

La despedida de Lionel Messi produjo un nuevo cortocircuito entre la AFA y River. La desorganización del evento, que dio la vuelta al mundo, generó una ola de reproches y el principal apuntado por los hinchas fue Claudio Tapia. Los problemas con el sonido, el papelonesco espectáculo de los drones y la improvisación constante quedaron en el ojo de la tormenta. Y Chiqui tuvo que salir a defenderse. Primero fueron los periodistas más alineados con el mandamás de la AFA quienes acusaron a los dirigentes de Núñez de boicotear el homenaje. Y este jueves, en tanto, fue Marketing Sports, la productora contratada para organizar el evento, la que lanzó un duro comunicado contra el club, que no tardó en responder.
La empresa, que trabaja con la AFA desde hace un par de años, atribuyó las fallas del espectáculo a limitaciones técnicas y operativas ajenas a su control. Señaló, por ejemplo, que River no autorizó la instalación de una pantalla LED alternativa ni de un escenario central, lo que obligó a modificar el montaje y perjudicó la visibilidad de las presentaciones artísticas. También sostuvo que el sonido y la iluminación estaban bajo la responsabilidad del estadio y denunció interrupciones durante los distintos shows. Por último, explicó que el cierre con Grupo Cali -la promocionada sorpresa para Leo- quedó inconcluso por un corte del suministro eléctrico y la posterior activación de las luces generales del Monumental. La productora lamentó que Messi, su familia y los hinchas no pudieran disfrutar del homenaje completo y reafirmó su compromiso con la AFA. En definitiva, apuntó contra el accionar de los dirigentes y empleados de River.
El episodio de la pantalla LED no es un detalle menor: para los hinchas que pagaron miles de pesos y estuvieron en el Monumental, la falta de recursos audiovisuales dificultó seguir buena parte del espectáculo. En su comunicado, Marketing Sports sostuvo que la pantalla gigante «con la que habitualmente cuenta el estadio fue retirada tres días después del anuncio de la AFA sobre la realización de la despedida». Según explicó, ante esa situación propuso instalar una alternativa dentro del campo de juego, pero el club anfitrión no lo autorizó. Esa decisión, afirmó, impidió proyectar el video homenaje especialmente producido para la ocasión.
La respuesta de River no tardó en llegar. Desde el club sostuvieron que el primer equipo había disputado sus últimos 7 partidos sin la pantalla gigante y remarcaron que su retiro había sido anunciado el 8 de julio, por lo que rechazaron la versión de que la decisión se hubiera tomado apenas tres días después del anuncio de la despedida de Messi, el 15 de septiembre.
En cuanto a los cortes de energía, desde Núñez aseguraron que se produjeron porque la productora no contrató grupos electrógenos, pese a que se lo habían recomendado. «No quisieron gastar y la organización fue pura responsabilidad de la AFA», deslizaron desde la institución. Así, mientras Marketing Sports responsabilizó al club por las condiciones técnicas y las interrupciones, River apuntó contra las decisiones de la planificación. «Y no hay que olvidar que nos pidieron que cediéramos el alquiler del estadio», ampliaron.
Pero el cortocircuito entre las partes podría tener también una derivación política. En River aseguran, por lo bajo, que a Tapia le molestó el encuentro entre Messi y el presidente del club, Stefano Di Carlo. La reunión duró unos 20 minutos y se concretó después de que le consultaran a Leo si estaba de acuerdo, según pudo saber Clarín. Además de recibir el carnet de socio, el capitán de la Selección se llevó de manos de Di Carlo, en nombre de todos los socios de River, una camiseta especial por los 125 años del club, estampada con su apellido y el número 10 en la espalda. Antes de retirarse, el rosarino firmó una camiseta conmemorativa de su despedida de la Selección y dejó una dedicatoria: «Para la gente de River, con mucho cariño. Leo».
La despedida que debía ser una fiesta para Messi terminó convertida en un nuevo capítulo de la disputa entre la AFA y River. Lo que empezó con las fallas de un espectáculo que no estuvo a la altura de las expectativas ahora suma acusaciones cruzadas y una posible interna política. El homenaje ya terminó, pero sus consecuencias siguen dando que hablar.








