Sandra Hernández

Piernas pesadas, hinchazón, cansancio que aparece de la nada en pleno agosto. Casi nadie relaciona esos síntomas con lo que está pasando por dentro. En palabras de Carlos Gutiérrez, director clínico de ZEM Wellness Clinic Altea: «Cuando hace mucho calor, los vasos sanguíneos se dilatan para facilitar la pérdida de temperatura corporal. Esta vasodilatación hace que la sangre que circula por la periferia tienda a acumularse con mayor facilidad en las extremidades inferiores, dificultando el retorno venoso hacia el corazón». Ese es, en resumen, el origen de la pesadez que tantas personas arrastran en verano sin saber por qué.

Hay un truco muy sencillo para revertir ese efecto. Consiste, según Gutiérrez, en «realizar elevaciones repetidas de talones, alternando la flexión y extensión del tobillo mientras permanecemos de pie o sentados». Ese gesto pone en marcha la musculatura de la pantorrilla, conocida como «bomba muscular», encargada de empujar la sangre de vuelta hacia el corazón.

TAMBIÉN TE INTERESA

Funciona incluso en los días de cero energía, y ahí está su gran ventaja. «Se trata de un movimiento de muy baja intensidad que apenas aumenta la temperatura corporal ni exige esfuerzo cardiovascular», explica Gutiérrez. Se puede hacer sentada, de pie, en cualquier sitio, sin necesidad de ejercicio intenso. Para personas mayores, sedentarias o con movilidad reducida es una de las opciones más accesibles que existen.

Cuándo y con qué frecuencia hacerlo

Uno o dos minutos, varias veces al día, son suficientes. «Especialmente después de permanecer mucho tiempo sentado, de pie o durante viajes largos», recomienda Gutiérrez. También al final del día, justo cuando la hinchazón suele estar en su punto máximo.

No hay una duración exacta que cumplir. Lo importante es no pasar demasiado tiempo sin moverse. «En los días calurosos debe acompañarse de una hidratación adecuada y, siempre que sea posible, de pequeños paseos», señala Gutiérrez. El gesto solo no lo hace todo: funciona mejor dentro de una rutina que incluya beber agua y no quedarse quieta durante horas.

Un gesto sencillo, infravalorado y muy eficaz

¿Puede algo tan básico mejorar de verdad la circulación en un día de calor extremo? «Sí. Aunque es un gesto muy sencillo, activa uno de los mecanismos fisiológicos más importantes para favorecer el retorno venoso», afirma Gutiérrez. No sustituye al ejercicio regular ni al tratamiento médico si hay una enfermedad vascular de por medio, pero sí es una herramienta muy eficaz contra las molestias cotidianas del calor.

Por su propia sencillez, tiende a pasar desapercibido. «Suele infravalorarse, cuando en realidad puede marcar una diferencia significativa si se realiza con constancia», explica Gutiérrez. No hace falta tener ganas ni energía: es de esos gestos que se pueden hacer desde el sofá, delante del ordenador o esperando el turno en cualquier sitio.

Puede que ahí esté la clave de por qué tan poca gente lo conoce. Frente a los consejos habituales del verano, beber agua, evitar el sol de las horas centrales, buscar la sombra, mover los tobillos suena casi demasiado simple para tomarlo en serio. Y sin embargo esa misma sencillez es lo que lo hace posible hasta en los días en que el calor deja sin fuerzas para cualquier otra cosa.

Levantar los talones un par de minutos, varias veces al día, no pide planificación ni material. Solo constancia. Y en pleno agosto, cuando el cuerpo pide todo menos moverse, ese gesto mínimo puede marcar la diferencia entre arrastrar las piernas hasta la noche o llegar al final del día con algo más de ligereza.

TAMBIÉN TE INTERESA