{"id":41964,"date":"2022-06-04T01:01:00","date_gmt":"2022-06-04T01:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/somoscordobeses.com\/2022\/06\/03\/mundos-intimos-mi-primera-vez-fue-con-una-trabajadora-sexual-despues-la-llame-y-empezamos-una-gran-amistad\/"},"modified":"2022-06-04T01:01:00","modified_gmt":"2022-06-04T01:01:00","slug":"mundos-intimos-mi-primera-vez-fue-con-una-trabajadora-sexual-despues-la-llame-y-empezamos-una-gran-amistad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/2022\/06\/04\/mundos-intimos-mi-primera-vez-fue-con-una-trabajadora-sexual-despues-la-llame-y-empezamos-una-gran-amistad\/","title":{"rendered":"Mundos \u00edntimos. Mi primera vez fue con una trabajadora sexual. Despu\u00e9s la llam\u00e9 y empezamos una gran amistad."},"content":{"rendered":"<div>\n<p>A los 15 a\u00f1os, el sexo ya era el tema principal en nuestras an\u00e9cdotas y charlas entre amigos. Nadie hab\u00eda cogido con nadie, pero todos los chistes giraban en torno a ponerla.<\/p>\n<p>Una noche nos juntamos en la casa de un amigo. No fue nadie, solo yo. Nos quedamos jugando al truco y tomando un fernet. Todav\u00eda me costaba mucho el gusto del alcohol, lo tomaba para que, en alg\u00fan momento, mi lengua y mi cabeza pudieran soltarse definitivamente.<\/p>\n<p>Y, de pronto, me lo propuso.<strong> Tenemos que llamar a una puta, me dijo.<\/strong> Por supuesto, le respond\u00ed que s\u00ed. Y despu\u00e9s nos pusimos a imaginarnos c\u00f3mo ser\u00eda, mientras termin\u00e1bamos la partida y el vaso.<\/p>\n<div>\n<div> <picture><source media=\"(min-width: 720px)\"><\/picture><figcaption>\n<p>Adolescencia. Santiago Haber Ahumada y un amigo decidieron que era hora de iniciarse en el sexo. <\/p>\n<\/figcaption><\/div>\n<\/div>\n<p>Durante esa semana, \u00e9l ven\u00eda con las novedades de la organizaci\u00f3n: que hab\u00eda visto unos n\u00fameros en el diario, que yo pod\u00eda ir a dormir a su casa el s\u00e1bado, que nos tendr\u00edamos que ir temprano de la juntada en lo de Claudio, otro amigo, para encontrarnos con la persona en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Tener sexo con una chica me parec\u00eda algo imposible. Apenas hab\u00eda llegado a dar alg\u00fan que otro beso, siempre de casualidad. As\u00ed que esto se presentaba como la gran oportunidad para atravesar esa barrera.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el s\u00e1bado, nos excusamos con los chicos diciendo que la madre de mi amigo nos obligaba a volver m\u00e1s temprano, y nos fuimos. <strong>Fue raro, porque la juntada estaba buena<\/strong>. De pronto tuvimos que pedir que nos abrieran y todos nos miraron sin entender bien por qu\u00e9 nos \u00edbamos realmente. O eso pens\u00e9 yo, y lo m\u00e1s probable es que a nadie le importara nuestra fuga prematura.<\/p>\n<p>Llegamos caminando al motel. En la puerta, mi amigo me dijo que ten\u00edamos media hora cada uno. Y que nos sal\u00eda 300 pesos. Saqu\u00e9 mi mitad y se la di. Qu\u00e9 bueno que \u00e9l se encargue de todo, pens\u00e9.<\/p>\n<p>Qui\u00e9n va primero, le pregunt\u00e9 con timidez. Lo resolvimos con un piedra, papel o tijera. Al mejor de tres. Gan\u00e9. Fue la primera vez que sent\u00ed miedo: me di cuenta que era real, que esto iba a pasar.<\/p>\n<p>Me toqu\u00e9 los bolsillos para chequear: billetera, celular, llaves y forros.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 la mujer en cuesti\u00f3n. <strong>Ven\u00eda con una minifalda, zapatos, una remera y un buzo.<\/strong> Era morocha y petisa.<\/p>\n<p>Nos pregunt\u00f3 si \u00e9ramos nosotros. Mi amigo le dijo que s\u00ed y nos salud\u00f3 con un beso en el cachete.<\/p>\n<p>Bueno, c\u00f3mo hacemos, nos pregunt\u00f3. Voy yo primero, dije. Y entramos.<\/p>\n<p>Antes del cuarto hab\u00eda un patiecito de cemento que se pod\u00eda cerrar con unas cortinas muy sucias. De la pared colgaba un peque\u00f1o tanque de agua.<\/p>\n<p>Ella avanz\u00f3 y abri\u00f3 la puerta. Pasamos. Cerr\u00f3 la puerta.<\/p>\n<p>De la habitaci\u00f3n apenas me acuerdo. Ten\u00eda la cama en el centro con un cubrecama verde, dos mesas de luz y creo que un ba\u00f1o a la derecha.<\/p>\n<p>Me dijo que se llamaba Camila. Santiago, le dije yo.<\/p>\n<p><strong>Me invit\u00f3 a sacarme la ropa. Nos desvestimos al mismo tiempo<\/strong>. Me mir\u00f3 con ternura y sent\u00ed pudor: era un pich\u00f3n a punto de ser desplumado.<\/p>\n<p>Me pregunt\u00f3 cu\u00e1ntos a\u00f1os ten\u00eda. No se sorprendi\u00f3 cuando le dije que ten\u00eda 15.<\/p>\n<p>Nos sentamos en la cama y me dijo que la ten\u00eda m\u00e1s grande que muchas que hab\u00eda visto.<\/p>\n<p>Sent\u00ed que me estaba mintiendo, que era algo que lo dec\u00eda en autom\u00e1tico, que hasta pod\u00eda decirlo sin ver el cuerpo que ten\u00eda enfrente. Le dije que nunca me import\u00f3 demasiado el tama\u00f1o, la verdad es que no ten\u00eda mucho para comparar. Pero igual le pregunt\u00e9 si hab\u00eda estado con muchos ese d\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Y nos quedamos hablando un rato largo sobre su trabajo, los dos desnudos sobre la cama tendida<\/strong>.<\/p>\n<p>Cuando faltaban 10 minutos para que terminara mi turno, hicimos lo que ten\u00edamos que hacer. Quiz\u00e1s esperaba alguna sensaci\u00f3n m\u00e1xima, un orgasmo superlativo en comparaci\u00f3n a los que hab\u00eda experimentado, pero fue m\u00e1s bien una desilusi\u00f3n: no llegu\u00e9 a relajarme ni a disfrutar de verdad el momento. Fue un tr\u00e1mite en el que me puso apenas contento llegar a completarlo.<\/p>\n<p>Sal\u00ed de la habitaci\u00f3n y Camila se qued\u00f3 adentro, acomod\u00e1ndose la ropa.<\/p>\n<p>Mi amigo me pregunt\u00f3 c\u00f3mo hab\u00eda estado. Bien, le respond\u00ed. Me choc\u00f3 la mano y entr\u00f3.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 esperando afuera, con una molestia en mi pecho. \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00edamos decidido hacer eso y no esperar a hacerlo con alguien de nuestra edad, en el momento que fuera? De pronto me di cuenta que nada iba a ser distinto a pesar de haber debutado. <u>No iba a ocurrir nada m\u00e1gico, no iba a entrar en una danza de sexo imparable<\/u> con mil mujeres distintas todos los fines de semana.<\/p>\n<p>Estaba decepcionado de m\u00ed.<\/p>\n<p>Se abri\u00f3 la puerta. Sali\u00f3 mi amigo y, unos segundos despu\u00e9s, Camila.<\/p>\n<p>Le dimos la plata y nos subimos los tres a un taxi que nos estaba esperando afuera. Ella se pele\u00f3 con el taxista porque cerr\u00f3 muy fuerte la puerta.<\/p>\n<p>Nos bajamos a dos cuadras de la casa de mi amigo. Caminamos en silencio. Esa noche apenas pude dormir.<\/p>\n<p><strong>La semana siguiente fue igual a las dem\u00e1s.<\/strong> No le contamos a nadie lo de aquella noche, y sospech\u00e9 que mi amigo tambi\u00e9n sent\u00eda un poco de verg\u00fcenza, o decepci\u00f3n. Lo cierto es que tampoco lo hablamos nunca m\u00e1s entre nosotros. Solo a veces, cuando ten\u00edamos que definir qui\u00e9n iba a comprar una coca o hacer algo engorroso y lo resolv\u00edamos con un piedra, papel o tijera, nos mir\u00e1bamos y sonre\u00edamos. Para nosotros hab\u00eda sido el piedra, papel o tijera m\u00e1s importante de nuestras vidas, y cualquiera que viniera despu\u00e9s era un simple tr\u00e1mite, un eco en nada parecido al de aquella noche.<\/p>\n<p>Unos d\u00edas despu\u00e9s, cuando el malestar baj\u00f3 un poco, comenc\u00e9 a pensar mucho en Camila. En un recreo le ped\u00ed prestado el celular a mi amigo para llamar a mi mam\u00e1, y busqu\u00e9 en su historial de llamadas. Sab\u00eda qu\u00e9 d\u00eda la hab\u00eda llamado, y tambi\u00e9n sab\u00eda que jam\u00e1s hab\u00eda agendado el n\u00famero.<\/p>\n<p>Le escrib\u00ed. Le dije qui\u00e9n era y que quer\u00eda verla. Nos juntamos el viernes siguiente en la Plaza del Indio, en Valle Viejo, localidad que est\u00e1 pegada a la capital de Catamarca.<\/p>\n<p>Estuve esperando m\u00e1s de 15 minutos en un banco, pensando que estaba haciendo cualquier cosa, hasta que apareci\u00f3. Ven\u00eda vestida muy parecido a la \u00faltima vez.<\/p>\n<p>Me pregunt\u00f3 qu\u00e9 quer\u00eda hacer y le dije que quer\u00eda comer un pancho. <strong>Nos acercamos a los puestitos y me compr\u00e9 uno en Kela<\/strong>, una de las mejores pancher\u00edas de la ciudad. Me cost\u00f3 hacerle entender que no quer\u00eda tener sexo con ella, solo quer\u00eda charlar. Esa noche seguimos la conversaci\u00f3n que hab\u00edamos tenido en el motel. Le gustaba mucho hablar de los clientes que ten\u00eda, sin nombrarlos, por supuesto. Yo la escuchaba maravillado.<\/p>\n<p>Cuando ya nos est\u00e1bamos yendo, me dijo que le deb\u00eda 300 pesos, pero que me hac\u00eda precio y me cobraba 100. Yo pens\u00e9 que era una joda, pero no. Le dije que no ten\u00eda esa plata, nunca se me ocurri\u00f3 que me iba a cobrar. Me sent\u00ed un est\u00fapido. No importa, me dijo, la pr\u00f3xima me pag\u00e1s. Y se fue.<\/p>\n<p>La semana siguiente le quise dar los 100 pesos, pero me dijo no, que me los guardara, pero que supiera que se los deb\u00eda. As\u00ed naci\u00f3 nuestra amistad.<\/p>\n<p>Nos ve\u00edamos todas las semanas. Me cont\u00f3 que ten\u00eda 34 a\u00f1os, que ten\u00eda un hijo, que hac\u00eda muchos a\u00f1os trabajaba de prostituta.<\/p>\n<p>Una de las primeras veces <strong>me anim\u00e9 a preguntarle si le gustaba ese trabajo<\/strong>, y me dijo que no sab\u00eda, que al principio lo hizo por necesidad y que en ese momento era algo que eleg\u00eda. Tengo d\u00edas buenos y malos como todos los trabajadores, pero ser puta me hizo menos da\u00f1o que las relaciones amorosas, me dijo ri\u00e9ndose.<\/p>\n<p>Camila era peronista y de Boca, y me hablaba seguido de estas dos cosas. Yo soy de River y en ese momento me hac\u00eda el de izquierda, m\u00e1s que nada por llevar la contra. Discut\u00edamos mucho sobre pol\u00edtica, sobre f\u00fatbol, sobre drogas. Pele\u00e1bamos mucho, pero a los dos nos encantaba.<\/p>\n<p>Creo que, en el fondo, con la pasi\u00f3n con la que hablaba, me hizo admirar al peronismo, sin admitirlo jam\u00e1s. Pero yo nunca fui bueno ocultando lo que siento, y ella lo sab\u00eda. Cada vez sonre\u00eda m\u00e1s hacia un costado cuando discut\u00edamos ideolog\u00edas, como quien sabe que est\u00e1 ganando la batalla y sigue por puro disfrute, para ver hasta d\u00f3nde puede arrastrarse el derrotado. Tambi\u00e9n sol\u00eda decirme que parec\u00eda m\u00e1s grande de lo que era. Y eso me importaba mucho m\u00e1s que aquella frase sobre mi pito en la habitaci\u00f3n del telo.<\/p>\n<p><strong>Con Camila fum\u00e9 mi primer porro, a los 17.<\/strong> Un d\u00eda nos juntamos en un barcito al que \u00edbamos cada tanto, y me dijo que hab\u00eda llegado el momento. Lo prendi\u00f3 y me lo pas\u00f3. Le dije que deber\u00eda haberme invitado mucho antes, que cada uno deber\u00eda hacer lo que se le cante en el momento que quiera, pero para ella no estaba bien fumar porro de joven.<\/p>\n<p>Por supuesto, nadie supo jam\u00e1s de nuestra relaci\u00f3n. Ni siquiera mi amigo con el que hab\u00edamos compartido una hora de su cuerpo. Tampoco se lo tuve que aclarar, Camila siempre entendi\u00f3 que ten\u00eda que ser as\u00ed.<\/p>\n<p>Con el tiempo empez\u00f3 a molestarme el no poder contarle a nadie de su existencia. Sab\u00eda que era un problema m\u00edo, pero no pod\u00eda hacerle frente a mis contradicciones.<\/p>\n<p><strong>Siempre me arrepent\u00ed de eso.<\/strong><\/p>\n<p>En 2011, despu\u00e9s de egresar del secundario, me vine a vivir a Buenos Aires. Mantuvimos nuestra relaci\u00f3n por Facebook, pero no funcion\u00f3. Confieso que, en ese momento, no me di cuenta. Es como ver una planta marchitarse: para uno, la planta siempre est\u00e1 igual, pero se va muriendo todos los d\u00edas un poco.<\/p>\n<p>Cuando volv\u00eda a Catamarca la vi un par de veces, pero despu\u00e9s fui menos y cada vez ten\u00eda menos tiempo.<\/p>\n<p>Y as\u00ed dejamos de hablar.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n dej\u00e9 de pensar en Camila. <strong>Ten\u00eda nuevos amigos, una novia y una carrera <\/strong>que no entend\u00eda si me gustaba o no. Mi vida giraba alrededor de otras cosas.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, varios a\u00f1os despu\u00e9s, la busqu\u00e9 entre mis contactos de Facebook. Hac\u00eda noches que ven\u00eda so\u00f1ando con ella, yo iba caminando por una calle de noche, en Buenos Aires, y de pronto ella me chocaba desde un costado, ven\u00eda corriendo, escapando. Me miraba un segundo, me ped\u00eda perd\u00f3n y segu\u00eda corriendo. Desaparec\u00eda de mi vista.<\/p>\n<p>Me sorprendi\u00f3 no encontrarla en la b\u00fasqueda. Su usuario hab\u00eda desaparecido de la red social. Intent\u00e9 con algunas variaciones en el nombre, pero tampoco funcion\u00f3.<\/p>\n<p>Le escrib\u00ed al n\u00famero que ten\u00eda agendado. Nada.<\/p>\n<p>De pronto, surgieron en m\u00ed un mill\u00f3n de cosas que quer\u00eda contarle: mi militancia en una organizaci\u00f3n peronista, mis experiencias yendo a la cancha, las an\u00e9cdotas con las parejas que tuve. Cada vez que lo pensaba surg\u00eda algo nuevo para contarle. Eran cosas que a ella le hubiese encantado escuchar y yo hubiese amado que las escuchara.<\/p>\n<p>Me ard\u00eda el cuerpo de ganas de hablar con ella y no pod\u00eda solucionarlo.<\/p>\n<p>Casi como un impulso, como una respuesta automatizada de mis manos, cre\u00e9 un blog.<strong> Ah\u00ed empec\u00e9 a escribir peque\u00f1os relatos de mi vida, aquellas cosas que quer\u00eda contarle a Camila <\/strong>y no pod\u00eda. Esa misma noche escrib\u00ed cuatro seguidos. Me era imposible parar de escribir. Terminaba un relato y encontraba uno nuevo en mi recuerdo. Todo se traduc\u00eda en una nueva entrada del blog. Con el tiempo dej\u00e9 de extra\u00f1arla. Pero no pude dejar de escribir. Y as\u00ed nuestros caminos se separaron para siempre.<\/p>\n<p>Hubiese querido que fuera distinto. Que me llegara alg\u00fan mensaje de despedida, al menos. O que iba a cambiar su nombre, porque yo sab\u00eda que no se llamaba Camila. Algo.<\/p>\n<p>Escribiendo esto me fui dando cuenta por qu\u00e9 fue tan importante Camila para m\u00ed. Casi toda mi vida me sent\u00ed una persona contenida, casi reprimida. Es dif\u00edcil encontrar las palabras adecuadas, pero creo que quiero decir que no me sent\u00eda a gusto conmigo hasta hace muy poco. Y Camila fue la primera persona que me vio desnudo. Quiz\u00e1s aquella noche <strong>asoci\u00e9 la desnudez de mi cuerpo con la de mi ser,<\/strong> algo que, a los 15 a\u00f1os, no es tan extra\u00f1o. Y para m\u00ed fue una bocanada de aire puro. Con ella viv\u00ed cosas mucho m\u00e1s importantes que el sexo: me ense\u00f1\u00f3 a respirar profundo antes de tirarme por el precipicio. A mirar los cerros y entender que son parte de m\u00ed. A comer mandarinas mirando el cielo en una plaza en oto\u00f1o.<\/p>\n<p>A veces, algunas personas me preguntan por qu\u00e9 quise ser escritor. Y doy alguna explicaci\u00f3n cercana a lo filos\u00f3fico, o hago un chiste, una respuesta ingeniosa. Todos nos re\u00edmos o nos quedamos reflexionando sobre el arte, la importancia de expresarnos de alguna manera, de buscarnos dentro de nuestro cosmos interno y no caer en una escala de grises interminable.<\/p>\n<p>En el fondo, sin embargo, siempre estoy pensando lo mismo: todo fue culpa de Camila.<br \/>\u2014\u2014\u2014\u2014<\/p>\n<p><em><strong>Santiago Haber Ahumada.<\/strong> Nacido en Catamarca, se arranc\u00f3 a s\u00ed mismo de su tierra para estudiar en Buenos Aires. Pas\u00f3 por distintas carreras: Antropolog\u00eda, Comunicaci\u00f3n Social y Escritura. Asisti\u00f3 al taller de Walter Lezcano y descubri\u00f3 la poes\u00eda. All\u00ed, junto a sus compa\u00f1eros y amigos, form\u00f3 parte del Ciclo Monserrat, un ciclo de poes\u00eda itinerante con el que publicaron varias antolog\u00edas de poetas contempor\u00e1neos. Particip\u00f3 como invitado en diferentes revistas y publicaciones de poes\u00eda. Intenta escribir todos los d\u00edas, as\u00ed sea un peque\u00f1o poema, un sue\u00f1o, un tuit o un mensaje de whatsapp.<\/em><\/p>\n<div>\n<h2>TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA<\/h2>\n<\/div>\n<\/div>\n<nav class=\"navigation post-navigation\" role=\"navigation\" aria-label=\"Continue Reading\">\n<h2 class=\"screen-reader-text\">Continue Reading<\/h2>\n<\/nav>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A los 15 a\u00f1os, el sexo ya era el tema principal en nuestras an\u00e9cdotas y charlas entre amigos. Nadie hab\u00eda cogido con nadie, pero todos los chistes giraban en torno a ponerla. Una noche nos juntamos en la casa de un amigo. No fue nadie, solo yo. Nos quedamos jugando al truco y tomando un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":41965,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41964"}],"collection":[{"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41964"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41964\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/41965"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41964"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41964"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41964"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}