
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, ha recurrido a un episodio de la popular serie animada ‘South Park’ para comentar el silencio de las autoridades japonesas ante el papel de EE.UU. en los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki.
«El silencio autodespreciativo de los dirigentes japoneses sobre quién lanzó las bombas atómicas contra Hiroshima y Nagasaki se ha convertido en motivo de burla entre los propios estadounidenses«, escribió la vocera en su canal de Telegram.

«Supongo que la lógica es esta: como la propia élite japonesa participa en la reescritura de su propia historia, ¿por qué no habría de unirse todo el mundo a burlarse de los japoneses?«, indicó, exponiendo a continuación el porqué de su alusión a ‘South Park’ en este contexto.
Zajárova explicó que el episodio en cuestión muestra una escena en la que exemperador japonés Akihito «muestra con orgullo» una fotografía del avión que bombardeó Hiroshima, diciendo que «los estadounidenses fueron tan amables que nos transfirieron esta foto el día después del bombardeo». Sin embargo, en lugar de pilotos estadounidenses, a los mandos aparecen un delfín y una orca.
«Cínico. Cruel. Al estilo occidental«, resumió la portavoz. «Esto nos recuerda una vez más la verdad de siempre, que nadie respeta a los traidores, incluyendo a los [traidores] de la historia, de la memoria, del pueblo. Sobre todo quienes los utilizan. Lo único que finalmente reciben es la deshonra y el desprecio de su propio pueblo«, concluyó.
El silencio de Japón
Las declaraciones de Zajárova tuvieron lugar después de que la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, evitara mencionar quién lanzó la bomba atómica sobre Nagasaki durante la ceremonia celebrada este 9 de agosto con motivo del 81.º aniversario del bombardeo.

En su discurso, Takaichi afirmó que «hace 81 años una bomba atómica lanzada sobre la ciudad de Nagasaki se cobró la vida de muchas personas», sin identificar a Estados Unidos como responsable del ataque.
La ceremonia tuvo lugar en Nagasaki, donde Japón recuerda cada año a las víctimas del ataque nuclear del 9 de agosto de 1945. Decenas de miles de personas murieron como consecuencia inmediata de la explosión, mientras que muchas otras fallecieron posteriormente por las heridas y la exposición a la radiación.
La tragedia que no se borra
El 6 de agosto de 1945, un bombardero estadounidense B-29 lanzó una bomba atómica sobre Hiroshima. Tres días después, Nagasaki fue arrasada con otra bomba nuclear. Estos ataques, que marcaron el final de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico, convirtieron a Japón en el único país en la historia en haber sufrido un ataque con armas atómicas. La rendición de Tokio se produjo poco después, el 15 de agosto de 1945.
Aunque se desconocen las cifras exactas, se estima que más de 170.000 personas murieron cuando las dos ciudades fueron alcanzadas. Mucho después de los acontecimientos, los supervivientes seguían padeciendo una mayor susceptibilidad a la leucemia, las cataratas y los tumores malignos, entre otras enfermedades, según señalaron los informes históricos. Esta experiencia ha marcado profundamente la conciencia colectiva de Japón y explica, en gran medida, la sensibilidad del país ante cualquier debate sobre el armamento nuclear.








