La filmación se realizó el 4 de junio de 2026, en el marco del programa de producciones audiovisuales apoyado por la Administración de Parques Nacionales.

A diferencia de una sesión convencional, el equipo decidió prescindir completamente de los sistemas de amplificación. Rocío Portillo realizó todas las mezclas utilizando únicamente auriculares, evitando reproducir música en el ambiente y reduciendo las posibles molestias a la fauna silvestre.

La decisión responde a uno de los principios del proyecto: adaptar la producción artística a las condiciones del espacio natural, en lugar de modificar el entorno para llevar adelante la grabación.

“Grabar en El Chaltén fue una experiencia muy especial porque pude llevar mi propia música a un entorno que tiene una identidad y una energía muy particulares”, explicó Portillo.

La artista también destacó el significado de presentar exclusivamente material propio: “Que el set esté compuesto íntegramente por canciones de mi autoría también representa una etapa importante en mi búsqueda artística y en la forma en que quiero presentar mi música”.