{"id":158223,"date":"2025-06-15T04:59:54","date_gmt":"2025-06-15T04:59:54","guid":{"rendered":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/2025\/06\/15\/esos-gustos-de-la-vida\/"},"modified":"2025-06-15T04:59:54","modified_gmt":"2025-06-15T04:59:54","slug":"esos-gustos-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/2025\/06\/15\/esos-gustos-de-la-vida\/","title":{"rendered":"Esos gustos de la vida"},"content":{"rendered":"<div class=\"media_block\"><\/div>\n<div><img src=\"http:\/\/cordobainforma.info\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/esos-gustos-de-la-vida.jpg\" class=\"ff-og-image-inserted\"><\/div>\n<p>Comidas y mujeres<\/p>\n<p>De los siete pecados capitales, solo dos han logrado posesionarse de m\u00ed en forma consistente y reiterada y me han hecho caer ante sus tentaciones: la gula y la lujuria, de preferencia combinadas. Compartir una comida con una mujer atractiva e inteligente inexorablemente me hace pensar que terminaremos en la cama. Y no hay foreplay mejor para m\u00ed que una gran comida con una buena conversaci\u00f3n. Y risas. As\u00ed fue con la mujer de mi vida cuando empezamos (y mantuvimos) una relaci\u00f3n de tantos a\u00f1os y as\u00ed fue con otras mujeres importantes en diferentes etapas de mi existencia. El otro vicio, ya que no pecado venial, que se suma a la gula y a la lujuria es la curiosidad, probablemente por deformaci\u00f3n profesional y por cierta propensi\u00f3n felina (por aquello de que \u201cla curiosidad mat\u00f3 al gato\u201d). Siempre despertaron mi atenci\u00f3n los sabores nuevos, las nuevas experiencias y las mujeres y los lugares sin conocer.<\/p>\n<p>Me gusta cocinar para alguien y me gusta que me cocinen, y siempre me intriga c\u00f3mo ser\u00e1n las mujeres que conozco cocinando y c\u00f3mo recibir\u00e1n lo que yo cocino. Despertar las papilas gustativas inexorablemente lleva para m\u00ed a despertar, tarde o temprano, todo el potencial er\u00f3tico de los cuerpos y siempre espero que la sinton\u00eda inicial entre una mujer y un hombre se despliegue lentamente y a plenitud con una comida compartida.<\/p>\n<div class=\"subscription\" readability=\"6.683257918552\">\n<p> Esto no les gusta a los autoritarios <\/p>\n<div class=\"subscription__container\" readability=\"6.1467391304348\">\n<div class=\"subscription__text-wrapper\" readability=\"31.20652173913\">\n<p> El ejercicio del periodismo profesional y cr\u00edtico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los due\u00f1os de la verdad. <\/p>\n<\/p><\/div><\/div><\/div>\n<p>Y en esto se equipar\u00e1n el slow food y la seducci\u00f3n. Precipitarse, atragant\u00e1ndose, con la comida y no disfrutarla lentamente y paso a paso equivale a una violaci\u00f3n gustativa. Apresurarse para tener sexo con una mujer sin recrear todas las etapas del juego de la seducci\u00f3n mutua raya en practicar la masturbaci\u00f3n casi a solas. La palabra clave es compartir. Y compartir con deleitaci\u00f3n y sin apresuramientos. Una armon\u00eda igualitaria dif\u00edcil de lograr.<\/p>\n<p>De la extraordinaria mujer con la que compart\u00ed tantos a\u00f1os de mi vida ya he hablado. Esta vez les toca a las otras mujeres. Las otras que, as\u00ed sea en menor medida, me han marcado. Tambi\u00e9n ha habido algunas, menos trascendentes y con las que me pod\u00eda prestar al sexo casual. No niego que este pueda ser atractivo y, a veces, altamente satisfactorio, pero nada supera para m\u00ed la lenta progresi\u00f3n de conocer y explorarse mutuamente, de fintear sin dar la estocada final, de enviar y recibir se\u00f1ales, de insinuar e intercambiar insinuaciones \u2013sea con las palabras o con el lenguaje corporal\u2013 en torno a un condumio compartido. El deseo se acrecienta y las se\u00f1ales sutiles que lo alimentan son como las de una comida en donde los sabores \u2013algunos m\u00e1s et\u00e9reos, otros m\u00e1s contundentes\u2013 van despertando las papilas y acariciando, lentamente, el paladar.<\/p>\n<p>Y como la diversidad de comidas, la diversidad de las interlocutoras en este juego permite desplegar una paleta de experiencias m\u00faltiples e insuperables. <\/p>\n<p>Reconozco que conoc\u00ed mujeres \u2013una en especial\u2013 que me excitaban con solo mirarlas o con darles la mano. Pero tarde o temprano esa mirada o ese contacto deb\u00edan asociarse, para m\u00ed, a un sabor, a una saz\u00f3n, a un dejo y a una placentera embocadura salada, dulce, \u00e1cida, picante, amarga o agridulce que me llevara a pensar en las sensaciones, aromas y degustaciones posibles que pudiera ofrecer mi interlocutora con su cuerpo y las que yo podr\u00eda ofrecerle con el m\u00edo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n reconozco que no es f\u00e1cil vivir con esta demanda perenne de anticipar con la mezcla de sabores y sensaciones t\u00e1ctiles el suave deslizar de los dedos por una piel, el regusto de una boca o de una vulva, la trepidaci\u00f3n y la agitaci\u00f3n que preceden y se contin\u00faan cuando los cuerpos se entrelazan y los sabores pasan a ser aromas, y tactos h\u00famedos o perfumados, y movimientos desbordados. <\/p>\n<p>Pero he vivido mi vida con esa carga sin considerarla tal. Y las im\u00e1genes que me persiguen con el recuerdo cubren una amplia gama de evocaciones.<\/p>\n<p>Desde un pastizal con sus tenues efluvios vegetales despu\u00e9s de un picnic de platos fr\u00edos y vino tibio; un whisky ofrecido como preludio de una comida mexicana al fresco; el sabor de una empanada de caz\u00f3n que desata una vor\u00e1gine de sensaciones sobre la arena caliente o, sencillamente, una frase sutil, aterciopelada e inteligente que se desplaza a trav\u00e9s de una mesa bien puesta y cubierta de diversos platos ya catados y de copas de vino a medio beber y toca alguna fibra desconocida que se desboca.<\/p>\n<p>Por fortuna, conoc\u00ed tambi\u00e9n mujeres que se abr\u00edan lentamente como una flor y esperaban pacientemente por m\u00ed, deleit\u00e1ndose con una carne bien aderezada, con un pez reci\u00e9n sacado del agua y asado a la parrilla, con un plato refinado que inclu\u00eda trufas o caviar, o inclusive con un plato magro pero sabroso preparado con esmero, dedicaci\u00f3n y buena saz\u00f3n. Y me deleitaba con su espera y demoraba la m\u00eda. Solo para acrecentar el placer mutuo.<\/p>\n<p>En todo caso, nada como la interacci\u00f3n de los sabores que precede a la interlocuci\u00f3n de los cuerpos. Un whisky antes y un cigarrillo despu\u00e9s solo son la par\u00e1bola de un encuentro sexual quiz\u00e1s apasionado pero precipitado y, a veces, desva\u00eddo. Un fest\u00edn de sabores, en cambio, precede, dilata, amplifica y enriquece el placer de los cuerpos. Y para los que fuman, no entra en contradicci\u00f3n con un cigarrillo o un puro despu\u00e9s que a\u00f1ade, con demora, el sabor o el aroma del tabaco.<\/p>\n<p>Confieso que he pecado. No me arrepiento. Y he pecado, con fruici\u00f3n, por partida doble. Creo que tanto por el placer de pecar como por la curiosidad que me despierta cometer pecado.<\/p>\n<p> Alimento de ancestros y de esp\u00edritus<\/p>\n<p>Llegamos agotados al Safari Park Hotel en Nairobi. Era temprano \u2013media tarde\u2013 pero el prolongado viaje desde Buenos Aires, con una larga espera de conexi\u00f3n en el aeropuerto de Johannesburgo sumado a la diferencia de seis horas y al jet lag hab\u00edan hecho mella en nosotros. Pese a nuestro agotamiento tuvimos que esperar por nuestra habitaci\u00f3n, pero cuando nos instalamos en ella nos llevamos una grata sorpresa \u2013amplia y luminosa, con muebles de madera y una cama con dosel del que ca\u00edan las cortinas mosquitero, un ba\u00f1o impecable y una magn\u00edfica veranda que daba a unos bien cuidados prados\u2013. El hotel ven\u00eda, adem\u00e1s, precedido por su leyenda. Aparentemente, antes de su \u00faltima reforma en 1974 hab\u00eda sido una parada insoslayable en el camino de los safaris y de los viajes al Monte Kenia y hab\u00eda alojado algunas celebridades de Hollywood y a Ernest Hemingway, por lo cual el bar del hotel llevaba su nombre. En todo caso, m\u00e1s de all\u00e1 de la cultura machista de la caza mayor y sus desbordes cinematogr\u00e1ficos (principalmente alcoh\u00f3licos y sexuales) que impregnaban su pasado, el hotel era tranquilo y acogedor.<\/p>\n<p>Mireya estaba cansada del largo viaje as\u00ed que le dije que pidiera algo al room service y se acostara, mientras que yo iba a saludar a Florence Mpay\u00e9 \u2013la anfitriona keniana de la conferencia\u2013 y a otros colegas que ya hab\u00edan llegado para participar en ella. El encuentro con mis colegas se prolong\u00f3 en el bar y en una comida ligera en donde repasamos temas y chismes, como era de rigor. Todos \u00e9ramos miembros de la red global que promov\u00eda la prevenci\u00f3n de conflictos y la construcci\u00f3n de la paz a nivel mundial, proced\u00edamos de diversos pa\u00edses y continentes y nos conoc\u00edamos desde hac\u00eda a\u00f1os. Cuando quise darme cuenta ya hab\u00eda ca\u00eddo la noche y, preocupado por c\u00f3mo estaba Mireya, volv\u00ed caminando a nuestra habitaci\u00f3n mientras apuraba un habano. Afortunadamente, Mireya estaba durmiendo tranquilamente, de manera que sal\u00ed a la veranda a terminar mi puro y entr\u00e9 luego en la habitaci\u00f3n y, como es mi costumbre en lugares en los que duermo por primera vez, cerr\u00e9 con pestillo la puerta y el ventanal que daban a la veranda y me asegur\u00e9 de que la puerta de entrada tambi\u00e9n tuviera el seguro puesto.<\/p>\n<p>No hab\u00edamos alcanzado a deshacer nuestras valijas, as\u00ed que rescat\u00e9 mi neceser y un pijama blanco de la m\u00eda, me duch\u00e9 y, empiyamado, abr\u00ed el mosquitero para acostarme de mi lado de la cama. Mireya segu\u00eda durmiendo pl\u00e1cidamente y las s\u00e1banas inmaculadas de la cama me estaban esperando para recuperarme del viaje y de los primeros intercambios con mis colegas. Cerr\u00e9 el mosquitero y me hund\u00ed, agotado, en un sue\u00f1o profundo.<\/p>\n<p>Unas horas despu\u00e9s (ser\u00edan las 2 de la madrugada, hora keniana) me despert\u00e9. Necesitaba ir al ba\u00f1o, pero no quer\u00eda despertar a Mireya, as\u00ed que, en la semipenumbra de la habitaci\u00f3n, descorr\u00ed el mosquitero y me sent\u00e9 en la cama. Al mirar hacia abajo en busca de mis pantuflas, me sorprendi\u00f3 ver unas manchas oscuras en las perneras de mi pijama blanco. Al principio lo atribu\u00ed a las sombras o a reflejos en la habitaci\u00f3n. Sin embargo, al mirar m\u00e1s de cerca, vi que eran dos manchas oscuras, compactas, a la altura de mis muslos y me sorprend\u00ed. Prend\u00ed la luz de mi mesita de noche y me qued\u00e9 paralizado al ver dos lamparones de sangre que resaltaban sobre el blanco de las perneras de mi pantal\u00f3n. Intuitivamente me di vuelta para ver si Mireya estaba bien y encontr\u00e9 que en la s\u00e1bana sobre la que yo hab\u00eda dormido se repet\u00eda la mancha de sangre, esta vez m\u00e1s extendida. Me palp\u00e9 para ver si ten\u00eda alguna herida. Y no, estaba sano y entero. Despert\u00e9 a Mireya y me quit\u00e9 el pantal\u00f3n del pijama. Efectivamente, no ten\u00eda ni un rasgu\u00f1o y del lado de Mireya la cama no mostraba ninguna mancha o salpicadura. Su pijama \u2013tambi\u00e9n blanco\u2013 estaba impoluto. De todas maneras, como dos simios que se esculcan en busca de par\u00e1sitos, nos revisamos mutuamente y no nos encontramos ni heridas ni picaduras visibles. No est\u00e1bamos asustados ni nerviosos \u2013tal vez por el cansancio del viaje\u2013, pero s\u00ed sorprendidos. Prend\u00ed todas las luces y empec\u00e9 a buscar alg\u00fan animal muerto o herido entre muebles y valijas. Mov\u00ed la cama y el aparador. Revis\u00e9 debajo de la cama. Busqu\u00e9 entre las cortinas del ventanal. Sacudimos s\u00e1banas y frazadas. Pero no encontramos nada.<\/p>\n<p>Intrigado, llam\u00e9 a la recepci\u00f3n del hotel y expliqu\u00e9 la situaci\u00f3n mientras que me pon\u00eda un pijama fresco. De la recepci\u00f3n me balbucearon en ingl\u00e9s algo as\u00ed como que \u201cno me preocupara\u201d y que ya iban para la habitaci\u00f3n. A los pocos minutos, golpearon la puerta e irrumpieron el gerente nocturno y el botones de turno y, por lo visto, todos los guardias de seguridad del hotel, la multitud que lleg\u00f3 desbordaba la habitaci\u00f3n y cada uno, de acuerdo con su nivel de ingl\u00e9s, trataba de calmarnos. Pero nosotros est\u00e1bamos tranquilos y solo busc\u00e1bamos una explicaci\u00f3n a lo sucedido. <\/p>\n<p>Sin atender a nuestras preguntas, despu\u00e9s de revisar minuciosamente de nuevo la habitaci\u00f3n, me arrebataron el pijama ensangrentado \u2013\u201cWe are going to send it to the cleaner\u201d, me dijo el gerente nocturno\u2013, y, sin mayores explicaciones o preguntas, cada uno de los reci\u00e9n llegados carg\u00f3 sobre su cabeza una de nuestras valijas o mochilas y r\u00e1pidamente nos trasladaron a una suite decorada con detalles africanos y armas mas\u00e1i, con una inmensa cama tambi\u00e9n cubierta de mosquiteros. Todo el procedimiento nos record\u00f3 las viejas pel\u00edculas de safaris en \u00c1frica con los boys nativos cargando innumerables bultos en la cabeza para hacer la vida de los cazadores blancos m\u00e1s c\u00f3moda. O m\u00e1s tranquila.<\/p>\n<p>Desde luego, el upgrade nos encant\u00f3. Poco despu\u00e9s de mudarnos, ya muy avanzada la madrugada, llam\u00f3 a la suite el gerente general (que hab\u00eda sido despertado en su casa) para disculparse en nombre del hotel y para asegurarnos que estas cosas nunca suced\u00edan y que iban a investigar a fondo qu\u00e9 pas\u00f3. De manera que nos fuimos a dormir, cansados de tanto traj\u00edn y algo pasmados, sin haber recibido ninguna explicaci\u00f3n sobre lo sucedido.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, antes del desayuno, me enviaron el pijama lavado, impecable y sin ning\u00fan resto de sangre, y nos fuimos a desayunar con el grupo de la conferencia. <\/p>\n<p>Como era de esperar, le cont\u00e9 primero a nuestra anfitriona keniana lo sucedido. Y, por primera vez, su respuesta me dej\u00f3 preocupado: \u201cDon\u2019t think it\u2019s witchcraft!\u201d \u2013\u201cNo creas que es hechicer\u00eda\u201d\u2013, me asegur\u00f3 con un tono aparentemente despreocupado para decirme a continuaci\u00f3n que nunca hab\u00eda escuchado que pasara algo parecido. Sonaba a como cuando en Am\u00e9rica Latina te aseguran \u2013\u201cno hay un golpe militar en marcha\u201d\u2013 aunque todos saben que se est\u00e1 incubando uno. <\/p>\n<p>Una amiga y colega kirguisa, por otra parte, al escuchar la historia intent\u00f3 tranquilizarme diciendo: \u201c\u00a1Son tus antepasados que te est\u00e1n dando la bienvenida a \u00c1frica!\u201d. Una versi\u00f3n quiz\u00e1s m\u00e1s ben\u00e9vola que la reacci\u00f3n de nuestra anfitriona keniana pero no por eso menos inquietante en tanto no creo tener ancestros africanos m\u00e1s all\u00e1 de Lucy. Aunque probablemente deber\u00eda hacerme un examen de ADN para confirmarlo.<\/p>\n<p>En todo caso, de la gerencia del hotel (o de cualquier otro empleado) nunca recibimos una explicaci\u00f3n racional, aunque no falt\u00f3 alguno que intent\u00f3 echarle la culpa a Mireya diciendo a mis espaldas que en realidad le hab\u00eda llegado el per\u00edodo. Tampoco tuvimos aclaratorias de ninguno de nuestros amigos o colegas locales. Pero me inquiet\u00f3 leer que, pese a que oficialmente la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n keniana es cristiana o musulmana (en menor proporci\u00f3n), hubo varios episodios de quema de brujas en a\u00f1os anteriores en diferentes distritos del pa\u00eds. <\/p>\n<p>Por si acaso, a nuestro regreso a Buenos Aires despu\u00e9s de ir de safari y de deleitarnos con Kenia, y especialmente con los mas\u00e1i (pero eso es otro cuento), lo primero que hicimos ambos fue un examen de sangre que afortunadamente mostr\u00f3 que ninguno se hab\u00eda contagiado nada en el viaje.<\/p>\n<p>Pero confieso que me qued\u00e9 intrigado con el incidente y con los escasos intentos de explicarlo. <\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s viaj\u00e9 a Cuba por trabajo y un amigo, despu\u00e9s de escuchar la historia, me recomend\u00f3 una santera para consultar con ella. La santera ten\u00eda un doctorado en f\u00edsica y matem\u00e1ticas, pero eso no le impidi\u00f3 atenderme, porque oficialmente practicaba el culto lucum\u00ed de origen yoruba y actuaba de awo o consultora especial en estos y otros asuntos. Me recibi\u00f3 en su casa y durante una hora estuvo conversando conmigo y tratando de que alg\u00fan orisha la iluminara con alguna respuesta a lo sucedido, sin ning\u00fan resultado. A esa altura de la consulta empec\u00e9 a temer que los 50 d\u00f3lares que le hab\u00eda pagado en concepto de honorarios no me iban a proporcionar ninguna respuesta. Entonces, s\u00fabitamente y en un susurro, me propuso pasar al \u201cpalo de monte\u201d, un culto de origen bant\u00fa que permite la comunicaci\u00f3n con los esp\u00edritus y que tiene fama de magia negra y hechicer\u00eda porque con frecuencia se usa para \u201chacerle un da\u00f1o\u201d a alguien. Acept\u00e9, de manera que sac\u00f3 una bandeja ahuecada con varios objetos entre los que se destacaba un hueso humano. Esta vez la comunicaci\u00f3n pareci\u00f3 funcionar y obtuve una respuesta: seg\u00fan los esp\u00edritus consultados, efectivamente la sangre del incidente era muestra de la buena disposici\u00f3n de un ancestro m\u00edo \u2013una mujer africana, que me proteg\u00eda y que me daba la bienvenida a \u00c1frica\u2013. <\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de los 50 d\u00f3lares \u2013con los santos no se juega\u2013, me result\u00f3 la explicaci\u00f3n m\u00e1s admisible \u2013aunque poco racional\u2013 para el hecho de que un esp\u00edritu \u2013as\u00ed fuere por interp\u00f3sita persona\u2013 regara con sangre mi cama para darme la bienvenida en mi primera visita al continente africano y me tranquiliz\u00f3 que la versi\u00f3n del \u201cpalo de monte\u201d fuera tan ben\u00e9vola como la de mi amiga kirguisa y que la sangre derramada no era para alimentar un esp\u00edritu maligno.<\/p>\n<p>Aunque nunca dej\u00e9 de sospechar que lo sucedido en Nairobi efectivamente era hechicer\u00eda mal dirigida y gestionada por alg\u00fan principiante, la versi\u00f3n de la bienvenida ancestral \u2013aunque no tuviera conocimiento de un antepasado africano (mis or\u00edgenes rusos ni siquiera est\u00e1n vinculados a Pushkin)\u2013 era la m\u00e1s conveniente, c\u00f3moda y aceptable. Sin embargo, debo confesar que, desde entonces, cuando me alojo en un hotel en cualquier lugar del mundo, antes de acostarme reviso la cama y, especialmente, la blancura de las s\u00e1banas. Y s\u00ed, preventivamente dej\u00e9 de usar pijamas blancos cuando viajo.<\/p>\n<p>El Buda que ped\u00eda cheesecake<\/p>\n<p>Rara vez he rechazado invitaciones para participar en congresos o para dictar conferencias o seminarios en diversas latitudes y en lugares distantes. Y si no recib\u00eda invitaciones, intentaba visitar por mi cuenta pa\u00edses que me sacaran de mi zona de confort \u2013cultural o ideol\u00f3gica\u2013. Siempre prevalece, cuando algo me llama la atenci\u00f3n, la curiosidad.<\/p>\n<p>Desde la d\u00e9cada del sesenta, hab\u00eda le\u00eddo mucho sobre China y las transformaciones que estaba viviendo, pero me faltaba el empuj\u00f3n para visitarla y ver en carne propia los cambios que estaba atravesando. Como pasaba con frecuencia en nuestra vida en com\u00fan, el empuj\u00f3n final me lo dio Mireya. Surfe\u00f3 en internet, consult\u00f3 precios y lugares, busc\u00f3 las mejores opciones para viajar y consigui\u00f3 armar, con una agencia, un itinerario para recorrer las principales ciudades de la costa este de China, incluyendo obviamente Beijing y Shangh\u00e1i, pero tambi\u00e9n lugares como Guandong y Nanjing, en una gira que deb\u00eda culminar en Hong Kong. Todos los t\u00f3picos tur\u00edsticos estaban previstos: los guerreros de terracota de Xi\u2019an, la Gran Muralla, el mausoleo de Sun Yat Sen, la Ciudad Prohibida y la plaza de Tiananmen en Beijing, los impactantes paisajes de Guilin y otros, de manera que las tres semanas del periplo resultaban agotadoras de antemano. Gran parte de la gira la \u00edbamos a hacer en tren \u2013atravesando los bancos de contaminaci\u00f3n entre ciudad y ciudad\u2013 y otra en avi\u00f3n. La gira estaba organizada por una agencia de viajes \u2013creo que china y estatal en asociaci\u00f3n con una agencia argentina\u2013 y parec\u00eda focalizarse, por lo menos en las grandes ciudades, en visitar tiendas donde vend\u00edan imitaciones de grandes marcas occidentales y souvenirs de todo tipo. No detallar\u00e9 el extenso (e intenso) itinerario que nos adjudicaron porque no es la intenci\u00f3n de este relato.<\/p>\n<p>La gira, si mal no recuerdo, se iniciaba en Beijing, donde nos alojaron en un hotel de la cadena Sheraton. Al segundo d\u00eda de visitas a tiendas, nos insubordinamos porque el programa era r\u00edgido e inflexible y nuestra autonom\u00eda para ir a lugares que nos interesaban y preguntar por situaciones que nos intrigaban estaba severamente limitada. De manera que despu\u00e9s de una visita a la Ciudad Prohibida y a la inmensa plaza Tiananmen, donde pedimos ver el lugar de la famosa foto de 1989 del ciudadano solitario enfrentando a un tanque durante las protestas de ese a\u00f1o y recibimos de la joven gu\u00eda por respuesta que ella \u201cno sab\u00eda de qu\u00e9 est\u00e1bamos hablando\u201d, decidimos movernos por nuestra cuenta. Los coordinadores del tour nos trataron de disuadir, pero optamos por ignorarlos cuanto fuera posible. Pedimos en el hotel una tarjeta con la direcci\u00f3n escrita en mandar\u00edn y otras con direcciones como la del zool\u00f3gico donde estaban los osos panda, para movernos con taxis y a nuestro arbitrio por la ciudad. Obviamente, ninguno de los dos hablaba una jota en mandar\u00edn, pero el plan result\u00f3.<\/p>\n<p>Con el a\u00f1adido de que mi figura provocaba, aparentemente, jocosos comentarios entre los chinos con quienes nos cruz\u00e1bamos en distintos lugares y sobraron las ocasiones en que nos pidieron sacarse una foto con nosotros. Tomar la foto implicaba, por otra parte, un ritual en el que me ubicaban en el centro de esta, me rodeaban y re\u00edan, entre ellos, durante todo el proceso. Yo no entend\u00eda bien la raz\u00f3n, pero m\u00e1s tarde unos amigos me explicaron que probablemente me identificaban, m\u00e1s por mi barriga que por mi fisonom\u00eda y mi bonhom\u00eda, con Buda y que una foto con alguien parecido a \u00e9l, especialmente si era extranjero, tra\u00eda buena suerte. Fue la primera vez que sent\u00ed que mostrar un abdomen prominente \u2013y en aquella \u00e9poca lo ten\u00eda\u2013 no era criticado sino plenamente apreciado y comenc\u00e9, con regocijo, a valorar de otra manera la cultura china. Ninguno de los que me fotografiaban hablaba ingl\u00e9s y nos entend\u00edamos por se\u00f1as, pero el trato siempre fue amable y yo dir\u00eda, desde mi mirada occidental, cordial y amistoso.<\/p>\n<p>Entre nuestras aventuras autonomistas, una particularmente relevante fue cuando decidimos abandonar el restaurante del hotel y preguntar por un buen restaurante local. Fuimos al que nos sugirieron, a un par de cuadras de distancia del hotel. El local era modesto pero la clientela era abundante. La carta estaba en mandar\u00edn, pero hab\u00eda fotos de los platos y se\u00f1alamos lo que quer\u00edamos. Nunca com\u00ed tan rico en Beijing como en ese restaurante, unos platos cuyo nombre no sabr\u00eda pronunciar. Especialmente un cordero en lonjas bien cocinado y sazonado. La atenci\u00f3n tambi\u00e9n fue muy buena, los mozos eran serviciales y nos atendieron de maravilla, aunque nos comunic\u00e1ramos por se\u00f1as.<\/p>\n<p>No puedo decir lo mismo de la mayor\u00eda de los gu\u00edas y empleados de la agencia de turismo, que nos trataban con frialdad y distancia y tend\u00edan a tomar decisiones autoritarias e inapelables sobre nuestros destinos. Las que sistem\u00e1ticamente ignor\u00e1bamos. Se suscit\u00f3 un primer incidente cuando, despu\u00e9s de enarbolar nuestra recientemente adquirida independencia en Beijing, decidimos saltarnos una ciudad del itinerario y volar, por nuestra cuenta, directamente a Nanjing. No recuerdo el nombre de la ciudad que nos saltamos, pero nos interesaba m\u00e1s estar unos d\u00edas en Nanjing y esta decisi\u00f3n soliviant\u00f3 a la gu\u00eda y al agente de turismo. Nos dijeron que no era posible, que no hab\u00eda vuelos para el d\u00eda en que pens\u00e1bamos viajar a Nanjing, que no hab\u00eda c\u00f3mo cambiar los pasajes y que, seguramente, \u00edbamos a pagar una fortuna por la noche extra en el hotel al que deb\u00edamos llegar. En suma, que no deb\u00edamos salirnos del itinerario establecido y tomar decisiones por cuenta propia. Los deso\u00ed \u2013era f\u00e1cil si uno pretend\u00eda no entender el ingl\u00e9s gutural en el que hablaban\u2013 y me fui a la agencia de viajes del hotel, donde hicieron todos los cambios solicitados por nosotros con gran eficiencia y sin tener que empe\u00f1ar ning\u00fan objeto precioso para completar el pago. Hablaban en ingl\u00e9s, aceptaban tarjetas de cr\u00e9dito y se ocuparon de todos los cambios con celeridad y profesionalismo.<\/p>\n<p>Llegamos a Nanjing a un precioso hotel frente a una laguna y nos instalamos para disfrutar de la ciudad. Lo de disfrutar era relativo porque yo quer\u00eda ver el Museo de la Masacre sobre la ocupaci\u00f3n japonesa con sus terribles im\u00e1genes de destrucci\u00f3n, crueldad y genocidio. Pero decid\u00ed ir solo porque no quer\u00eda someter a Mireya al espect\u00e1culo de tanta cruenta sordidez de la llamada \u201cviolaci\u00f3n de Nanjing\u201d por parte de los japoneses. La visita al museo fue impactante y, por m\u00e1s que uno creyera que estaba relativamente blindado ante estas situaciones y esas im\u00e1genes, me dej\u00f3 secuelas por varios d\u00edas. Para compensar la desaz\u00f3n y la angustia que me caus\u00f3 esta visita, esa noche cenamos en el restaurante giratorio del hotel. Comimos muy bien \u2013era cocina szechuan\u2013 y a los postres, de acuerdo con lo que dec\u00eda la carta en ingl\u00e9s, ped\u00ed una cheesecake. No tardaron en traerme una especie de bizcochuelo ins\u00edpido. Trat\u00e9 de explicarle al mozo que \u201ceso\u201d no era lo que yo hab\u00eda ordenado. A todo lo que le dec\u00eda en ingl\u00e9s, el mozo me contestaba \u201cyes, yes\u201d y se inclinaba repetidas veces, pero no consegu\u00ed convencerlo de que sustituyera el engrudo que me hab\u00edan servido por el ansiado postre. Era evidente que entend\u00eda poco o nada de lo que le estaba diciendo y esa noche me qued\u00e9 con mis ganas de cheesecake.<\/p>\n<p>Al otro d\u00eda decidimos tomar el t\u00e9 en el afamado sal\u00f3n de t\u00e9 del hotel. No me acuerdo de qu\u00e9 pidi\u00f3 Mireya y qu\u00e9 fue lo que le trajeron. Los t\u00e9s que nos sirvieron eran deliciosos y en la carta ofrec\u00edan cheesecake de Nueva York. Yo insist\u00ed en mi empe\u00f1o de la noche anterior, pidiendo y explicando que no me trajeran algo similar a lo de anoche sino la aut\u00e9ntica cheesecake que ofrec\u00edan. Vano intento. Me trajeron lo mismo de la noche anterior. Empec\u00e9 a explicarle al mozo, en ingl\u00e9s, lo que para m\u00ed era una cheesecake. \u00c9l afirmaba con la cabeza y me dec\u00eda \u201cyes, yes\u201d. Mireya se retorc\u00eda de risa a mi lado, hasta que me dijo: \u201c\u00bfNo ves que no entiende nada de lo que le est\u00e1s diciendo?\u201d. Evidentemente, no solo habl\u00e1bamos en idiomas diferentes, sino que manej\u00e1bamos conceptos muy distintos de lo que era una cheesecake. Como dir\u00eda un antrop\u00f3fago africano, a Bob Hope, al meterlo en la olla para cocinarlo en una de sus pel\u00edculas: \u201cNada personal, es mi cultura\u201d.<\/p>\n<p>\u261b T\u00edtulo: Comida: diario de un antrop\u00f3logo hambriento<\/p>\n<p>\u261b Autor: Andr\u00e9s Serbin<\/p>\n<p>\u261b Editorial: Editora Dial\u00e9tica <\/p>\n<p>\u261b Edici\u00f3n: Diciembre de 2024<\/p>\n<p>\u261b P\u00e1ginas: 152<\/p>\n<p>Datos del autor <\/p>\n<p>Andr\u00e9s Serbin es un antrop\u00f3logo doctorado en Ciencias Pol\u00edticas; escritor, profesor e investigador universitario; activista por la paz y analista internacional. <\/p>\n<p>Es autor de siete libros publicados en espa\u00f1ol, ingl\u00e9s y ruso, de art\u00edculos acad\u00e9micos y period\u00edsticos y compilador de m\u00e1s de treinta vol\u00famenes sobre temas de pol\u00edtica internacional. <\/p>\n<p>Ha ganado dos veces el Premio de Literatura de Caracas, y el Premio de Ensayo Pol\u00edtico de Nueva Sociedad, y numerosos premios y reconocimientos de universidades y asociaciones profesionales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comidas y mujeres De los siete pecados capitales, solo dos han logrado posesionarse de m\u00ed en forma consistente y reiterada y me han hecho caer ante sus tentaciones: la gula y la lujuria, de preferencia combinadas. Compartir una comida con una mujer atractiva e inteligente inexorablemente me hace pensar que terminaremos en la cama. Y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":158224,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/158223"}],"collection":[{"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=158223"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/158223\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/158224"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=158223"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=158223"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=158223"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}