{"id":120711,"date":"2024-07-28T13:34:57","date_gmt":"2024-07-28T13:34:57","guid":{"rendered":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/2024\/07\/28\/maten-a-hitler\/"},"modified":"2024-07-28T13:34:57","modified_gmt":"2024-07-28T13:34:57","slug":"maten-a-hitler","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/cordobainforma.info\/index.php\/2024\/07\/28\/maten-a-hitler\/","title":{"rendered":"Maten a Hitler"},"content":{"rendered":"<div class=\"media_block\"><\/div>\n<div><img src=\"http:\/\/cordobainforma.info\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/maten-a-hitler-1.jpg\" class=\"ff-og-image-inserted\"><\/div>\n<p>Algunos hombres son capaces de incubar tormentas asesinas. Un ejemplo: <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.perfil.com\/Personalidaes\/hitler\" rel=\"noopener noreferrer\">Hitler<\/a>. Ya hace ochenta a\u00f1os, el 20 de julio de 1944, un grupo de alemanes intenta matar al dictador y reinventar la historia. <strong>Mediante su asesinato, los complotados buscan la toma del poder por un golpe de Estado<\/strong> que imponga un nuevo r\u00e9gimen que negocie con las potencias aliadas el fin de la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>En la Guardia del Lobo, el refugio de Hitler en Polonia, Claus von Stauffenberg acciona una bomba en la sala de reuniones con la presencia del f\u00fchrer. El efecto del dispositivo explosivo es lamentablemente amortiguado por una gruesa mesa de madera. <strong>El l\u00edder nazi apenas es herido. Mueren cuatro nazis y el recinto queda destruido<\/strong>. Luego de un breve periodo de incertidumbre, Goebbels, el ministro de propaganda, anuncia que Hitler est\u00e1 vivo. La Gestapo arresta a miles de sospechosos. Son juzgados r\u00e1pidamente por el Tribunal del Pueblo, presidido por el infame Roland Freisler. La venganza es atroz. Stauffenberg y muchos otros de los complotados dan su \u00faltimo suspiro ante un pelot\u00f3n de fusilamiento, o colgados de cuerdas de piano por la osad\u00eda de atreverse a silenciar a la bestia de la esv\u00e1stica.<\/p>\n<div class=\"subscription\" readability=\"6.683257918552\">\n<p>\nEsto no les gusta a los autoritarios\n<\/p>\n<div class=\"subscription__container\" readability=\"6.1467391304348\">\n<div class=\"subscription__text-wrapper\" readability=\"31.20652173913\">\n<p>\nEl ejercicio del periodismo profesional y cr\u00edtico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los due\u00f1os de la verdad.\n<\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/div><\/div>\n<h2><strong>La sombra del mal<\/strong><\/h2>\n<p>El 6 de septiembre de 1939 unos soldados alemanes levantan una valla e invaden Polonia. El comienzo de la <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/https:\/\/www.perfil.com\/temas\/segunda-guerra-mundial\" rel=\"noopener noreferrer\">Segunda Guerra Mundial<\/a>. La locura imperial de Hitler se anuncia en su libro <em>Main Kampf,<\/em> en 1923. Finge por un tiempo moderaci\u00f3n y pacifismo, <strong>mientras revela su verdadero rostro en la Noche de los Cristales Rotos, en noviembre de 1938, la Kristallnacht, el comienzo de la barbarie antisemita.<\/strong><\/p>\n<p>Ese mismo a\u00f1o, la crisis de los Sudetes, la invasi\u00f3n parcial de Checoslovaquia, alerta a altos oficiales de la Wehmarcht, y tambi\u00e9n a algunos civiles, sobre la necesidad de detener al \u201ccabo austriaco\u201d.<\/p>\n<p>La Conspiraci\u00f3n de Zozen o <strong>Conspiraci\u00f3n de septiembre quiere cortar alas a la guerra que podr\u00eda traer la destrucci\u00f3n de Alemania<\/strong>. Se planea arrestar o asesinar a Hitler, y luego restaurar la Monarqu\u00eda bajo el nieto de Guillermo ll.<\/p>\n<p>Los acuerdos de M\u00fanich, por los que el primer ministro brit\u00e1nico Chamberlain acepta el desmembramiento del Estado checoslovaco, suponen un fuerte logro diplom\u00e1tico para el dictador. Esto ahoga los primeros planes de un golpe de Estado. <strong>La hiena hitleriana disimula su salvajismo latente<\/strong>.<\/p>\n<p>Los <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/https:\/\/www.perfil.com\/temas\/nazismo\" rel=\"noopener noreferrer\">nazis<\/a> hab\u00edan subido al poder en 1933 mediante elecciones parlamentarias en la Rep\u00fablica de Weimar. Desde entonces, imponen el concepto de Volksgemeinschaft, <strong>una sociedad de homogeneidad racial y jer\u00e1rquicamente organizada<\/strong>. La unidad por lazos de pureza racial y suelo depende del F\u00fchrerprinzip, el \u00abprincipio de autoridad\u00bb, o \u00abprincipio de supremac\u00eda del jefe\u00bb. La obediencia absoluta al caudillo, al dictador, a Hitler,&nbsp; al que impone el totalitarismo sin libertad.<\/p>\n<h2><strong>El largo intento<\/strong><\/h2>\n<p>La exigencia de obediencia absoluta y la oratoria exaltada del f\u00fchrer enceguece a millones de alemanes. Pero no a todos. Uno de ellos es un humilde carpintero suabo, George Elser. Elser sabe que Hitler es el demente dictador que traer\u00e1 las tormentas asesinas, la devastaci\u00f3n de Alemania y parte de Europa. Por eso tiene que actuar, aun en soledad. Y lo hace. El 8 de noviembre de 1939, <strong>Hitler acude a la cervecer\u00eda B\u00fcrgerbr\u00e4ukeller, de M\u00fanich, en la que comenz\u00f3 su fallido intento de golpe de Estado (el Putsch de M\u00fanich), en noviembre de 1923<\/strong>. En el aniversario de este evento Hitler siempre da un discurso. Con sigilo y esmero, durante dos meses, en las noches, Elser coloca una bomba. El f\u00fchrer se va trece minutos antes de lo esperado. La detonaci\u00f3n mata a ocho personas y deja muchos heridos, pero el l\u00edder demencial se salva. Elser dice:&nbsp; \u201cQuer\u00eda evitar un derramamiento de sangre a\u00fan mayor por mi acto\u00bb, y convence a sus interrogadores de la Gestapo de que todo lo hizo solo. Le creen. Pero esto no lo salva de morir por un tiro en la nuca en el campo de concentraci\u00f3n de Dachau.<\/p>\n<p>Desde entonces, los intentos de matar a Hitler se multiplican: <strong>m\u00e1s de 40 planes malogrados, antes del complot del 20 de julio<\/strong>. El deseo conspirador se aviva con el extermino de los jud\u00edos en el Frente Oriental, que luego se extiende a los campos genocidas.<\/p>\n<p>La derrota de Stalingrado es coadyuvante fundamental del descontento. Luego del inicio de la invasi\u00f3n alem\u00e1n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, la Operaci\u00f3n Barbarroja, en junio de 1941, en julio de 1942, el f\u00fchrer ordena la conquista de Stalingrado. <strong>La ciudad sobre el Volga que homenajea a <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/https:\/\/www.perfil.com\/temas\/stalin\" rel=\"noopener noreferrer\">Stalin<\/a> se convierte en un remolino de sangre y dolor que devora la vida de alrededor dos millones de personas<\/strong>. Entre la nieve, los escombros y la metralla incansables, alemanes y sovi\u00e9ticos y de otras nacionalidades&nbsp; combaten por cada cent\u00edmetro de terreno. El Sexto ej\u00e9rcito de Von Paulus recibe la orden de combatir sin rendiciones. En una lenta hemorragia, su fuerza es demolida: casi 900.000 mil bajas entre alemanes, rumanos, h\u00fangaros e italianos. Contraviniendo las \u00f3rdenes de Hitler, von Paulus pide la rendici\u00f3n el 2 de febrero de 1944.<\/p>\n<p>En la gestaci\u00f3n de los complots para detener a Hitler intervienen muchos oficiales de alta graduaci\u00f3n con la participaci\u00f3n de civiles del c\u00edrculo de Kreisau, que se re\u00fanen en torno al conde Helmuth James von Molke. <strong>En 1943, solo armado con su pistola, el mariscal de campo Ernst Busch planea asesinar al dictador en su residencia en Obersalzberg, el Berghof, pero es detenido en la entrada<\/strong>. Otro intento es aniquilar a Hitler durante su vuelo, el 13 de marzo, hasta el cuartel general del Grupo de Ej\u00e9rcitos Centro en Somolensk, Rusia.<\/p>\n<p>El general Trescokow asegura: \u00abHitler no es \u00fanicamente el archienemigo de Alemania, sino el archienemigo del mundo\u00bb. Trescokow ensambla dos explosivos que camufla en un par de cajas bajo la excusa de saldar una apuesta perdida con la entrega de dos botellas de Cointreau, el famoso licor franc\u00e9s a base de c\u00e1scaras de naranjas. <strong>El detonador no funciona a causa de su congelamiento en la bodega por las bajas temperatura en la altura<\/strong>.<\/p>\n<p>Pocos d\u00edas despu\u00e9s, el oficial del Ej\u00e9rcito Rudolf-Christoph Gersdorff, quien hab\u00eda preparado los explosivos en el intento anterior, planea un ataque suicida durante otra visita de Hitler a las tropas, pero su visita es tan r\u00e1pida que todo se malogra. Antes, en abril de 1943, Gersdorff descubre las tumbas masivas de la Masacre de miles de soldados polacos en Katyn, perpetrada por los sovi\u00e9ticos. Por su parte, <strong>el Bar\u00f3n Axel von dem Bussche-Streithorst, h\u00e9roe de la resistencia anti-nazi, acepta portar una granada en una inspecci\u00f3n militar de Hitler para hacerse detonar junto al asesino, pero el evento se cancela<\/strong>.<\/p>\n<h2><strong>La gran oportunidad<\/strong><\/h2>\n<p>El 20 de julio de 1944 es el d\u00eda del Plan Valquiria, el intento para conseguir lo que antes se torn\u00f3 esquivo. Matar de una vez por todas al psic\u00f3pata dictador.<\/p>\n<p><strong>El Plan Valquiria es punto cumbre de la resistencia alemana ante el nazismo, y que es muy compleja<\/strong>, trasciende en mucho el atentado del 20 de julio. Involucra a militares y civiles de muy diversas procedencias y posturas ideol\u00f3gicas, que involucran las distintas clases sociales desde obreros comunistas hasta la aristocracia prusiana; grupos pr\u00e1cticamente sin ninguna interacci\u00f3n en las diversas acciones de resistencia.<\/p>\n<p>Entre 1933 y 1945, alrededor de tres millones y medio de alemanes, opositores del r\u00e9gimen son internados en campos de concentraci\u00f3n. <strong>Unos 77.000 aproximadamente son v\u00edctimas de consejos de guerra y diversos tribunales civiles. Muchos son empleados del Estado o militares<\/strong>. Es especialmente destacable el grupo de estudiantes universitarios de la Rosa Blanca de M\u00fanich, que inician una campa\u00f1a de panfletos contra la guerra. De este valiente rechazo participan Hans Scholl, Sophie Scholl y Christoph Probst, que son, finalmente, detenidos y ejecutados.<\/p>\n<p>La Operaci\u00f3n Valquiria usa para sus fines un plan de movilizaci\u00f3n aprobado en julio de 1943 para la puesta en acci\u00f3n de grupos de combate en un estado de emergencia. Se pretextar\u00eda que el asesinato del f\u00fchrer supone una amenaza nacional que, para una respuesta defensiva, debe movilizar fuertes contingentes de soldados que ocupen los puntos estrat\u00e9gicos claves en todas las ciudades. <strong>Se aprovechar\u00eda este movimiento para desarmar a las SS, o ejecutar a sus l\u00edderes en caso de resistencia.<\/strong> El 1 de julio, Stauffenberg es nombrado coronel y jefe del Estado Mayor del general Fromm, por lo que puede acercarse a Hitler en reuniones en la c\u00fapula militar. La consumaci\u00f3n del Plan Valquiria apremia por el desembarco aliado en Normand\u00eda el pasado&nbsp; 6 de junio, y la gran ofensiva rusa del 22 de junio para envolver y destruir al Grupo de Ej\u00e9rcitos Centro alem\u00e1n.<\/p>\n<p>En el gobierno que se constituir\u00e1 luego del golpe, Ludwig Beck ser\u00eda el presidente del Reich. Al fracasar al complot, para evitar las torturas y el enjuiciamiento intenta suicidarse. <strong>En ese momento est\u00e1 presente el abogado y militar de carrera Fabian von Schlabrendorff, otro conspirador que salva su vida en circunstancias casi cinematogr\u00e1ficas<\/strong>. Freisler lo procesa y le grita que \u00ablo mandar\u00e1 directo al infierno\u00bb, a lo que von Schlabrendorff, siempre desafiante, le responde que \u00abcon gusto le permito ir delante\u00bb. Antes de dictarse su sentencia, un bombardeo lanza sus bombas furiosas sobre el tribunal y mata a Freisler, que queda debajo de una columna con el expediente de Schlabrendorff en su mano.<\/p>\n<p>Cuando Beck intenta suicidarse no lo consigue a pesar de dispararse dos veces. Seg\u00fan von Schlabrendorff, testigo del hecho, un sargento accede a rematarlo. Al suicidio tambi\u00e9n recurre von Tresckow.<\/p>\n<p>El mariscal de campo Erwin von Witzleben ser\u00eda el comandante en jefe del ej\u00e9rcito. Cuando es juzgado por Freisler, de forma visionaria, von Witzleben le advierte: <strong>\u201cPueden entregarnos al verdugo, pero dentro de tres meses el pueblo, asqueado y vejado, les pedir\u00e1 cuentas y les arrastrar\u00e1 a todos ustedes entre la inmundicia de las calles\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p>Y al coronel Claus von Stauffenberg ser\u00eda el secretario de Estado del futuro gobierno. <strong>Tras la frustraci\u00f3n, la navaja de la muerte se hunde en el pecho de todos.<\/strong><\/p>\n<p>Pero antes del fin de la ilusi\u00f3n, en la Guardia del Lobo (Wolfsschanze),&nbsp; en un bosque de Prusia, ocurre el gran intento de partir la cabeza de la gran locura.<\/p>\n<p>En la Guardia del Lobo de Hitler, se dirige la invasi\u00f3n a Rusia y la macabra ejecuci\u00f3n del Holocausto. En unos 4 kil\u00f3metros cuadrados se esparcen 80 edificios, 50 de los cuales son b\u00fankeres construidos con cemento y acero. El per\u00edmetro es protegido por alambres de p\u00faas, 54 mil minas, y \u00e1rboles y pantanos como defensas naturales. Aqu\u00ed viven y trabajan 2 mil personas. <strong>El lugar cuenta con dos pistas de aterrizaje, una usina el\u00e9ctrica, y una estaci\u00f3n para el Amerika, el tren personal de Hitler, quien llega al cuartel a mediados de 1941<\/strong>, inmediatamente despu\u00e9s de la invasi\u00f3n a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Permanece aqu\u00ed m\u00e1s de 800 d\u00edas, hasta noviembre de 1944, cuando el fin muerde los talones del nazismo.<\/p>\n<p>En esta virtual capital de facto del Tercer Reich, el coronel Stauffenberg prepara el gran golpe. Es el momento de liberar la furia de todos los leones. El coronel trae un malet\u00edn con dos explosivos.<\/p>\n<p>Un primer mal presagio es que, por el calor imperante, <strong>el b\u00fanker donde se producir\u00eda el&nbsp; atentado es remplazado por la sala de conferencias<\/strong>. Con sus gruesas paredes de hormig\u00f3n, el b\u00fanker habr\u00eda contenido y multiplicado la energ\u00eda de la explosi\u00f3n.<\/p>\n<p>Stauffenberg y los otros conspiradores se adaptan a la nueva situaci\u00f3n. El malet\u00edn es colocado junto a la mesa de la reuni\u00f3n. El temporizador es ajustado para que la bomba estalle en 10 minutos. Con una excusa de atender a una llamada, <strong>Stauffenberg se retira e inicia la fuga hacia Berl\u00edn para asumir sus funciones en el nuevo gobierno<\/strong>. Luego de su retiro, un oficial alem\u00e1n corre el malet\u00edn que queda detr\u00e1s de una gruesa pata de madera.<\/p>\n<p>El explosivo detona a las 12:42. En la sala hay 25 asistentes, entre ellos Hitler. Stauffenberg cree que el dictador est\u00e1 muerto, no pudo haber sobrevivido. Pero el cambio de posici\u00f3n del malet\u00edn, y las ventanas abiertas por el calor estival, amortiguan la detonaci\u00f3n. <strong>Mueren algunos, pero el f\u00fchrer sale casi ileso<\/strong>. El anuncio de su supervivencia aniquila el plan Valquiria. Stauffenberg escapa de la Guardia del Lobo, pero no de una pared manchada con su sangre.<\/p>\n<h2><strong>Los conspiradores&nbsp;<\/strong><\/h2>\n<p>Los conspiradores son de distinta procedencia, por ejemplo militares de distintas jerarqu\u00edas: cinco generales, entre los que se encuentran Friedrich Fromm, comandante de las tropas de reserva de Berl\u00edn, quien tras el fracaso se desentiende del complot pero luego es ejecutado; tambi\u00e9n es conspirador entusiasta el mencionado general Henning von Tresckow, para la Gestapo el gran promotor y \u201cesp\u00edritu maligno\u201d de la intentona; o Friedrich Olbricht, temprano anti-nazi, y autor intelectual de la manipulaci\u00f3n del Plan Valquiria a favor del complot. Y es destacable <strong>el almirante Wilhelm Canaris, jefe de la Abhwer, la inteligencia del ej\u00e9rcito alem\u00e1n, participe de la conspiraci\u00f3n, aunque no como un protagonista principal.<\/strong> Canaris es detenido y enviado a un campo de concentraci\u00f3n. Es ahorcado el 9 de abril de 1945.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n de Erwin Rommel, el famoso&nbsp; \u201czorro del desierto\u201d, es a\u00fan controvertida, pero tras el complot Hitler lo obliga al suicidio bajo la amenaza de acusarlo de traici\u00f3n. \u200b<\/p>\n<p>No faltan los nazis antisemitas, pertenecientes a la Wehrmacht, a las SS o la polic\u00eda, que ya no toleran a Hitler. <strong>Es el caso del jefe de la polic\u00eda de Berl\u00edn, Wolf-Heinrich von Helldorff; o el ex comandante Arthur Nebe; antisemitas a favor de la expulsi\u00f3n de los jud\u00edos pero no mediante el exterminio<\/strong>; posici\u00f3n tambi\u00e9n del jurista y pol\u00edtico Johannes Popitz, o del hermano de Stauffenberg, Berthold von Stauffenberg.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>Himmler, jefe de las SS, sabe de la intenci\u00f3n de los conspiradores, pero no interviene bajo la expectativa de que cualquier desenlace podr\u00eda beneficiarlo. Tambi\u00e9n participan de la conspiraci\u00f3n, civiles de diversas profesiones, comunistas, los miembros del c\u00edrculo de Kreisau, ya mencionado, de tendencia social cristiana, nobles prusianos, y anti nazis desde siempre como el diplom\u00e1tico Ulrich von Hassell.<\/p>\n<p><strong>En la recepci\u00f3n futura del complot, el coronel von Stauffenberg funge como su m\u00e1s visible conductor.<\/strong> En la campa\u00f1a del norte de \u00c1frica, pierde el ojo izquierdo, la mano derecha y dos dedos de su mano izquierda. Repudia la vacilaci\u00f3n o condescendencia de los generales y mariscales de campo. No es social-dem\u00f3crata a la manera de la Rep\u00fablica de Weimar; es mon\u00e1rquico; no blasfema contra el r\u00e9gimen desde su ra\u00edz. Es \u201cnazi arrepentido\u201d o temeroso de la derrota humillante e inevitable de Alemania.&nbsp;<\/p>\n<p>Para Peter Hoffmann, uno de los investigadores de la resistencia alemana al r\u00e9gimen nazi, en Stauffenberg: A Family History, 1905-1944. Cambridge University Press, 1995, observa que: <strong>\u00abLa transformaci\u00f3n de Stauffenberg de un oficial convencional a un conspirador dispuesto a arriesgar su vida en un intento de asesinar a Hitler fue impulsada por su profundo despertar moral y pol\u00edtico<\/strong>. Lleg\u00f3 a ver que solo eliminando a Hitler se podr\u00eda salvar a Alemania de la destrucci\u00f3n total.\u00bb<\/p>\n<h2><strong>Las razones para matar a un dictador<\/strong><\/h2>\n<p>Una motivaci\u00f3n fuerte para matar a Hitler en la Guardia del Lobo es la falsa suposici\u00f3n de que, muerto el l\u00edder nazi, los Aliados aceptar\u00edan acordar la paz por fuera de su alianza con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Algo que nunca roza el \u00e1nimo de <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/https:\/\/www.perfil.com\/temas\/churchill\" rel=\"noopener noreferrer\">Churchill<\/a> o Roosevelt, ya <strong>desde la Conferencia de Teher\u00e1n estos aclaran que se exigir\u00e1 la \u201crendici\u00f3n incondicional\u201d de los alemanes.<\/strong><\/p>\n<p>A su vez, los Aliados est\u00e1n decididos a que Alemania debe ser derrotada con seguridad apabullante en el campo de combate para anular toda posibilidad del nuevo uso futuro del mito de la \u201cpu\u00f1alada por la espalda\u201c, algo que Hitler usa h\u00e1bilmente para encaramarse en el poder cuando usufruct\u00faa la creencia popular de que Alemania no hab\u00eda perdido la Primera Guerra Mundial a nivel militar sino que colaps\u00f3 por un golpe interno de comunistas y socialdem\u00f3cratas.<\/p>\n<p>En su ilusi\u00f3n, algunos complotados creen que al liberarse de Hitler podr\u00edan concentrarse solo en su guerra abismal con los sovi\u00e9ticos. <strong>Muchos historiadores confirman que la verdadera intenci\u00f3n de los conspiradores del 20 de julio se debe principalmente a la derrota inminente de Alemania<\/strong>. En este sentido, Joachim Fest, en su libro <em>Plotting Hitlers Death <\/em>afirma: \u00abMuchos de los conspiradores, aunque horrorizados por las atrocidades nazis, solo actuaron cuando la derrota de Alemania era inevitable y sus propios intereses estaban en peligro. No fue tanto una cuesti\u00f3n de principios morales como una medida desesperada para salvar lo que pudieran de su pa\u00eds y de s\u00ed mismos.\u00bb<\/p>\n<p>Otros autores, como Hans Mommsen, Peter Hoffmann, Richard J. Evans, o Ian Kershaw, tambi\u00e9n asumen posiciones semejantes.<\/p>\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas se alienta la visi\u00f3n de los organizadores del atentado del 20 de Julio como exponentes de una valerosa conciencia anti-nazi abroquelada en resquicios de la compleja maquinaria del Estado y del ej\u00e9rcito y el servicio secreto alem\u00e1n. Esto no es totalmente as\u00ed. Pero <strong>s\u00ed es cierto que la decisi\u00f3n de matar a Hitler implica un alto riesgo personal, la posibilidad cierta de pagar con la vida el intento<\/strong>, como ocurre luego en la feroz persecuci\u00f3n y enjuiciamiento de los conspiradores.<\/p>\n<p>Aunque fallidos, los numerosos intentos de acabar con Hitler evidencian la ilusi\u00f3n del control total sobre la poblaci\u00f3n. Movidos s\u00f3lo por intereses propios o sectoriales, o por un genuino desacuerdo moral, nunca faltan los disidentes, los que no son ni controlables ni manipulables.<strong> La l\u00facida mirada inquisitiva siempre percibe las mentiras de un r\u00e9gimen.<\/strong><\/p>\n<p>El modelo m\u00e1xima pureza en la resistencia heroica contra Hitler acaso haya que buscarlo en Elser, el humilde y l\u00facido carpintero que \u00e9l solo decide cargarse con toda la responsabilidad tr\u00e1gica de detener el abismo; o en los estudiantes, y unos pocos profesores de la Rosa Blanca. Todos ellos, siempre anti-nazis,<strong> actuaron fuera de toda estructura de encubrimiento y o de una red de cooperaci\u00f3n y protecci\u00f3n, para, en soledad, enfrentar, sin amilanarse, la rabia del monstruo<\/strong>. En su fracaso no pueden detener la propagaci\u00f3n exponencial de la muerte.<\/p>\n<p>Los militares y civiles que se involucran directamente en el complot son una peque\u00f1a minor\u00eda. Esa debilidad subraya la osad\u00eda del Plan Valquiria. <strong>Tras el fracaso de la operaci\u00f3n, el r\u00e9gimen nazi acrecienta sus mentiras sobre armas milagrosas y salvadoras, y contin\u00faa sus asesinatos masivos en los campos del Holocausto<\/strong>. Y el oscuro resplandor de los bombarderos letales de los Aliados asola varias ciudades alemanas, mientras los sovi\u00e9ticos, \u00e1vidos de revancha, se acercan a Berl\u00edn entre el estr\u00e9pito arrollador de su Gran Guerra Patri\u00f3tica.<\/p>\n<p>Nadie pudo matar al l\u00edder siniestro. Por eso, la locura del nazismo contin\u00faa hasta que la esv\u00e1stica termina por despedazarse, tras la muerte inmensa.<\/p>\n<p><em><strong>(*) Fil\u00f3sofo, escritor, docente, su \u00faltimo libro es La red de las redes, ed. Continente; creador de la p\u00e1gina web La mirada&nbsp; de Linceo (<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/estebanierardo.com\/\" rel=\"noopener noreferrer\">www.estebanierardo.com<\/a>).<\/strong><\/em><\/p>\n<div class=\"article__tags\">\n<p>En esta Nota<\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algunos hombres son capaces de incubar tormentas asesinas. Un ejemplo: Hitler. Ya hace ochenta a\u00f1os, el 20 de julio de 1944, un grupo de alemanes intenta matar al dictador y reinventar la historia. 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