La semana pasada, el director ejecutivo de Meta*, Mark Zuckerberg, publicó un manifiesto en el que se pronunció contra la concentración de la inteligencia artificial en manos de unos pocos. Su idea es sencilla: pronto aparecerá una IA más inteligente que el ser humano, y lo importante es que no quede controlada por unas cuantas empresas, sino que esté al alcance de todos. De lo contrario, advierte, un poder excesivo terminará concentrándose en muy pocas manos.

Lo llamativo es que quien lanza este mensaje es precisamente el director de una de esas pocas compañías. De una empresa que redujo plantilla para recortar gastos y que perdió la carrera de los modelos cerrados, por lo que ahora apuesta por el código abierto, un terreno donde todavía conservaría posibilidades de competir.

¿Qué dijo Zuckerberg?

En el texto, titulado ‘El futuro de la IA es para todos’, el fundador de Facebook propuso una filosofía basada en «el empoderamiento individual como fuente de prosperidad, la innovación como propósito principal de la superinteligencia y el equilibrio de poder como base de la seguridad».

El auge de la burbuja de IA despierta temores de una nueva crisis financiera en EE.UU.

«La idea de que la IA es tan peligrosa que la única vía segura es una concentración extrema del poder resulta peligrosa», escribió Zuckerberg. Según el magnate, si solo un pequeño grupo de compañías controla la superinteligencia, inevitablemente acabará ejerciendo una influencia desproporcionada sobre la economía, la ciencia y la política.

«Pero si la superinteligencia está ampliamente distribuida, entonces creo que veremos más empleos en el futuro, no menos. Será significativamente más fácil crear empresas sin levantar grandes cantidades de capital«, añadió.

¿Qué persigue realmente?

En declaraciones a RT, Anna Sytnik, directora general del Laboratorio de Coordinación de Rusia y profesora de la Universidad Estatal de San Petersburgo, señaló que el manifiesto combina una reflexión genuina con una estrategia de promoción de la propia compañía.

«Zuckerberg lleva tiempo impulsando la idea de una inteligencia artificial personal, accesible no solo para los Estados y las grandes corporaciones, sino también para los usuarios comunes. Sin embargo, eso no elimina el cálculo empresarial cuidadosamente diseñado que hay detrás», explicó.

La experta recordó que apenas unos días antes de publicar el texto, Meta anunció un aumento de su gasto de capital hasta los 130.000-145.000 millones de dólares, principalmente por la construcción de nuevos centros de datos. «A Zuckerberg le interesa convencer a inversores, reguladores y a la opinión pública de que se trata de inversiones en una infraestructura de interés público para el futuro», sostuvo.

Pero el manifiesto también responde a intereses competitivos. «Meta no está interesada en que surjan normas que consoliden la actual distribución de poder en el mercado», apuntó Sytnik. Aunque el nuevo modelo de la compañía, Muse Spark 1.1, ha mejorado su posición, todavía se encuentra por detrás de los sistemas más avanzados de OpenAI y Anthropic en términos de capacidades.

Cómo la nueva IA china golpea la ventaja de EE.UU. y cambia las reglas del juego

«Por un lado, la difusión de modelos con pesos abiertos reduce la dependencia de los desarrolladores respecto a las interfaces cerradas de OpenAI y Anthropic. Por otro, desplaza la competencia desde el propio modelo hacia las aplicaciones, los dispositivos, la publicidad, la infraestructura y los canales de acceso al público, precisamente los ámbitos en los que Meta dispone de ventajas significativas«, añadió Sytnik.

¿Una apuesta sincera?

Tras la publicación del manifiesto, varios observadores pusieron en duda la sinceridad de Zuckerberg cuando defiende democratizar la inteligencia artificial.

«La sexta persona más rica del mundo, cuya corporación controla plataformas con unos 4.000 millones de usuarios mensuales, afirma creer en ‘llevar la superinteligencia personal a todos'», ironizó el periodista Alex Shultz.

Por su parte, Sytnik destacó que Zuckerberg cuestiona la concentración del acceso a la IA, pero no la concentración del capital, los datos y la infraestructura informática necesarios para desarrollarla.

«La ‘democratización de la IA’ en la interpretación de Zuckerberg no implica compartir los centros de datos de Meta ni renunciar al control de sus plataformas. Se trata de ampliar el acceso a las capacidades de la inteligencia artificial, manteniendo al mismo tiempo la propiedad centralizada de la infraestructura y de los canales de distribución», concluyó la experta.

*Calificada en Rusia como organización extremista, cuyas redes sociales están prohibidas en su territorio.