

“Hola, soy Leonel Flores. Yo cuando me pongo la camiseta de Boca, siento que tengo que dejar todo adentro de la cancha porque si algún día viene otro, me puede sacar el puesto. Tengo que dar el doble de lo que di al principio, cuando ya era titular”.
La frase de la nueva joya azul y oro, difundida por estas horas con el archivo visual, tiene media docena de años. Entonces, el pibe de Béccar jugaba en la Novena División, pero ya tenía claro que no podía resignar el esfuerzo si quería llegar a Primera. Nacido el 6 de febrero de 2007, llegó al club en 2014 con un gran sacrificio de sus padres.
“Mi familia me ayuda mucho y gasta mucho en mí para que yo pueda venir a entrenar. Yo me levanto todos los días a las 5 y media de la mañana para venir al predio, es mi segunda casa”, dijo entonces, cuando era un chico lleno de ilusiones, algunas de las que empezó a cristalizar de la mano de Rodolfo Arruabarrena, que lo impulsó en su segunda etapa como entrenador.
No no no, es que no puede ser tan bueno Leonel Flores, no puede.
NO LO PUDIERON PARAR JAJAJA, POR DIOS QUE FENÓMENO, UN 80% ES GOL DE ÉL. pic.twitter.com/sXmzb5jsXK
— Lash 👉🏽⚽❤️👈🏽 (@_lashcabj) August 2, 2026
Figura del duelo contra Newell’s en Rosario, autor intelectual de la jugada que derivó en el gol del empate de Alan Velasco, Flores se afirmó como titular desde el 16 de julio, cuando el Vasco lo bautizó ante Sarmiento en la Copa Argentina y respondió con un grito histórico. A fin de cuentas, quebró una racha que arrastraba una década: desde 2016 que un jugador de la cantera xeneize no debutaba con gol. El último había sido Alexis Messidoro en la goleada 4 a 1 ante Aldosivi.
Fue en ese mismo estadio, el Coloso de Parque Independencia, donde comenzó su carrera ascendente y donde se destacó el domingo a bordo de su velocidad como extremo por la derecha, encarando con su mejor perfil. Tan buena impresión dejó que Arruabarrena le dio cuerda ante Riestra, los dos partidos ante O’Higgins (en la vuelta, ingresó en el segundo tiempo), el choque con Newell’s, el primero en el que completó noventa minutos. Ahora, volvería a ser titular contra Estudiantes, este miércoles en la cancha de Huracán, en el partido pendiente de la 2ª fecha del Torneo Clausura.
“Hay un pibe en la Reserva que es muy bueno”, había dicho Leandro Paredes en el programa de Davoo Xeneize, el popular streaming, antes del Mundial. El capitán suele respaldar a los jóvenes talentos y el técnico de turno escucha. Sin ir más lejos, bancó fuerte a Aranda y Claudio Úbeda le dio la titularidad al enganche en el inicio de 2026. Ahora, Arruabarrena apuesta por Flores. Nadie les regaló nada, está claro. “Hay muchos chicos de abajo que tienen hambre y quieren salir adelante”, dijo el propio futbolista de 19 años. Y se está ganando su lugar.
Flores fue campeón de Séptima División bajo la conducción de Antonio Chipi Barijho. Ese mismo año empezó a sumarse a la Reserva de Mariano Herrón. El 10 de septiembre de 2024 firmó su primer contrato profesional. En mayo de 2025, le extendieron el contrato hasta 2029 con una cláusula que oscilaría los 15 millones de dólares. Fue el máximo artillero del Torneo Apertura de la Reserva con ocho goles y fue elegido Jugador de Mayor Proyección del Torneo Clausura. Marcó goles decisivos en los playoffs y en la final.
Sin embargo, nada hacía prever este gran momento en enero, cuando Ubeda priorizó a Iker Zufiaurre y Gonzalo Gelini. En abril bajó a la Cuarta División, volvió a Reserva en mayo, le marcó un gol a River y se ganó la titularidad. Arruabarrena lo subió a Primera y empezó a escribir su historia grande con el trazo de su pie derecho.
“El Vasco me pide que juegue suelto y encare, estoy agradecido por la oportunidad», afirmó Flores tras el partido con Newell’s. Y agregó: “Estoy un poco amargado por el resultado, nos queríamos llevar los 3 puntos, hay que seguir paso a paso y seguir demostrando. La verdad, tendríamos que haber ganado el partido, tuvimos situaciones que no pudimos aprovechar”.
Arruabarrena encontró soluciones en la categoría 2007, la misma de Aranda, y buscará explotar al chico que siempre creyó en el dogma de que sin esfuerzo, no hay recompensa. Flores consiguió algo grande, pero sabe que tiene que ir por más, igual que cuando tenía 13 años y contaba sus sueños infantiles en aquel video que hoy es viral.








