

Todavía con la herida abierta por la final perdida ante España y apenas unas horas después de regresar al país junto a parte de la delegación argentina, Emiliano Martínez sorprendió con un mensaje que fue mucho más allá del dolor por el subcampeonato. El arquero compartió una emotiva reflexión en sus redes sociales y dejó abierta una incógnita que nadie esperaba: la posibilidad de ponerle fin a su historia con la camiseta albiceleste.
Después de aterrizar en Buenos Aires, donde fue recibido por una multitud que desafió el frío y la lluvia para brindarle su apoyo, el marplatense publicó un posteo en Instagram acompañado por imágenes de la final.
«Soñé que la ganábamos de vuelta, soñé en traerla a Argentina y hacer historia una vez más«, comenzó escribiendo el arquero, a tono con las fotografías que van desde su beso a la medalla de plata hasta el desconsolado llanto tras el pitazo final.
Sin embargo, la frase que rápidamente sacudió a la Selección legó unos renglones más abajo. «La verdad, el dolor es difícil de explicar, queda reflexionar muchas cosas y ver cómo se sigue hacia adelante y si es momento de dar un paso al costado«, escribió el Dibu, dejando abierta la posibilidad de no continuar defendiendo el arco argentino.
«Lo siento mucho realmente. Intenté lo máximo para ayudar a mi país y a mis compañeros», cerró el mensaje quien volvió a ser una de las grandes figuras del seleccionado en la final.
Durante los 106 minutos que el partido permaneció igualado, Dibu sostuvo con vida a la Argentina con intervenciones decisivas y terminó con 11 atajadas, una cifra que ningún arquero había registrado en una definición mundialista desde que existen estadísticas oficiales, en 1966. Recién pudo ser vencido por Ferran Torres en el segundo tiempo del alargue, luego de un centro de Nico Williams que terminó inclinando la balanza para España.
La actuación del marplatense también le permitió cerrar el torneo entre los arqueros más destacados del certamen. Con 20 salvadas, terminó como el tercer guardameta con más atajadas del Mundial, apenas una por detrás de Eloy Room (Curazao) y a ocho de Orlando Gill (Paraguay). Todo eso, además, después de haber llegado a la Copa del Mundo condicionado por la fractura en el dedo anular de la mano derecha que sufrió menos de un mes antes del debut.
El mensaje también apareció en un momento de cambios para la Selección. La despedida ya anunciada de Nicolás Otamendi, la incertidumbre sobre la continuidad de Lionel Scaloni una vez que finalice su contrato en diciembre y las dudas que todavía rodean el futuro de Lionel Messi abrieron un escenario de transición para un plantel que marcó una era. En ese contexto, la inesperada reflexión de Dibu a sus 33 años dejó instalada alrededor suyo una incertidumbre que parecía impensada.








