00f3n, un golpe de conciencia me sacude, me entra la desorientaci\u00f3n existencial. Como un cortocircuito del esp\u00edritu que en lugar de chispas lanza preguntas, dudas, cuestiones. Al principio de la ilegalidad estaba desorientada. <strong>No sab\u00eda muy bien qu\u00e9 hacer. Despu\u00e9s me sent\u00ed atrapada. Imposibilitada. <\/strong>Paralizada en esa forma de no ser, en ese anulamiento existencial. La falta de papeles es un abandono en los limbos, en la crueldad de los estados. El mundo se vuelve una barrera, un muro, un no. Y las personas nos volvemos invisibles. Habitamos entre lo incierto y el miedo, a la espera de que las cosas cambien, de que el tiempo pase, de volver a caminar al otro lado de la sombra.<\/p>\n<p>Mi motivo, al menos, no era dram\u00e1tico como el de otras personas ilegales que lo est\u00e1n por cuestiones realmente graves, duras. Tal vez igual de duras que las de mi tatarabuela Paula. Est\u00e1 claro que la vida se ensa\u00f1a con quienes muerden el hambre, la opresi\u00f3n, el horror. No hay m\u00e1s que verlo. Cada d\u00eda son m\u00e1s evidentes las desigualdades. Es el s\u00edntoma de estos malos tiempos. En cambio, mi motivo era un pecado. Mi circunstancia una aventura. Un argumento kamikaze. Un sentimiento que me llev\u00f3 demasiado lejos.<\/p>\n<p>\u00c9l desapareci\u00f3 de mi vida de repente. Una noche fuimos al teatro, luego a cenar, nos despedimos como cualquier d\u00eda y no volv\u00ed a verlo. A veces todav\u00eda me pregunto \u00bfd\u00f3nde est\u00e1? \u00bfQu\u00e9 ha pasado? Miro de vez en cuando las llaves de su casa como si pudieran abrirme la puerta hacia alguna respuesta. <strong>Su existencia se me ha vuelto un iceberg dentro<\/strong>. Una masa inmensa de hielo a la deriva por mis entra\u00f1as. Hay quienes perciben su presencia flotando en mis ojos, lo que nadie ve es su profundidad clav\u00e1ndose en mi fondo.<\/p>\n<p>Me las arregl\u00e9 como pude. Pas\u00e9 una temporada limpiando casas y cuidando ni\u00f1as hasta que consegu\u00ed gracias a un amigo, un c\u00f3modo trabajo desde casa. No estaba mal pero la ilegalidad segu\u00eda ah\u00ed, en m\u00ed, en mi cuerpo, en mi lugar de origen, en mis documentos, en la imposibilidad de vivir en las cosas del mundo, en la contradicci\u00f3n de vivir intentando no habitar. En la preocupaci\u00f3n de mi mam\u00e1, de mi pap\u00e1, de mi hermano, de mis hermanas, de los familiares, de las amigas.<\/p>\n<p>En lo de vivir sin habitar ten\u00eda cierta experiencia. La de la amante, claro. Sab\u00eda borrarme a m\u00ed misma, pasar desapercibida, ser discreta, esconderme, callar. Es decir, sab\u00eda vivir en el lado contrario de la vida, que no es la muerte sino la no vida. La no vida que es la vida silenciada, la vida reducida a no ser m\u00e1s que un secreto, un desliz. La vida que se aleja escondi\u00e9ndose de la vida. As\u00ed que estaba un poco acostumbrada. Ya era, en cierto modo, invisible. Ya sab\u00eda hacer trampa y jugar a no ser.<\/p>\n<p>Mi situaci\u00f3n a pesar de todo en comparaci\u00f3n con la de otras personas ilegales no era tan mala. <strong>Quiero decir, tuve momentos felices, divertidos, risas, viajes, borracheras, alegr\u00edas<\/strong>. Incluso publiqu\u00e9 un libro estando ilegal. No estaba segura de querer publicar, ni del libro pero se dio la oportunidad y me pareci\u00f3 divertido, absurdo, parad\u00f3jico poder hacerlo sin tener papeles. Hicimos hasta una presentaci\u00f3n p\u00fablica, fue gracioso. A veces la vida tiene esas sorpresas, esos chistes. Esas extra\u00f1as formas de resistencia.<\/p>\n<p>A\u00fan as\u00ed, a menudo ten\u00eda la sensaci\u00f3n de que la vida ocurr\u00eda fuera de m\u00ed, delante de mis ojos. Yo la miraba pasar como se mira un r\u00edo, a un costado de su fluir. Los d\u00edas, los meses, el da\u00f1o. Pasaban. Yo a un costado, mirando. Esperando. Arrastrando el peso de mi iceberg, soportando su g\u00e9lido dolor. Atrapada en el v\u00e9rtigo del presente que no conoce futuro. Condenada a la incertidumbre, esa gran compa\u00f1era, ese pan de cada d\u00eda, ese aprendizaje, esa sombra, paisaje, escozor.<\/p>\n<p>Para salir de la ilegalidad tuve que esperar. Parece f\u00e1cil pero ese tiempo de espera, adem\u00e1s de un desprop\u00f3sito, es un tiempo en el que reina la vulnerabilidad y el desasosiego. Es decir, un tiempo tirano, un tiempo que se convierte en una garra m\u00e1s de violencia estructural clav\u00e1ndose en la carne. Dicen, espera un poco, aguanta, si soportas, si no te quedas por el camino, si no te pierdes, si sobrevives, podr\u00e1s quedarte. La ley del m\u00e1s fuerte. As\u00ed funcionan las modalidades del sistema. El refugio es prisi\u00f3n. Siempre hay que cumplir alguna condena.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s de pensar que iba a casarme con el amor de mi vida, esa fantas\u00eda que me cost\u00f3 la ilegalidad, consegu\u00ed la residencia. Y aqu\u00ed sigo. No supe irme, no quise, no pude. No s\u00e9 muy bien. Algo me mantiene en esta ciudad. <strong>El tiempo hila sus propias tramas.<\/strong> El territorio echa ra\u00edces dentro mientras vamos y venimos. La vida nos aferra sin que nos demos cuenta al lugar en el que estamos, a las personas que nos rodean. Se va detr\u00e1s de una ilusi\u00f3n, supongo. Detr\u00e1s de una luz. En el mejor de los casos. En los peores se busca la luz en el abismo. La ilusi\u00f3n pasa, queda la b\u00fasqueda.<\/p>\n<p>Y la burocracia, por supuesto. Ahora estoy tramitando la nacionalidad. Parece una vuelta al origen, es curioso. Una de mis hermanas a su vez est\u00e1 haciendo su nacionalidad francesa, mientras mi hermano, mi otra hermana y mi pap\u00e1 tramitan la rumana, y mi mam\u00e1 consulta la ley de nietos del estado espa\u00f1ol. Toda la familia intentando recuperar de alg\u00fan modo el pasado, certificando y notificando quienes somos, de d\u00f3nde venimos, qui\u00e9nes nos trajeron aqu\u00ed.<br \/>\u2014\u2014\u2014\u2013<\/p>\n<p><em><strong>Roc\u00edo Wittib<\/strong> no tiene profesi\u00f3n. No se define por c\u00f3mo se gana la vida porque hoy es una cosa y ma\u00f1ana otra. De hecho, lo que m\u00e1s la define es que preferir\u00eda no tener que vender su fuerza de trabajo para poder vivir. Cuando no trabaja se dedica a vivir. Camina, contempla, escribe, lee, hace fotos, mira pel\u00edculas y est\u00e1 en los bares. Ha publicado la plaquette \u201cPoemas para perseguir sin prisa el silencio\u201d (2016), en la editorial portuguesa Temas Originais, los libros \u201cLa herida que besa el pu\u00f1al\u201d (Ediciones en Huida), \u201c35 veces vamos a hablar de la misma mierda\u201d (Ediciones Liliputienses) y algunos textos en revistas virtuales.<\/em><\/p>\n<nav class=\"navigation post-navigation\" role=\"navigation\" aria-label=\"Continue Reading\">\n<h2 class=\"screen-reader-text\">Continue Reading<\/h2>\n<\/nav>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy me han vuelto a preguntar por qu\u00e9 estoy aqu\u00ed. Otra vez. Supongo que es inevitable. 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